Capítulo 22

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Se actualizó el 26/08/2022 a las 22:25 Hora Paraguaya 

El comienzo de año fue relativamente tranquilo en Hogwarts. Severus Snape tenía una enorme sonrisa en su rostro, porque frente a sus ojos se encontraba tres Gryffindor que deseaban perder una buena cantidad de puntos.

Era su regalo de navidad, adelantado. El profesor de pociones fue hasta donde se encontraban los tres chicos, que, al parecer, deseaban acosar a los pequeños. Curiosamente, estos chicos tampoco son de niveles superiores.

Entre ellos se encontraba Ronald Weasley, el pelirrojo apenas pudo pasar el año pasado, y este año iba a ser mucho peor. La exigencia que Augusta pedía sin duda alguna, era demasiado divertido para Severus.

Augusta Longbottom, pedía excelencia. Una que solo los alumnos de Slytherin y Ravenclaw poseían, tal vez algunas de Hufflepuff. Pero ninguno de Gryffindor, de eso estaba seguro, este sin duda es el momento para borrar a Gryffindor de Hogwarts, y el profesor de pociones sin duda lo iba a hacer.

No hace falta decir, que disfrutaba como estos alumnos ensuciaban el nombre de Gryffindor, la casa donde estaban los valientes, ahora era mejor conocido como la casa donde estaban los idiotas. Ahora eso, más que su jugoso salario.

Su esposa, por supuesto, no estaban tan de acuerdo con su forma de hacer las cosas, según ella debía "darle palabras de aliento", y es algo que él hacía, aunque por supuesto, nadie iba a estar de acuerdo con sus métodos, es cierto que él no daba "palabras", pero si les quitaba puntos.

Esa es su forma de "alentarlos"

Pero mira que tenemos aquí... tres leoncitos – Severus miraba a los tres alumnos, que al escuchar al profesor se aterraron, este no solo iba a ser una llamada de atención, iba a descontar una buena cantidad de puntos -100...200...300 puntos... Sí, eso parece justo ¿Verdad? Señor Weasley.

La presa principal del profesor Snape, es sin duda alguna. El pelirrojo menor de la familia Weasley, por lo menos el resto de sus hermanos, tenían cualidades que lo quitaban de la mediocridad.

Los gemelos sin duda alguna son unos genios para el negocio, y dejaba que hagan sus bromas, únicamente por el hecho de que el Señor Potter, provocó que este año abandonen el equipo de Quidditch.

Obligando al equipo a buscar nuevos bateadores, el rostro de Minerva al saber eso, sin duda alguna, fue exquisita de ver. Por supuesto, el trato es simple, el profesor Snape hace vista gorda a algunas bromas, no les quita puntos, y ellos abandonan el equipo de Quidditch y no hacen broma a ningún Slytherin.

Pero la familia Weasley, encontró al parecer su salvación, con la Señorita Weasley, Ginevra Weasley, sin duda alguna fue una sorpresa para Hogwarts, él sea seleccionada en Slytherin, significaba que los Weasley tenían una pequeña esperanza.

¡Eso es injusto! – El grito de Weasley, provocaba la sonrisa de placer de Severus, sin duda alguna extrañaba este pequeño juego, tal vez por eso, no le gustaría ser director, y perder este placer.

400 puntos... Por gritarle a un profesor – La tranquilidad de Severus, daba miedo en estos momentos, porque lo disfrutaba, pero debía mantenerse tranquilo, dado que Minerva podía apelar al retiro de los puntos que estaba haciendo – ¿Desea que sus puntos sigan disminuyendo Sr. Weasley?

La cara del Ronald, sin duda alguna, estaba tan roja como su cabello. Si podía reírse en estos momentos, sin duda alguno lo haría, pero era un profesional.

¿Profesor Snape? –La voz de una niña hizo que el profesor de pociones voltearse, encontrarse con Ginevra Weasley que iba acompañado por Astoria Greengrass, ambas tenían consigo unas anotaciones – Disculpe profesor... pero ¿Puede corroborar nuestras anotaciones?

Harry LestrangeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora