Capítulo 22

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/craac/creec/criic/

El sonido chirriante de la silla llegó a ser molesto a sus oídos, Hunter desvía la mirada y se concentra en el origen del ruido; Siendo Edith la que se balanceaba continuamente hacia delante y atrás con la mirada inmersa en quién sabe cuál punto de la habitación.

Deslizó los dedos por encima del tocador, acumulando el polvo de manera minuciosa, el lugar no había sido limpiado correctamente en días -Tal vez semanas- avanzando entre escombros de objetos rotos y charcos de bebidas en el piso mohoso de una madera descuidada.

— Si sigues mordiendo tus uñas de esa manera vas a quedarte sin dedos. — Toma sus manos con la mayor delicadeza posible, había sangre y cutículas deformadas que no parecían afectarle en lo más mínimo. — ¿Por qué estás tan ansiosa, Edith? ¿Debería preparar un té para los nervios?

Ella se rió, no dijo palabra alguna. La forma en que su mirada reflejaba el vacío perdidamente hacía parecer que estuviese imaginando una escena chistosa dentro de su cabeza.

— Lo he llamado cientos de veces... — Murmuró poco antes de empezar a parlotear con ella misma. — Ese hijo de perra... Se esconde como una sucia rata de alcantarilla apenas se topa con el primer obstáculo. Si él no va a aparecer tendré que moverme por mi propia cuenta.

— ¿De qué hablas, Edith?

Ella se giró bruscamente hacia Hunter, se había olvidado de su presencia.

— Eso no es algo que te incumba, ya tuvimos sexo ¿Por qué no te largas y me dejas sola? Eres molesto.

Hunter, que ya se había acostumbrado a ese tipo de comentarios repelentes, en lugar de irse, se acercó de nuevo luego de ser empujado lejos.

— Por favor no hagas algo de lo que podrías arrepentirte luego.

— Tú no eres quién para decirme qué hacer. — Responde Edith. — Desde el momento en que preferiste a tu familia por encima de mí y te negaste a ayudarme dejaste de ser alguien para mí.

No pudo marcharse porque Hunter tomó su muñeca y se aferró a ella. — Por favor no digas eso.. No quise tomar ningún bando, te defendí muchas veces, nunca haría algo que pudiera lastimarte.

Edith se abraza a sí misma luego de que un escalofrío recorriera su cuerpo.

— Pretender que no sabes nada es otra forma de lastimar a alguien. Y tú mejor que nadie sabes que no deberías estar aquí, tengo mis propios asuntos que atender así que busca algo que hacer, irte de nuevo, por ejemplo.

Enmudecido, Hunter asiente con la boca agria, chupar un limón habría sido más dulce.

***

(Día del juicio de Zathrian)

No había persona en el país -Si no es que era en el mundo completo también- que no supiera o estuviera al tanto con el juicio que sería llevado a cabo ese mismo día.

Cuando el momento tan ansiado llega todo era un completo caos, Anastasia, mientras se praparaba e intentaba calmar su acelerado corazón juntó las pruebas que tenía para voltearle la jugada a Edith de una vez por todas, se presentaría como una testigo y sería llamada a declarar, entonces, cuando las miradas estuviesen sobre ella, diría todo lo que sabía y mostraría las evidencias.

— No, definitivamente no puedes.

Pero el muro de concreto que Erick estableció la haría darse un estrellón de realidad.

— ¿Qué? ¿Por qué no puedo? Hablamos de esto cientos de veces ¿No es el momento perfecto para hacer que aquellos que veían a Edith con buenos ojos vean su verdadera forma de ser y poder liberar a Zathrian? — Se quejó, tratando de seguirle el paso a Erick. — Es nuestra oportunidad, Erick ¿Vamos a dejarla ir?

Esposa del CEO 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora