Last christmas

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1 de diciembre del 2021 – Italia

El mar estaba agitado, las hojas de los árboles se agitaban al compás del viento, y las fuertes ventiscas se aproximaban mientras las chimeneas de las casas ardían, brindando una imagen acogedora a la ciudad. El invierno estaba, sin duda, llegando.

El cambio en el clima había sido tan repentino que Harry casi había olvidado comprar ropa para el frío. Aunque no podía culparse por completo, ya que se suponía que las olas de frío comenzarán en enero. Para su mala suerte, el invierno se adelantó, y con él, el caos de la ciudad. Turistas y residentes se apresuraban a hacer compras navideñas, y las multitudes resultaban agobiantes en esta época del año.

Los días se reducían, y Harry aún no había comprado sus regalos, no solo para Louis, sino también para Niall y Billy. Sabía que sería complicado elegir algo que les gustara a todos, especialmente con las agendas tan apretadas. El restaurante consumía casi todo su tiempo; sus únicos días libres eran los domingos, pero prefería aprovecharlos para descansar y dormir.

En casa, todo parecía un desastre. Niall se pasaba de un lado a otro, teniendo encuentros casuales con una chica en motocicleta, mientras que Billy, preocupado, abastecía el restaurante para las fiestas. Y Harry, allí, frente a su computadora, buscando posibles regalos en tiendas virtuales que no terminaban de convencer.

A pesar del caos, una idea le daba esperanza: ver a Louis pronto. Habían estado en contacto últimamente, y Harry le había prometido que lo recogería en el aeropuerto cuando llegara a Londres. Pensaba que sería una suerte que Louis llegara, ya que con el clima, un taxi podría ser una pesadilla. Agradeció al mayor por su apoyo.

Entre tanta incertidumbre, Billy decidió cerrar el restaurante temporalmente para organizar el viaje. Eso les dio tiempo para adquirir lo necesario, empacar las maletas, revisar boletos y pasaportes. También aprovecharon para darles las últimas pagas y bonos navideños a las chicas de la cocina y los meseros.

Serían unas largas vacaciones hasta el cercano enero, y aunque el viaje les costaba algo de estrés, la idea de un respiro era reconfortante.

Al día siguiente, justo antes de partir, Niall apareció en casa cargando un montón de bolsas de compras. Harry lo miró desconcertado, preguntándose si se había vuelto loco.

–¿Qué es todo eso?– preguntó, frunciendo el ceño.

–¿Qué te importa?– respondió Niall, con un tono juguetón, como un niño pequeño.

–Idiota–, replicó Harry, rodando los ojos con fastidio.

Niall, sin poder evitarlo, sonrió ante la evidente molestia de Harry.

–Compré ropa con mucho estilo para el frío de Londres y también nuevos esmaltes, cremas y faciales–, dijo Niall, mostrando con orgullo su reciente manicura.

–Pero es demasiada ropa, ¿te van a cobrar el peso extra?– Harry arqueó una ceja, medio preocupado, medio divertido.

–Lo pagaré, necesito estilo para viajar, y mucho más si es Londres–, respondió Niall, mirando su manicura con una sonrisa satisfecha.

–Bien, si tú lo dices–, dijo Harry, resignado, pero divertido por la actitud de su amigo.

–¿Me presentarás a tus amigos?– Niall cambió de tema repentinamente, y su mirada se iluminó con curiosidad.

Harry asintió, su sonrisa se ensanchó al pensar en el encuentro.

–Si ellos asisten, claro que lo haré. ¿Tú me presentarás a la chica con la que has estado saliendo?– preguntó, mirando a Niall con expectativa.

January melancholyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora