Capítulo 29

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En medio del caos Edith trata de hacer su escape y antes de que la bomba explote sube al auto de Apollo.

— ¿Qué pasó? ¿Por qué me pediste que viniera a recogerte tan rápido? — Preguntó Apollo al verla acercarse tan rápidamente, como si estuviera desesperada por marcharse. — ¿Edith?

Ella estaba pensativa, esparcir el rumor de que Kailani y Hunter estarían en la rueda de prensa terminó con resultados más que satisfactorios, había tanto público espectador que estaba segura de que las cosas saldrían a su favor, sin embargo, todavía tenía la sensación de que algo faltaba.

— No es suficiente.. — Masculló, mordiéndose las uñas.

Apollo la miró con confusión. — ¿Qué cosa no es suficiente?

Cuando Edith está a punto de abrir la boca, con la intención de mandarlo al demonio, siente que la puerta del convertible se abre de forma violenta a sus espaldas, segundos después alguien tirándola del brazo la saca bruscamente del auto de Apollo.

— Nosotros tenemos cosas de que hablar, será mejor que te vayas. — Dijo.

Pero Apollo se rehusaría.

— ¿De qué diablos hablas? ¿Crees que voy a permitir que te la lleves de esa manera? Será mejor que la suelt-

Hunter lo interrumpió. — No estoy bromeando, si realmente aprecias tu vida será mejor que aceleres tu maldito auto.

Apollo miró a Edith, pero ella desvió la cara sin decir una sola palabra, solamente entonces arrancó el auto y se marchó.

— Si solo querías hablar conmigo no había necesidad de sacarme del auto de una manera tan animal como esa. — Reprocha Edith, pero Hunter no le contestó. Aún cuando intentaría soltarse de su agarre tosco él no la soltó. — ¿Hunter? ¡Hunter!

Avanzaba hacia delante, llevándola a rastras sin detenerse ni siquiera cuando Edith iba tropezándose.

— ¡Me estás haciendo daño, idiota, ya suéltame! —Exclamó, pero fue ignorada.

Hunter la empujó dentro de su auto, en el asiento del copiloto, cierró la puerta antes de subirse en el asiento del piloto y, antes de que Edith pudiera reaccionar e intentar bajarse del vehículo, aceleró.

— ¿Me aventaste en tu auto tan salvajemente solo para quedarte callado como todo un idiota? — Edith observa el rojez en su muñeca, la marca que le había quedado del brutal agarre de Hunter a su brazo. — No necesitabas lastimar mi brazo de esta manera si todo lo que tenías era celos de Apollo.

Pero la respuesta de Hunter no fue, en absoluto, lo que se estaba esperando.

— ¿Tú lo hiciste? — Pregunta repentinamente, para confusión de la misma Edith.

— No sé de qué estás habland-

— ¡Deja de hacerte la tonta y tratarme como si fuera estúpido! —  Exclamó, iracundo. — Todo esto ha sido obra tuya ¡¿No es cierto, Edith?!

El corazón de Edith se acelera cuando el vehículo empieza a subir la velocidad, por instinto se ajusta el cinturón de seguridad y se sujeta con fuerza. — H-Hunter, ya te dije que no sé de qué hablas.

— ¡No soy un idiota, Edith! — Gritó.

— ¡Detén el auto ahora mismo! ¡¿A dónde me estás llevando?! — La puerta de su asiento estaba bloqueada para evitar su escape, una vez que abandonaron la ciudad y solo había terrenos despejados a los costados de la carretera el vehículo rebasó los límites de velocidad. — ¡Hunter, maldita sea déjame bajar! ¡Quiero bajarme ahora!

Esposa del CEO 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora