Easy on me

3.5K 229 44
                                        

–Suceden muchas cosas...

Harry dejó que el silencio llenará el espacio tras esas palabras, como si la vulnerabilidad lo estuviera asfixiando. Aurora lo miraba con intensidad, inclinada contra la encimera de mármol de la cocina, tratando de encontrar respuestas en su rostro.

–¿Qué son esas cosas, Harry? –preguntó con preocupación, dejando que su voz suave intentara tenderle un puente.

Harry vaciló un instante, pero el peso en su pecho lo obligó a continuar. Quería hablar, necesitaba decirlo en voz alta. Aurora no era solo su amiga; era un refugio, la única persona que podría entenderlo sin juzgar. Y, más que nada, anhelaba un abrazo, esa calidez que hacía tanto tiempo no sentía.

–¿Recuerdas cuando te conté que, de más joven, me gustaban los hombres? –dijo, con la mirada fija en el suelo, incapaz de sostener la intensidad de sus propios pensamientos.

Aurora asintió lentamente, sus ojos llenos de una mezcla de dolor y empatía que Harry reconoció al instante.

–Sí, lo recuerdo –respondió, sin apartar la vista de su amigo, esperando que continuara.

–Está... está sucediendo de nuevo –murmuró Harry, su voz quebrándose al final.

Aurora lo observó en silencio, sus ojos avellana reflejando una tristeza que no lograba disimular. Sabía lo que Harry había atravesado; conocía de cerca sus cicatrices emocionales y los muros que había construido para protegerse. Aunque siempre intentó ayudarlo, él se rehusaba, atrapado en un miedo que parecía no tener fin.

–¿Te gusta alguien? –preguntó finalmente, como si hubiera leído sus pensamientos.

Harry parpadeó, sintiendo que las lágrimas se acumulaban en sus ojos antes de caer. Un sollozo escapó de sus labios temblorosos mientras se llevaba una mano al pecho, como si quisiera calmar el torbellino en su interior.

–No sé si es gusto, atracción, o lo que sea... –dijo entrecortadamente–. Solo sé que no quiero esto –respiró profundo, tratando de estabilizarse–. Tal vez... ¿debería ir de nuevo a terapia?

Ella pareció sorprendida por su propuesta. Se acercó unos pasos hasta él, posando una mano en su brazo con delicadeza. Sus dedos trazaron círculos lentos, intentando brindarle calma.

–Harry –empezó con firmeza pero dulzura–, que te guste un chico no es una razón para ir a terapia. Si decides hacerlo, que sea porque quieres sanar, porque necesitas cerrar heridas y aprender a perdonar, especialmente a ti mismo. Pero nunca pienses que sentir algo por alguien es un problema o una enfermedad, por mucho que antes te hayan hecho creer eso.

–Aurora... –la interrumpió Harry, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. Su voz era un susurro quebrado–. El motivo por el que vivo en Italia, lejos de aquí, lejos de mi hogar, fue por esa razón... y lo sabes.

–Me gustaba un chico y lo perdí todo... Mamá, papá y a Bladimir. Jamás me lo perdonaré. Ellos me amaban, y ahora ni siquiera puedo acercarme a ellos sin que sea motivo para que me insulten. No quiero que suceda de nuevo, no quiero vivir una vez más el rechazo –confesó Harry, dejando que las lágrimas fluyeran sin contención mientras su voz se quebraba con cada palabra.

Aurora no lo pensó dos veces. Se acercó por completo y lo envolvió en un abrazo firme, cálido y protector, a pesar de su figura más pequeña. Su cuerpo temblaba con los espasmos del llanto, y ella se limitó a sostenerlo, dándole tiempo para descargar toda la angustia que llevaba dentro.

El tiempo pasó en silencio, roto solo por los sollozos ahogados de Harry. Cuando pareció que su respiración se calmaba ligeramente, Aurora habló con voz suave, acariciándole la espalda en movimientos lentos y circulares.

January melancholyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora