El día siguiente continuó de la misma manera: El temporal seguía; la lluvia lenta, sorda, pesada, espesa y la gente, refugiándose en sus mantos o paraguas, pasaban de prisa.
Allí, de pie en el marco de la ventana, Lucien miraba a la nada. El beso de un suave rocío de agua mansa humedeció su perfecta flor de lirio, era una flor más disfrutando el clima tempestuoso entre aquellas de que estaba rodeada.
— Hilbert ¿Por qué mi flor se está secando cuando le doy tantas atenciones? — Preguntó.
Hilbert sirvió dos tazas de té para ambos; jazmín, para relajar el cuerpo, el alma y el espíritu.
— Las flores también necesitan luz del sol. Será cuestión de tiempo antes de que caiga y florezca un nuevo capullo, es parte del ciclo de vida de las plantas.
— Sería una pena que perdiese su encanto..
— Si lo desea podría preservarla en alguna escultura hecha con glicerina, tal vez dentro de un libro. — Le cedió una taza — Beba mientras está caliente, no será bueno si atrapa un resfriado.
Sin embargo, al mirar el lirio secándose, no pudo más que suspirar; aquella flor reflejaba cómo la vida misma se marchita, cómo se marchitan los amores, las esperanzas, los sueños, los delirios.
— ¿A ella también puedo preservarla? — Preguntó.
Hilbert indagó:
— ¿Se refiere a la más reciente esposa de Russo Erick?
— ¿No es ella más bonita que esta flor? Más que todas estas flores.
— Sí, supongo que la dama es particularmente bonita.
Lucien regresó a suspirar, las palabras de Hilbert no eran del todo sinceras, él no tenía lo que se necesitaba para apreciar la verdadera belleza de Anastasia, solo veía simpleza en su lugar.
— Es muy buena también, tanto que hace que me dé lástima. Al igual que esta flor ella también se marchitará pronto si no se da cuenta de que yo soy el sol que necesita para sobrevivir — El lirio que descansó en su mano soltó los pétalos justo en el momento en que Lucien, lleno de malicia, los apretó — Y entonces vendrá arrastrándose a suplicarme.
Los pétalos del lirio cayeron con la misma gracia que adornaban la flor ahora deshojada, pronto la brisa que arrastraba el aguacero consigo los barrería y Lucien continuaría su camino.
* * *
El fin de semana pasó y pronto Anastasia y Erick, con la noticia de su desaparición alertando a todos, regresaron a su hogar.
Su corazón ya no estaba agitado; la noche anterior consiguió conciliar el sueño sin dificultad, sin interrumpirse hasta que el alba rayó, con las ideas frescas y el cuerpo relajado procesa las ideas con claridad.
No intercambia palabras con Erick en el camino -Más allá de las que él le dijo cuando le avisó que pidió un vehículo para regresar a casa- Él no podía conducir, Anastasia no sabía hacerlo así que ambos no tenían más opción que mantener sus ojos en el nuevo chofer que les enviaron, con la única esperanza ciega de no repetir los eventos que llevaron a esa situación y dispuestos a hacer cualquier cosa que pudiera salvarlos otra vez.
Llegar a casa fue comprender que no tenían que confiar en nadie, probablemente el golpe más duro era tener que aceptar que incluso entre ellos habría una brecha significativa a partir de ese preciso momento.
El desesperado timbre que anunciaba la llegada inesperada de alguna visita la sacó de sus pensamientos, el café se le estaba derramando encima para cuando reaccionó y se levantó del sillón con la misma mirada perdida de antes, necesitaba caminar y distraerse, probablemente fue por eso que le impidió a Emily abrir la puerta en su lugar.
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Esposa del CEO 2
Chick-LitLa vida de Erick y Anastasia da un giro radical con la muerte de Anthony Russo, sus planes para formar una vida feliz cada vez se ven más lejanos y deben estar más unidos que nunca para que la presencia del verdadero Máximo Russo no haga temblar los...
