Capítulo 3

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Se actualizó el 07/12/2021 a las 16:43 Hora Paraguaya 

Cuando te diviertes y aprendes el tiempo pasa a una velocidad que no puedes calcular, Bellatrix Lestrange sufrió los estragos de eso. Parecía como si fuera ayer que salieron de Gran Bretaña Mágica para un viaje sin igual, y en un abrir y cerrar de ojos ya volvió al lugar. Que ahora ante sus ojos, ya no era especial.

Los otros países mágicos estaban mucho más avanzados que Gran Bretaña mágica, en otros sitios la pureza de sangre no era relevante, sino lo que eras capaz de conseguir, eso hizo que Bellatrix mirara con otros ojos a todo. Quien iba a pensar eso, ella provenía de una de la familia donde lo más importante era el prestigio y la pureza. Considerada como una de las familias más ricas del mundo, pero que ahora estaba en al borde la de extinción. Porque lo que ellos llamaban mantener la sangre pura, en realidad estaba provocando la muerte de las familias.

Bellatrix disfruto su viaje con su hijo, lo disfruto tanto que el saber que estaba a punto de ir a Hogwarts no le gusto. Si Harry iba a ese lugar, iba a estar estancado, no mejor dicho estar en Gran Bretaña ya lo estancaba, era algo que ella no noto cuando vivía aquí. No obstante desde que salió del país, noto la gran diferencia que había entre un mago de gran Bretaña contra el resto del mundo.

Solo se tenía que comparar con los magos de Asia, que hacían magia y a la vez sabían artes marciales, y algunos agregan armas que obviamente estaban encantadas, se podría considerar a los Asiáticos como los magos que poseían más arsenal de batalla que cualquier otro que pudo haber visto en su viaje. Y no aprender algo, sería un pecado, como los muggles expresaban cuando encontraban algo que iba a servirles mucho en un futuro.

Y el volver a este sitio, hacía que Bellatrix tenga muchas preguntas, y todas esas preguntas tenían tres respuestas, tres responsables que debían ser eliminados por el bien de gran Bretaña mágica, el primero y podría ser el más responsable de todos, el ministro de magia, Cornelius Fudge era un inútil, que solamente estaba en su puesto porque era la perra de Lucius Malfoy. Segundo las familias oscuras, como eran denominadas, aunque ella las consideraba como las familias idiotas de sangre. Y por último Albus Dumbledore, si gran Bretaña mágica tenía que cambiar, era principalmente en su nivel académico, Hogwarts estaba atrasada. Y todo desde que Dumbledore subió como director, en las únicas clases donde se podría considerar relativamente un nivel aceptable de enseñanza era en Transfiguración y Pociones, aunque este último no tenía al mejor profesor.

Harry, seguro que no quieres ir a Ilvermorny, es mucho mejor para ti – Si, ella no estaba contenta con el hecho de que su hijo fuera a Hogwarts, no deseaba que su hijo sea contagiado por la inutilidad de algunos estudiantes – O Castelobruxo... también puedes ir a Mahoutokoro... Son infinitamente mejores que Hogwarts.

Que pasa con Beauxbatons o Instituto Durmstrang – Pregunto Harry miraba como su madre, que al parecer no consideraba a esos lugares como dignos de su presencia, un poco extraño, pero ella era su madre y siempre buscaba lo mejor – Madre... Quemaste la carta de Beauxbatons.

Yo... Por supuesto que no, seguramente se me resbalo – Bellatrix tuvo un tono inocente, pero se notaba a leguas que ella al ver la carta de dicha academia, lo lanzo al fuego, tal por porque en su estadía en Francia, tuvieron un pequeño altercado con cierta familia de rasgo Vela, dicho lugar estaba descartado – Pero incluso ese lugar, está relativamente mejor que Hogwarts.

No era su culpa que ella desee lo mejor para su hijo, Harry poseía un talento abrumador para aprender, no importaba si era algo mágico o muggle, su nivel de aprendizaje era impresionante. Y ni que decir de las otras habilidades que el chico escondía, si, tal vez por eso Hogwarts era la mejor opción, sin embargo, a la vez era la peor. Ya que Harry tranquilamente iba a ser considerado como el futuro mago tenebroso, si la mente de los magos de Gran Bretaña eran muy cerradas.

Harry LestrangeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora