Capítulo 7

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Para ambos resultaba incómodo solo escuchar el sonido metálico producido por los cubiertos durante el desayuno, Erick analizaba a Anastasia desde el otro extremo de la mesa, se veía distraída, sumergida en su propio mundo a la vez que pinchaba las zanahorias en su plato, generalmente siempre hacía algún comentario en agradecimiento a los cocineros, pero aquella vez no fue así.

Era extraño que Anastasia – Quien no era alguien que conociera el significado de ''Quedarse callado''- permaneciera en silencio durante tanto tiempo.

«Está actuando extraño» Pensó Erick, dando un sorbo de café a la vez que alzaba la vista de nuevo hacia su dirección.

Anastasia sentía la mirada de fuego sobre sí misma, tenía la sensación de haber cometido algún delito grave gracias a la insistencia de Erick, incapaz de soportarlo por más tiempo y seguir con su desayuno, decidió hablar:

— ¿Hay algo que quieras decirme? — Dijo Anastasia.

Erick cambió su postura, abandonó la taza de café sin azúcar que bebía cada mañana y se quedó viéndola, sin nada que decir.

— No lo sé ¿Hay algo que quieras decirme tú? — Contestó, enderezando su espalda.

Todavía tenía la pequeña esperanza de que Anastasia fuera sincera.

— No..., nada — Respondió ella, hundiéndose otra vez en su silencio.

Erick continuó observándola, por muy incómodo que resultara para ella, Anastasia había empezado a preocuparse más por su imagen personal desde el momento en que comenzó a trabajar para Gael, pese a que su cambio repentino le fue difícil de asimilar admitía que aquel abrigo de vigogne marrón encajaba perfecto con su apariencia.

También había aumentado la frecuencia con la que usaba zapatos altos sin parecer un ciervo aprendiendo a andar y maquillaje.

Anastasia analizó el sutil movimiento de Erick al ponerse de pie, él paseó sus dedos a lo largo de la mesa conforme caminaba; de una manera lenta pero haciéndose notar. No se había fijado antes, pero Erick había cambiado el color de su elegante traje por uno grisáceo de tres piezas con una corbata a juego, su cabello ligeramente despeinado lo hacía lucir fresco, causándole un singular cosquilleo en el cuerpo al verlo inclinándose hacia ella.

La tomó del mentón empleando los dedos índice y pulgar, la sagaz mirada de Anastasia lo enfrentó con aquel brillo encantador al cual había sucumbido.

— Te ves bien — Murmuró Erick, retirando un poco del labial rojo con su dedo.

Sonrió cuando Anastasia le evadió la mirada, el rubor en sus mejillas fue suficiente para delatar que sus palabras habían tenido efecto en ella. Hizo a un lado la melena azabache, las ondas de su cabello se le deslizaron hacia la espalda, abriendo espacio para que pudiera llevar la mano a un costado de su cuello, ahí la sujetó.

— Erick... — Vociferó ella, recibiendo el beso que le había estado haciendo anhelar. — Vas a mancharte de labial...

«No me importa» Pensó, lo suficientemente ocupado degustando los cálidos labios de Anastasia como para verbalizar sus pensamientos.

Había algo que le había estado molestando desde hace tiempo atrás, un extraño vacío que aparecía cuando veía a Anastasia alejándose cada vez más de él, como si estuviera y al mismo tiempo no fuera así, que todo lo que le decía eran simples palabras huecas sin algún tipo de significado en particular, se sentía jodidamente inseguro y odiaba completamente no saber si debía seguir aferrándose a ella como si de una soga de seguridad se tratase.

¿Qué pasaría si terminaba dejándolo caer?

El abrigo café descendió hasta la mitad de sus brazos, el inocente tintineo de la pulsera de cuentas en la muñeca de Anastasia le hizo regresar a la realidad, una en donde la veía agitada, donde su pecho subía y bajaba de manera irregular debajo de la tela negra de aquel vestido con escote en V que realzaba sus curvas, se percató de que ella estaba acorralada entre sí mismo y la mesa.

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora