I will choose you and I will lose

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«Ojalá hubiera pensado mejor las cosas antes de beber tanto», pensó Louis en el instante en que intentó abrir los ojos. Un dolor punzante le martillaba las sienes, acompañado de un mareo irritante que hacía que todo a su alrededor diera vueltas. Intentó levantarse, pero le fue imposible: Harry lo tenía completamente inmóvil.

El rizado estaba abrazándolo con fuerza, su cabeza reposaba sobre su pecho, y sus brazos y piernas casi lo envolvían por completo. Louis trató de moverlo a un lado con cuidado, pero Harry se negaba a soltarlo. Al verlo tan cómodo, con un semblante tan complacido, decidió no insistir. En cambio, optó por esperar a que algún milagro divino ocurriera y fuera Harry quien se apartara.

Esperaba que esto no resultara incómodo para el menor, pero, para Louis, la situación no lo era en absoluto. De hecho, le resultaba casi cómica. Además, le permitió observar más de cerca el angelical rostro de Harry.

La pequeña conversación que tuvieron en la madrugada llegó a su memoria. Harry, con voz desesperada, le había rogado que se quedara. A su modo, resultaba extraño cómo este chico tímido y dulce podía verse tan roto. Louis sabía muy poco sobre las razones detrás de muchas de las cosas que había notado en él, un cúmulo de incógnitas que crecían con el tiempo. Sin embargo, no se atrevía a cuestionarlo. Esa decisión le pertenecía al rizado, sin importar cuánto tiempo tardara en abrirse.

A sus ojos, Harry era perfecto en todos los sentidos: la forma en que bailaba, cómo se había divertido esa noche... Le había hecho olvidar que la razón principal por la que había aceptado ir a aquel lugar era encontrar a alguien con quien pasar la noche. Pero, estando con Harry, todos sus problemas habían pasado a un segundo plano. En la pista de baile, el mundo entero se redujo a ellos dos. Sin distracciones. Solo dos jóvenes pasándola bien.

Un leve movimiento lo sacó de sus pensamientos. Harry se removió, acomodándose mejor sobre su pecho, aunque se quejó suavemente en el proceso. El olor a alcohol emanaba de ambos como un recordatorio fiel de su alocada noche. Aun así, el rizado conservaba un aire de ternura incluso en la profundidad de sus sueños.

No era la primera vez que Louis lo notaba. Había algo en la forma en que Harry fruncía la nariz, en la delicadeza de sus manos, o en cómo su cabello se esponja con un poco de humedad. Eran detalles tan pequeños, pero llenos de encanto.

Harry refregó su rostro contra el pecho de Louis, como un niño buscando consuelo. Sin pensarlo, Louis dejó que sus dedos se hundieron en los rizos del menor, acariciando suavemente. Notó la suavidad de cada rizo y no pudo evitar pensar cuán precioso era. Incluso su aroma, mezclado con las huellas de la noche, seguía siendo delicioso.

Entonces Harry comenzó a abrir los ojos lentamente, pestañeando con desgano. Louis apartó su mano del cabello del menor, dándole espacio mientras los ojos verdes y brillantes del rizado se encontraban con los suyos.

Harry suspiró y, como si buscará consuelo, volvió a abrazar a Louis, apretándolo aún más contra sí. Sin embargo, el momento fue interrumpido abruptamente cuando Harry se sobresaltó, retirándose de su lado tan rápido que perdió el equilibrio, cayendo de la cama de forma aparatosa.

El ruido y la rapidez del movimiento espantaron a ambos. Louis, alarmado, se levantó de inmediato para ayudarlo. Pero tan pronto como lo hizo, un malestar repentino lo atacó: el movimiento brusco le provocó arcadas y mareo. Aun así, ignoró el malestar y se apresuró a llegar hasta Harry. El rizado estaba sentado en el suelo, adolorido por la caída, sus mejillas encendidas como siempre que sentía la intensa mirada de Louis. Esta vez, unos rizos caían desordenados sobre su rostro, acentuando su desconcierto.

Louis se acercó despacio, levantando las manos para que Harry no se sintiera amenazado. Sus ojos recorrían con cuidado al rizado, buscando algún daño visible.

January melancholyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora