La solicitud tomó por sorpresa a Lucien, no sabía si reírse o tomárselo en serio.
— ¿Para qué querrías algo como eso? No son juguetes, Anastasia.
— ¡¿Crees que no lo sé?! — La situación se tornó tensa — Ya estoy cansada de toda esta mierda, quiero deshacerme de la raíz de mis problemas con mis propias manos.
Vio a Lucien fruncir el ceño.
— Estás borracha — Alegó. — Es tu enojo el que está hablando por tí.
— ¡¿Por qué todo el mundo me cree una ignorante?! Dame una maldita arma para ir y acabar con esa perra y todos los suyos o te juro que la buscaré en otro lado y también les diré a todos la verdad sobre tí.
Al terminar de hablar se dio cuenta gracias a la mirada de Lucien que había pisado una mina peligrosa.
— Anastasia... Deberías saber una cosa sobre mí. — Muy pronto una Beretta 92 F en perfectas condiciones apuntaría su garganta y se deslizaría hacia la mandíbula, el frío metal hizo que se encogiera desde su sitio — Odio que me amenacen.
La caricia de la muerte le causó sudor frío, el dedo de Lucien jugando con el gatillo mientras disfrutaba de verla entrar en pánico aceleró sus latidos cardíacos.
Y la AK 47 Apuntando desde su nuca lista para volarle los sesos casi la hace orinarse del susto.
— Solo estoy jugando ¿De verdad crees que te lastimaría? Tómala — Lucien de repente empezó a reírse y le lanzó el arma de fuego que traía entre manos — Puedes regresármela cuando termines de usarla, pero primero tienes que hacer algo por mí.
Anastasia -Cuya alma se había desplomado hasta los pies- recuperó parte de su sobriedad, quizá Lucien no estaba a dispuesto a matarla en ese momento, pero sus palabras representaban una clara amenaza de que no vacilaría si tuviese que hacerlo.
Vio el arma entre sus manos, por alguna razón sintió una mezcla extraña entre miedo y excitación, suspiró satisfecha pese a que sujetaba el arma con inseguridad.
— ¿Qué quieres que haga? — Cuestionó.
Lucien abrió la puerta en ese momento, entró siendo arrastrado un hombre con el rostro desfigurado y con galones de sangre emergiendo desde su boca, el ojo que todavía seguía en su cuenca la miró con suplicio y terror, pidiendo ayuda con bramidos incapaces de articular palabra alguna.
Tenía quemaduras y cortes graves en la piel, lo que parecía ser semen manchando su camiseta blanca mientras él temblaba. El aroma a sangre y el fuerte hedor a muerte y demás fluidos corporales le arrancó una arcada, su estómago se contrajo y la palidez junto al miedo era obvia en su rostro.
¿Qué había hecho aquel hombre para acabar así?
— Es Mark, el sujeto que intentó drogarte hace rato, solo le dimos un poco de su merecido y le regresamos lo que él mismo había hecho a sus víctimas, anexándole unas cosas más... — Lucien se giró hacia él sin pudor alguno — Su lengua fue cortada y sus uñas fueron arrancadas de la misma manera que su ojo, a sangre fría, para luego dejar que una jauría de bestias urgidas lo usaran como retrete humano y lo trataran como la perra que es ¿No es así, Mark?
Mark asintió con pánico.
— Hoy chupaste más pollas que ninguna otra prostituta del condado ¿No te sientes feliz con eso?
Mark volvió a asentir, terriblemente horrorizado.
— ¿C-cuál es el punto de traerlo aquí? — Quiso saber Anastasia, quería que se marchara pronto.
ESTÁS LEYENDO
Esposa del CEO 2
ChickLitLa vida de Erick y Anastasia da un giro radical con la muerte de Anthony Russo, sus planes para formar una vida feliz cada vez se ven más lejanos y deben estar más unidos que nunca para que la presencia del verdadero Máximo Russo no haga temblar los...
