Un capítulo largo, disfrútenlo y por favor dejen comentarios!
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No iba a dormir conmigo en mucho tiempo. Ni me iba a tocar, tal vez ni le iba a hablar. Podía dormir en el sillón o en el suelo... aunque tenía más de una habitación en casa... pero era mi casa, así que podía desalojarlo. Entonces se iría a su departamento arriba del laboratorio, ya no era la dueña del proyecto, así que no se lo podía impedir. O tal vez sí... tal vez mi papá podía evitarlo. Quería que durmiera en la calle. O que sufriera de alguna forma.
¿Por qué trataba de distraer mi mente con tonterías? ¿Por qué imaginaba formas de castigar a Ian por haberme dejado sola en la galería, cuando lo único que anhelaba era que todo terminara y que él estuviera a salvo? Nada más importaba. El corazón se me encogía ante la posibilidad de que aquella hubiera sido la última vez que lo viera.
Aunque todo fracasara, quería era que él y Nicky estuvieran a salvo y pudieran regresar conmigo.
Mi cuerpo empezaba a enfriase. Aquella galería vacía y oscura parecía aún más gélida por la presencia de los cadáveres con los que me habían dejado. El cuerpo de Leonardo que me acompañaba en la jaula era el menos tétrico de todos. No parecía muerto, se veía como si durmiera.
Me acerqué con cautela y apoyé mi dedo índice y medio en su cuello. Un pulso débil latía bajo su piel. Ese cuerpo seguía con vida. Por eso aquella chica de la otra dimensión había podido usarlo. El verdadero Leonardo había quedado en coma dos años atrás. Tal vez continuaba en ese estado.
Intenté vislumbrar por el vitral del techo si el eclipse había comenzado y si el portal seguía creciendo. No veía la luna, mas sí el agujero negro encima de la galería.
Frotaba mis brazos y caminaba de un lado al otro, como un felino enjaulado. De vez en cuando, por el rabillo del ojo, veía pasar algunos espectros y algún críptido. Algunas eran criaturas indefensas con varias patas, otras se deslizaban por el aire con la sinuosa forma de una anguila bajo el agua.
Me distraje viendo flotar a una criatura negra y alargada que realizaba los mismos movimientos que un gusano, estirando y doblando el cuerpo para avanzar y de pronto, una mancha negra y gigante brincó justo al frente mío, con un golpe seco tan fuerte que los barrotes vibraron. Una criatura parasito rodeó la jaula. Grité por el susto y me alejé de los barrotes lo más que pude. La enorme criatura parecía un ciempiés gigante. Odiaba esos bichos, cuando veía uno podía imaginarlo caminando por todo mi cuerpo, con sus diminutas patitas creando un cosquilleo en mi piel, y ese bicho era como tres veces de mi tamaño.
—Vete, vete, cosa asquerosa —le supliqué en un hilo de voz.
Salir de ahí, había dejado de ser opción. De repente la criatura se desprendió de las barras, algo lo había jalado.
Cerrando sus fauces a mitad de su cuerpo y sacudiéndolo con tal facilidad que resultaba evidente lo liviano que era el ciempiés, había un carroñero, tratando de despedazarlo.
El ciempiés se retorció frenéticamente, pero el carroñero lo sacudió con brutalidad hasta que dejó de moverse.
Abandonó la presa y se dirigió hacia el cadáver de uno de los guardias. Lo examinó y al no estar lo suficientemente pútrido lo descartó. Luego corrió por el pasillo en dirección a la salida. Rogué que hubiese podido salir de la galería.
Cuando pensé que me había podido librar de las peores criaturas, miré hacia el cuerpo de Adam. Un night crawler pequeño, de no más de medio metro de altura se encontraba de cuclillas sobre él. En su cabeza sin rostro empezó a formarse una boca enorme de dientes afilados. Con sus brazos alargados, parecidos a tenazas, hundió una extremidad en la herida y comenzó a ensancharla a la fuerza.
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Shifting
FantasyCuando mi hijo me advierte que hay un monstruo debajo de su cama... sé que dice la verdad. Porque él mismo trae esas criaturas a nuestra realidad mientras viaja de una dimensión a la otra. Como hacía yo, como hacía su madre, como hacían sus otros pa...
