Capítulo XXVI Evil finds a way

1K 76 0
                                    

-Ha llegado el momento de proteger al pequeño Max- una voz celestial llamó la atención de los cuatro implicados.

-Es hora viejito, regresaras a la vida de nuestro bisnieto con tu forma de niño para volverte su amigo imaginario.

-Es un honor que tanto Martha como yo hubiéramos querido tener, sin embargo, de los cuatro, es usted Don Germán quien pudo tener en sus brazos al pequeño y roguemos porque esos momentos que vivió junto a usted sigan presentes en su inconsciente para que no le vaya a temer.

-Me preocupa nuestra hija, ¿hay alguna forma de que llegado el momento podamos continuar protegiendo al resto de la familia? – pregunta Martha a la voz celestial.

-Sí, la hay, sin embargo, eso haría que se retrasara el regreso de Max con ellas y tal vez eso cause alteraciones en su ruta del destino.

- Pero ¿Max volvería eventualmente con ellas? -cuestiona Lucinda.

-Así es, en su destino está escrito el retorno a casa, sin embargo, lo que podría ser en un corto periodo de tiempo podría extenderse a años.

-No quiero dejar sola a Poché y a Valentina-menciona Martha.

-Ni yo a Daniela- ahora es Lucinda quien habla.

- ¿y si Don Germán y yo nos encargamos de cuidar a Max y ellas a las chicas? - Juan Carlos habla con esperanza en su voz- ¿lograremos mantener a nuestra familia unida?

-Eventualmente-responde la voz.

-Entonces hagámoslo, yo seré el amigo imaginario de Max y entre todos protegeremos a nuestra familia.

-Chicas muchas gracias por todo su apoyo y las facilidades que me otorgaron todo este tiempo en que he estado escribiendo mi libro, como se los dije en la cena de acción de gracias, le agradezco a la vida por haberme guiado hasta este maravilloso lugar donde la inspiración brotó y me permitió crear una historia que ahora me hace regresar a mi Manhattan adorado-Marco Caruso el novel escritor que llevaba algunos meses hospedándose en el B&B se despedía al momento de hacer check out, había llegado con la finalidad de darse el tiempo para escribir alejado del ajetreo de la ciudad y se topó con la hospitalidad de los Calle Garzón, además de que desde el día uno causó estragos en Lala volviéndose común ver salir a la chica muy temprano del hotel- yo en verdad hubiera deseado permanecer mucho más tiempo en su compañía pero el deber llama.

-Te vamos a echar de menos cuñado-contesta Lucy- sobre todo porque ahora tendremos que soportar el mal humor de mi hermana.

-Lala y yo hablamos de esto desde el principio, mi estadía aquí no sería para siempre, nos la hemos pasado bien, pero ahora es momento para que yo vuelva a mi realidad, han sido unos meses maravillosos, sin embargo, todo lo bueno siempre llega a su fin tarde o temprano, y para nosotros llegó temprano.

-Y ella lo supo desde un principio, pero, aun así, es duro cuando no te esperas que las cosas cambien de la noche a la mañana- menciona Poché- aun así, gracias por el tiempo que compartimos y ojalá te volvamos a tener con nosotros en algún otro momento.

-Recuerda que esta es tu casa-menciona Lucy.

-Gracias por todo chicas, me despiden del resto, se me hace tarde- voltea a ver su reloj inteligente revisando la hora y observa que tiene un par de mensajes- será mejor que me vaya, con permiso- toma su maleta y se dirige a su automóvil, sube la maleta en el asiento trasero, se coloca al volante y al tomar la avenida principal marca al número del cual tenía mensajes.

-Ruiz-responde el agente que se encontraba en un centro de mando con la mejor tecnología

-El polluelo ha dejado el nido.

Nuevas oportunidadesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora