Capítulo 26

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Ubicada en un campo, a las afueras de la ciudad. Como si quisiesen mantener su presencia oculta de los medios.

La otra parte de la familia de Erick era territorio desconocido, según lo que podía apreciar en la fachada exterior se trataba de un lugar nada lujoso, lo cual realmente le sorprendía considerando las excentricidades en las que viven los Russo en particular.

Erick alguna vez le había dicho cómo llegar, pero jamás creyó posible que sería así de fácil.

— Oh, hola... — Anastasia se sobresalta cuando la puerta apenas se abre luego de que la tocara un par de veces. — Yo soy A-

Ni bien completó la oración le cerraron la puerta en la cara.

«Esto va a ser dificil»

Horas fueron y vinieron, seguía afuera, soportando el calor y la sed, también el hambre. Nadie parecía tener ganas de salir y abrirle la puerta, por supuesto ¿Quién querría abrirle a la mujer que causó un escándalo con Máximo Russo, quien se creía muerto?

— Ni siquiera debería estar aquí... — Murmura de mala manera.

Por un momento pensó en regresarse a casa, así fue hasta que la puerta se abrió de manera definitiva.

— Parece que estás decidida a no irte. — Dijo alguien a sus espaldas, capturando su atención.

Un chico, rondaba entre los veinticinco a veintisiete años, era el que le había abierto la puerta. Anastasia luego de haber estado sentada por tanto tiempo se pone de pie finalmente, él solo la observa y suspira, sin entender por qué una citadina iría por voluntad propia y entraría en esa casa vieja y abandonada en medio de la nada.

Por dentro, probablemente, se veía peor que el exterior.

Paredes cuya pintura estaba desgastada y comenzaba a caerse, antiguas puertas y pisos de madera que rechinaban, telarañas en casi todos lados y pasillos que estaban empezando a darle miedo conforme avanzaban junto a un silencio terriblemente incómodo entre ella y el sujeto que caminaba metros más adelante.

Pero lo más sorprende era la cantidad de fotografías colgadas en las paredes, fotos de niños, todos con la misma señora justo a su izquierda.

Anastasia dejó de distraerse cuando dió un traspié, aún así pese a su tropezón aquel hombre siguió con su caminata pesada. — Es la primera vez que nos vemos, seguramente ya sabes quién soy pero igual me gustaría presentarme, mi nombre es-

Su intento de romper el hielo también pasó desapercibido cuando la interrumpió.

— Anastasia Russo, la esposa de Erick. Realmente nunca creímos que te dignarías en venir después del show que hiciste durante el aniversario fúnebre de Máximo. — Él la miró por encima del hombro.

— Ah, sí... Ese suceso.

El día en que golpeó a una integrante de su familia y fueron a parar al estanque.

Pero, durante su caminata, un enorme cuadro en la pared hizo que se detuviera durante el camino. La cara de Máximo plasmada en la fotografía era fácil de reconocer, se veía joven, probablemente fue de poco antes de declarase muerto.

— Debes saber mejor que nadie quién es. — Comentó su guía para que no se distraiga, mucho menos hiciera preguntas tontas.

Entonces ella regresa al camino.

Su único objetivo allí era conversar con la líder, a quien apodaban Nana por alguna razón que desconoce, una vez lograra charlar apropiadamente con ella y obtener la información que busca regresaría a casa, no había necesidad de dilatar el viaje más de lo necesario.

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora