Capítulo 8

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Notita de la autora antes de empezar: 

¡Hola! Lamento mucho demorarme tanto, sucede que mi laptop -El único medio que tenía para escribir- se descompuso totalmente y bueno, soy de Venezuela, por lo que, como persona promedio que soy, me es dificil comprar una nueva. Sin embargo trataré de no tardar demasiado tiempo en actualizar, espero que puedan comprenderme y muchas gracias♥

*      *      *

Música, velas, una increíble vista y todo un piso reservado para ellos dos.

— Debo admitir que esta vez me has tomado por sorpresa — Afirmó Anastasia mientras que el mesero se encargaba de abrir la nueva botella de aquel buen vino y llenar sus copas — ¿Puedo preguntar a qué se debe esta ocasión? Incluso has llamado para sacarme del trabajo antes.

Erick se lo pensó y se encogió de hombros: — No tiene que haber un motivo en especial para que yo quiera pasar tiempo con mi esposa.

Anastasia sonrió, sincerándose consigo misma jamás había esperado escuchar tales palabras venir de aquel hombre.

— Realmente has cambiado desde que nos conocimos — Se le escapó decir, apoyándose por encima de la mesa mientras lo miraba.

Él escondió su rostro en la copa que bebió. — Creo que ambos hemos cambiado — Murmuró, Anastasia no fue capaz de escucharlo. — Ana... Yo, hay algo que quiero confesarte.

Aquella simple oración logró ponerla de los nervios.

— ¿C-confesarme? 

— Sí, confesarte.

— ¿Qué... qué quieres confesarme? 

Para cuando se dio cuenta las manos le estaban bailando sobre la mesa en conjunto con las piernas bajo el mantel, Erick miró hacia otro lado, cuando ella posó la vista se fijó en que un mesero se estaba acercando con una bandeja, encima había un cofre, uno que reconoció a simple vista.

— ¿Las joyas de la difunta esposa de Anthony Russo? — Preguntó con curiosidad — ¿Pero qué hacen aquí? Las vendimos en la subasta.

Erick mostró las piedras preciosas decorando las selectas y finas piezas de joyería dentro del cofre aterciopelado en su interior, tomó el anillo, luego la mano de Anastasia y se lo colocó justo en el dedo anular, un poco más arriba del anillo de matrimonio.

— La verdad es que yo fui el comprador misterioso — Confesó — Cuando vi estas piezas pensé: ''Cielos, lucirían realmente bien en Anastasia, no solo el collar, ni solo el anillo o los aretes... Tiene que ser todo o nada'' y sin darme cuenta había dado la orden de que compraran anónimamente el juego de joyas sin importar lo que costara.

— Erick... Esto es invaluable ¿Tú de verdad...?

— No, no quiero escucharte rechazándolo por ser demasiado costoso, es el tipo de cosas que te mereces y el tipo de cosas que planeo darte — La interrumpió — La mujer que usaba esto era como una madre para mí, nadie merece ser portador de esto más que tú, Anastasia Russo... La mujer que amo.

Ante aquellas palabras no había manera de negarse a él.

— ¿Me pondrías el collar? — Preguntó con una sonrisa.

Él se acercó a ella hasta posicionarse en su espalda, Anastasia se recogió el cabello con ambas manos mientras que Erick terminaba de ajustar la prenda alrededor de su cuello, por verlo feliz podía soportar un rato el peso del collar.

— Y por si así lo creías dejame decirte de antemano que eso no es todo — Erick regresó a sentarse, mirándola con cierto entusiasmo — Luego de arreglar los malos entendidos por fin pude agendar una cita con el orfanato hermanas de la paz y nos han permitido hacer la solicitud formal para la adopción de Andrés. 

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora