Capítulo 28

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En su mirada inquieta, en el temblor de sus rodillas, en el sudor que corría en anchas gotas por su frente, llevaba escrito sus pensamientos más profundos.

Tenía miedo de acercarse, ¿Qué pasaría si en realidad estaba ahí para darle malas noticias? ¿Y si solo regresó para pedirle el divorcio Anastasia estaba vacilando, abrazándose a sí misma, ninguno decía nada, lo que la ponía aún más ansiosa.

Pero hubo una acción en lugar de palabras, una sencilla acción que la haría abandonar todas sus dudas y temores: Los brazos de Erick extendiéndose hacia su dirección.

Y al verlo supo que no necesitaba nada más.

— ¡Erick! — No puede evitar derramar lágrimas cuando él la recibe en lugar de apartarla fríamente. — ¡Erick!

— ¡Ana! — No sabía si ella era la que estaba temblando o si solamente se trataba de él. — Por todos los cielos ¿Dónde estabas? ¡¿Sabes lo preocupado que estaba?!

Cuando regresó, un par de días antes, se topó con la desagradable sorpresa de que su esposa había desaparecido y que sus hermanos -A quienes dejó cuidándola- no tenían siquiera la más remota idea de dónde estaba.

Por más que intentase convencerse de que estaría bien por su propia cuenta no lograba conciliar el sueño durante las noches.

— Lo siento... Lo siento tanto, hice un montón de cosas terribles por mi cuenta. — Se aferró a él. — Sabía cómo te estabas sintiendo de inseguro y no hice nada al respecto hasta que todo lo que se venía acumulando terminó por explotar.

Erick también tenía motivos para disculparse.

— Lamento haberte dado la sensación de estarte controlando y luego irme como si nada, con tantas cosas que nos han pasado tenía miedo de que algo malo te ocurriese, creo que olvidé lo fuerte e independiente que eres. — Acarició las mejillas de Anastasia y entonces le dió un tierno beso que se sintió justo como la gloria.

Ni siquiera era capaz de recordar claramente cuándo fue la última vez que sintió de esa manera la calidez de Erick abrazándola hasta hacerle sentir curiosamente satisfecha con el calor.

— No más secretos ni mentiras a partir de ahora ¿Sí? — Propuso Erick, aún mantenía sujetas las mejillas de Anastasia.

— ¿Confiarías en mí y me creerás cuando te diga la verdad aunque suene muy increíble? — Pregunta Anastasia con inquietud.

Entonces Erick le besó en la frente.

— Aunque sea la cosa más descabellada que jamás haya escuchado prometo que no voy a cuestionarte y voy a creerte. — Aseguró.

Ella pudo sentirse tranquila finalmente, como si por din las cosas fueran en la dirección que estaban destinadas a ir.

***

Pero, todavía debía muchas explicaciones.

El enojo en el rostro de los hermanos de Erick era bastante obvio, claro, no era como si los juzgara por eso, ella misma se había desaparecido sin decir nada y estuvo perdida en quién sabe donde durante mucho tiempo, realmente consideraba una suerte y una fortuna que gracias a Erick no hubieran exagerado las cosas llamando a la policia para reportarla como desaparecida.

Incluso estaba Raeliana allí, fue llamada por Erick, Anastasia se sintió incómoda y avergonzada, no habían vuelto a intercambiar palabras desde el día en que Raeliana la visitó para dejarle en claro las cosas.

Sin embargo decidió ignorar lo que ocurrió entre ambas, sea como fuera en algún momento habrían de tener una conversación seria, lo último que necesitaba en ese momento era más atención y problemas no deseados.

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora