20 de septiembre del 2021 - Italia
Tal vez para Harry, "otro día" significaba tres meses intentando hablar con la verdad... pero fallando en cada intento.
–Niall, ¿debería mudarme?
Ambos estaban recostados en la cama de Harry, mirando el techo, conversando sin un rumbo fijo.
–No, definitivamente no –negó varias veces, girando la cabeza para mirarlo.
–¿Por qué no? –preguntó Harry, su voz serena, sin revelar demasiado.
–Primero dime tú por qué quieres irte –contraatacó Niall, mirándolo con atención.
Harry suspiró, tomándose un momento antes de responder.
–He ahorrado. Tengo una cuenta donde, por años, fui guardando un porcentaje de mi dinero. Si calculo bien, puedo comprar un departamento o una casa. He vivido aquí toda mi vida y siento que... es lo que debo hacer. No me malinterpretes, pero nunca he tenido un lugar propio.
Niall asintió lentamente, comprendiendo.
–Te apoyo. Y si me lo preguntaras, creo que Billy también lo haría. Aunque no olvides que este también es tu hogar, siempre puedes volver cuando quieras.
Harry sonrió, asintiendo.
Durante los últimos tres meses, volvió a trabajar en el restaurante de Billy, adaptándose con facilidad a la rutina. Rotaba entre distintos puestos: mesero, atendiendo la caja, lavando platos o ayudando en la cocina cuando se lo permitían. Se sentía útil, ocupado, con la mente enfocada en algo más que en las noches solitarias.
Billy y Niall no insistieron más sobre Londres, dándole espacio para pensar en cómo darles la noticia. Muchas veces estuvo a punto de hablarles de Louis, pero siempre se detenía. Lo sentía demasiado íntimo, demasiado suyo, como si decirlo en voz alta fuera a romper la burbuja en la que vivía con él.
Las cosas con Louis iban mejor que bien. El primer mes fue una tormenta de llamadas interminables y mensajes constantes, un vaivén de palabras dulces que parecían no tener fin. Pero cuando el teléfono empezó a interferir con su trabajo, tuvo que aprender a moderarse. Aun así, eran felices. Cada día, Louis le recordaba lo mucho que lo amaba y lo hermoso que era, calmando con sus palabras las heridas que aún dolían en su corazón.
Las palabras podían ser un antídoto, pero nada compensaba el no tenerlo cerca.
En cuanto a las sesiones de terapia, Harry las retomó con el especialista que Caroline le había recomendado. Por suerte, resultó ser de gran ayuda. Pietro Giordano era un hombre demasiado guapo para tener cuarenta y seguir soltero. Tal vez el ojiverde había investigado un poco sobre él por curiosidad, llevándose una sorpresa inesperada.
Era casi tan bueno como Caroline. Le enseñaba nuevas tácticas para controlar los ataques de pánico, le recetó la medicación adecuada y lo ayudaba con su agorafobia. Ese último problema era el más difícil de afrontar. No era gracioso sentirse atrapado en cualquier interacción social, querer huir de los lugares llenos de gente o experimentar la necesidad constante de escapar. Odiaba esa parte del proceso, pero al menos, con cada sesión, la carga se volvía un poco más ligera.
Entre las muchas charlas que tuvo con Pietro, Harry sintió que finalmente podía arriesgarse a contarle a su familia sobre la terapia. Para su alivio, tanto Billy como Niall lo apoyaron incondicionalmente, deseándole lo mejor y asegurándole que, si alguna vez necesitaba algo, solo tenía que pedírselos. Esa era una de las muchas razones por las que los amaba.
Por el momento, su vida comenzaba a cobrar sentido. Poco a poco, todo parecía acomodarse de una forma que ya no se sentía un suplicio. Sin embargo, había algo que no podía ignorar: Louis estaba a miles de kilómetros de distancia. Y aunque los mensajes y las llamadas ayudaban, no eran suficientes. Lo extrañaba con cada fibra de su ser. Quería sentirlo, besarlo, abrazarlo, tocarlo, aunque solo fuera por unos minutos. Eso bastaría para hacerlo la persona más dichosa.
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January melancholy
FanfictionLouis dirige un hospital reconocido por su labor con pacientes de cáncer, pero la carga de su responsabilidad lo ha convertido en un hombre reservado y solitario, un maestro en el arte de ocultar sus emociones. Harry, en cambio, arrastra un pasado t...
