10 de mayo de 2021 - Londres
La cafetería Beachwood lucía tan radiante como siempre. Cada rincón alberga historias grabadas con tal delicadeza que era fácil percibirlas en el aire, en los reflejos de las ventanas, en los aromas que flotaban entre las mesas. Había algo en ese lugar, una chispa intangible que lo hacía especial, como si tuviera vida propia y envolviera a sus visitantes en una paz reconfortante.
Las casualidades no existían. Poner un pie dentro de Beachwood podía cambiar el destino de cualquiera, aunque no lo supiera aún.
–Llevas sentado ahí tres horas, ¿sucede algo? –preguntó Aurora, con un gesto de preocupación mientras se apoyaba en la mesa.
Harry levantó la vista con el ceño fruncido, como si apenas notara su presencia.
–No pasa nada– dijo, aclarando su garganta mientras entrelazaba los dedos sobre la mesa.
Aurora entrecerró los ojos, dudando de su respuesta.
–¿Quieres que llame a Louis y se lo diga? –amenazó con una sonrisa burlona.
Harry rodó los ojos y negó de inmediato.
–No quiero preocuparlo. Es solo que... Me siento inquieto.
Aurora dejó el paño con el que limpiaba las mesas y tomó asiento frente a él.
–¿Inquieto por qué?
Harry suspiró, bajando la mirada hacia la taza de café ya frío entre sus manos.
–Es un milagro que la felicidad que siento ahora no se haya esfumado –confesó en voz baja–. Dejando de lado mis frecuentes crisis, es como si viviera en un sueño del que no quiero despertar.
Hizo una pausa antes de continuar, como si cada palabra le pesara en la lengua.
–Tengo amigos. Tengo a Louis. ¿Estoy haciendo mal en irme? ¿Y si todo se arruina? ¿Qué pasa si Louis me deja? ¿Qué debo hacer? –Su voz tembló levemente–. Todo el tiempo tengo este pensamiento constante, y solo sé que quedarme no es una opción... pero irme me aterra.
Aurora lo escuchó en silencio, sopesando cada palabra y mientras eso ocurría sus ojos reflejaban comprensión, pero también una determinación firme.
–Harry, nada se va a arruinar si el vínculo es fuerte –dijo con suavidad–. Nada es un impedimento real para que dos personas estén juntas. Si quieres estar con alguien, lo haces sin importar las circunstancias. Lo demás son excusas.
Le sonrió con complicidad y añadió: –Los chicos seguirán en contacto contigo. Y Louis... –bufó con una risa ligera–, joder, no tengo que explicarlo. Ese tipo está completamente ido por ti.
Harry rodó los ojos ante lo último que dijo Aurora, pero no pudo evitar sonreír. Un suave sonrojo asomó en sus mejillas.
–No sé qué decirte...
Aurora soltó una pequeña risa, contagiándole la misma sensación ligera.
–No puedo decidir por ti, pero sí puedo aconsejarte –dijo con calma–. Tal vez hablar con Louis te haga sentir más tranquilo.
–Tal vez eso haga... –murmuró Harry, pensativo.
Antes de que pudiera agregar algo más, la campanita del establecimiento resonó, anunciando la llegada de un nuevo cliente. Aurora se puso de pie con una sonrisa.
–Nos vemos luego, Harry. Sé que harás lo correcto.
Harry asintió, aunque no muy convencido.
–Gracias...
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January melancholy
FanfictionLouis dirige un hospital reconocido por su labor con pacientes de cáncer, pero la carga de su responsabilidad lo ha convertido en un hombre reservado y solitario, un maestro en el arte de ocultar sus emociones. Harry, en cambio, arrastra un pasado t...
