CAPÍTULO 4

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Capitulo 4: Propuesta

Mantuvo la confianza en sí misma durante el breve trayecto en taxi y hasta llegar a lo alto del edificio en el que Neji Hyūga tenía sus oficinas. Cuando estaba en el ascensor miró el reloj y se alegró de ver que iba a llegar con puntualidad a su cita. Tras el enorme mostrador de recepción encontró a una señora muy linda y amable a la que le dio su nombre. Después de una breve conversación telefónica, la señora acompañó a Sakura por un largo pasillo hasta llegar a unas pesadas puertas de roble.

Entró en una sala grande y bien decorada en la que fue recibida por otra mujer azabache muy hermosa que curiosamente se parecía a Neji, principalmente por la pigmentación de sus ojos. Fue hasta que se presentó como Hinata Hyūga que comprendió el parecido, trabajaba como la secretaria del señor Hyūga.

—Por favor, entre sin esperar, señorita Haruno. El el señor Hyūga la está esperando —le dijo a Sakura con una sonrisa.

Tras atravesar una puerta doble, Sakura casi no tuvo tiempo de examinar el despacho ni su fabulosa decoración. Su mirada se centró inmediatamente en el hombre que estaba sentado tras un enorme escritorio de roble, con una vista panorámica de la ciudad a sus espaldas.

—Buenos días, Sakura-san —dijo él levantándose para acercarse a ella —¿Vas a entrar o te vas a quedar ahí todo el día?

Sakura se irguió y contestó muy fríamente.

—Buenos días, señor Hyūga. Es un placer volver a verlo.

—No seas hipócrita —afirmó él suavemente, mientras la conducía a un asiento que había cerca del escritorio—.Te habría gustado mucho más no volver a verme.

Sakura no pudo encontrar réplica alguna a aquella observación tan certera, por lo que se contentó con sonreír vagamente.

—Sin embargo —prosiguió él, como si ella le hubiera dado la razón —conviene muy bien a mis propósitos que estés hoy aquí a pesar de tu renuencia.

— ¿Y cuáles son sus propósitos, señor Hyūga? —preguntó ella. La ira que sentía por la arrogancia del castaño moduló de sobremanera el tono de su voz.

Él tomó asiento y miró a Sakura de la cabeza a los pies. Lo hizo de un modo lento, con el que esperaba desconcertarla.

A pesar de todo, ella permaneció completamente serena. A causa de su profesión, la habían estudiado de aquel modo antes, por lo que estaba decidida a no permitir que aquel hombre supiera que su mirada estaba acelerándole el pulso.

—Mis propósitos, Sakura —dijo, mirándola a los ojos —son, por el momento, estrictamente profesionales, no tengo intención de ponerte nuevamente en una situación incomoda.

Aquella afirmación resquebrajó en mil pedazos la fría coraza de Sakura y le provocó un ligero rubor en las mejillas. Se maldijo por ello mientras trataba de mantener la mirada firme.

—Que inusual —comentó Neji levantando las cejas —Te estás sonrojando. Yo creía que las mujeres ya no se sonrojaban —añadió relajando su tono de voz, como si estuviera disfrutando con el hecho de que sus palabras provocaran un rubor aún más profundo en las mejillas de la joven —Probablemente eres la última de una especie en peligro de extinción.

— ¿Podríamos hablar del asunto por el que estoy aquí, señor Hyūga? —preguntó ella, ya impaciente —Estoy segura de que es usted un hombre muy ocupado y, aunque no lo crea, yo también tengo muchos asuntos que atender.

—Por supuesto. Recuerdo perfectamente lo de «pongámonos manos a la obra». Tengo un nuevo proyecto para la compañía, un proyecto muy especial —dijo mientras encendía un cigarrillo. Inmediatamente ofreció uno a Sakura, que ella declinó con un leve movimiento de cabeza —Llevo pensando en la idea bastante tiempo, pero necesitaba al fotógrafo adecuado y a la mujer adecuada. Creo que ahora los he encontrado a ambos.

—Supongo que me dará más detalles, señor Hyūga. Estoy segura de que no suele entrevistar a las modelos personalmente. Esto debe de ser algo especial.

—Sí, eso creo —afirmó él—. La idea de este reportaje es la de una historia fotográfica sobre las diversas caras de una mujer —añadió. Entonces, se puso de pie y se apoyó sobre el pico del escritorio, inmediatamente Sakura se vio afectada por su potente masculinidad, el poder y la fuerza que emanaban de su esbelto cuerpo —Quiero retratar todas las facetas de la mujer: la mujer profesional, la madre, la atleta, la sofisticada, la inocente, la tentadora... Es decir, un retrato completo de Eva, la Mujer Eterna.

—Parece fascinante —admitió Sakura, ansiosa por escuchar más detalles —¿Cree usted que yo resultaría adecuada para algunas de las fotos?

—Sé que eres adecuada... para todas las fotografías.

—¿Va a utilizar una única modelo para todo el proyecto? —preguntó ella, muy sorprendida.

—Efectivamente. Voy a utilizarte a ti para todo el proyecto.

—Sería una idiota si no estuviera interesada en un proyecto como éste —dijo Sakura con sinceridad— y no creo que lo sea. Pero... ¿Por qué yo?

—Vamos, Sakura —comentó él, con cierta impaciencia. Entonces, se inclinó sobre ella y le capturó la barbilla con la mano—. Estoy seguro de que tienes espejo y de que eres lo suficientemente inteligente como para saber que eres muy hermosa y extremadamente fotogénica.

—Hay montones de modelos hermosas y fotogénicas en la ciudad, señor Hyūga —insistió ella —Eso lo sabe usted mejor que nadie. Me gustaría saber por qué me está considerando a mí para su proyecto.

—No te estoy considerando —repuso Neji. A continuación, se puso de pie y se metió las manos en los bolsillos. Sakura notó que se estaba empezando a irritar bastante y aquel detalle le resultó bastante reconfortante—. De hecho, no creo que haya pensado en ninguna otra persona. Tienes una extraña habilidad para llegar al corazón de una fotografía y mostrar exactamente la imagen que se busca. Yo necesito versatilidad y belleza. Necesito honestidad en una docena de imágenes diferentes.

—Y, en su opinión, yo puedo hacerlo.

—No estarías aquí si no estuviera seguro. Yo nunca tomo decisiones precipitadas.

Sakura lo miró atentamente. De hecho, estaba segura de que Neji calculaba hasta el más mínimo detalle. En voz alta, le preguntó:

— ¿Sería Naruto el fotógrafo?

—Sí. Evidentemente, hay una gran afinidad entre los dos que se transmite en las fotografías en las que los dos trabajáran. Por separado son muy buenos profesionales, pero juntos podrian hacer un trabajo asombroso.

Aquel cumplido hizo que la joven esbozara una cálida sonrisa.

—No se trata de una alabanza, Sakura. Es tan sólo un hecho. Le he dado a Naruto todos los detalles. Los contratos están ya preparados esperando que los firmes.

— ¿Los contratos? —repitió ella, con cierta cautela.

—Así es —respondió él, sin dar importancia alguna a la duda que ella había expresado —Este proyecto va a llevar cierto tiempo. No tengo intención alguna de andar con prisas. Quiero los derechos exclusivos de tu hermoso rostro hasta que el proyecto se haya terminado y el resultado esté en la calle.

Flashes |Nejisaku| COMPLETA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora