Capítulo 35 parte 1/2

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Notita express de la autora antes de comenzar:

¡Hola! He venido rápidamente a decir que el capítulo he tenido que cortarlo porque debido a diversos factores de la vida no he tenido tiempo de actualizar y no quería dejar pasar este lunes sin subir nada, pero la segunda parte la estaré subiendo el miércoles♥

Sin nada más que agregar, disfruten♥

***

Aunque gracias a la confesión de Hunter podían hacer los preparativos necesarios para intentar dar con la ubicación de Anastasia la noticia de que había estado saliendo con Edith a espaldas de todos no pasó desapercibido.

— ¿Tienen todo preparado? — Pregunta Erick antes de dirigirse hacia Hunter. — Luego hablaremos sobre tu relación clandestina con esa mujer.

Por el momento solo necesitaba abordar un problema a la vez.

— Erick... — Kailani haló de él para poder conversar. — ¿Realmente crees que esté bien confiar en él y aceptar su ayuda? Ni siquiera tiene motivos para hacerlo ¿No crees que es sospechoso?

Sutilmente las miradas de ambos se desvían hacia Máximo, que estaba a unos metros de distancia dando instrucciones en otro lado.

— ¿Qué más podemos hacer si no es creer ciegamente? Aunque no sepamos la razón por la que está haciendo esto es la única opción que nos queda.

No podía decir abiertamente el motivo de Máximo para hacer las cosas, menos a Kailani que era realmente joven como para cargarse con tanta información que incluso a él le fue dificil de procesar.

Además si todo resultaba una mentira los rumores no se habrían expandido.

«Solo espero que Anastasia esté bien» Pensó una vez más, mordiéndose el labio ansioso.

***

Probablemente el único de los sentidos que Anastasia funcionando correctamente era el del oído, incluso podía decir que se agudizó lo suficiente como para escuchar los pasos desde el exterior y el sonido de las respiraciones de las personas que iban allí.

Pero eso era todo.

Todo lo que veía era una borrosa imagen distorsionada en un plano que estaba en constante movimiento y le provocaba mareos y náuseas solo tener que abrir los ojos y tratar de enfocarse en algo, tambien tenía la garanta y la boca seca, cada palabra que salía de ella era como si varios pequeños cuchillos la perforaran lentamente, no sabía discernir si era de día o de noche, no había comido adecuadamente ni tampoco tenía ni la más mínima idea de cuánto llevaba ahí.

Delgada y pálida con auras cadavéricas no tenía ni siquiera la fuerza para levantarse sobre sus propios pies y todo el día estaba echada en el suelo, alucinando con las dosis de drogas que diariamente le administraban en pequeñas cantidades para evitar la sobredosis y al mismo tiempo mantenerla neutralizada, sin ser capaz de pedir por auxilio o escapar.

«¿Voy a morir de una manera tan miserable en manos de estas personas?» Pensó, mantenía los ojos cerrados y respiraba dificultuosamente por la boca.

— ¿Estás aquí otra vez, Edith...? — Preguntó en cuanto escuchó el sonido de la puerta, también el caminar marcado por sus zapatos de tacón. — No me... He ido a aningún lado.

Alrededor de dos veces al día recibía la visita de la mujer, que quería asegurarse de que aún estuviera ahí.

— Eso lo sé, de la forma en que está tu cuerpo incluso si logras escapar no pasarías del umbral de la puerta. — Contesta y cuela su elegante abrigo del perchero. — No creas que me complace estar aquí viéndote secar como a una flor que se está marchitando, pero el hijo de puta de tu padre así lo quiso.

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora