Sant Jordi

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 Ahora las pupilas de aquel desconocido

se inundan de memorias.

Y le salen a mares, sin pedir permiso.

Ya no es Venecia y ya no están juntos.

No quedan ruinas, ni barcas sumergidas

en sus mejillas.


Arranca los últimos pétalos

de una flor que este año no regalará.

Saca de la cartera una vieja fotografía,

y besa la imagen en blanco y negro

de la mujer que aparece todavía en sus sueños.


Se marcha de puntillas,

con miedo a pisar algún recuerdo roto.

Intenta cubrir sus lágrimas

y elegante desaparece entre la multitud.

Por un segundo todo se para

y me fijo en que se ha dejado el bastón,

en una etiqueta está escrito:

"Jordi i Rosa 1944".


Nunca nadie ha llegado a leer su historia,

pero por la melancolía que desprende,

puedo suponer que en el final del cuento

un dragón lleno de miedos

se llevó a la que

"Una vez hace mucho, mucho tiempo..."

Fue su princesa.

Quererte en el desamorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora