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𝑻/𝒏 (𝒕𝒖 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆)❅

Suspiré mientras me llevaba el vaso de Coca-Cola, con la mirada fija en la televisión. Busqué a ciegas el cuenco de palomitas, y tomé unas cuantas con una mano, y con la otra, fui tomando una a una para ir comiéndomelas.

-¿Es interesante? - Di un respingo, mientras miraba a Aidan, que por lo visto estaba sentado a mi lado.

-¿Cuándo has llegado?

-Hace cinco minutos.

-Mentira. - Dije. - No te he oído.

-Lo sé. - Él rió. - ¿Interesante la peli, no?

-Uhm... ¿Qué quieres, Aidan?

-¡Oh, nada! Es que he pensado que como ahora somos amigos, pues podemos ver la peli juntos.

-Pensaste mal, adiós. - Mascullé, comiendo más palomitas.

Empiezo a odiarlo...me irrita, sobre todo porque cada vez que lo miro, sólo consigo dibujar en mi mente, el beso que me ha dado en la playa.

Recordaba el sabor de sus labios juntos a los míos, su lengua abriéndose paso entre mis dientes, y como había jugado con mi lengua. Sus manos acariciando mi espalda y mi cuello, haciendo que la piel se me erizara y deseara más que un simple beso.

Por eso había tenido que romperlo, sino...sólo dios sabría que habría pasado allí.

-¡No seas así! - Se quejó. - Déjame verla.

-Está bien, está bien, pero cállate.

-Okey...

-!SHH! - La película había terminado siendo un auténtico muermo, una comedia romántica en la que increíblemente, había acabado medio saltando cuando los protagonistas habían acabado juntos. Lo único bueno en toda la película había sido cuando los protagonistas habían hecho el amor...momento en el que me había dedicado a mirar a Aidan de reojo, medio ruborizada, y otra cosa buena, era haberla visto con él, que sin darme cuenta, había acabado apoyándome contra su pecho. - Se acabó. - Dije bostezando.

-¿Tienes sueño? - Preguntó, acariciando mi pelo.

-Un poco. - Contesté tomando un puñado de palomitas.

-Uhm... ¿Están buenas?

-Ajá... - Respondí comiendo.

-¿Me das?

-Sírvete. - Dije tomando otro puñado, que iba directo a mi boca.

Aidan me tomó la mano sujetándola por la muñeca.

-Me serviré. - Susurró, inclinándose sobre mí, para tomar unas pocas palomitas de mi mano.

Mi cuerpo se estremeció y sentí como éste reaccionaba ante aquel simple gesto.

Los ojos hipnotizadores de Aidan me miraban, mientras me abría los dedos e iba comiéndose las palomitas de mi mano.

-Eres un fresco. - Musité.

Él me ignoró y continuó comiendo, lento y sensualmente, una a una saboreándolas sin soltar mi mano para que no la retirara.

-Sí que están buenas. - Comentó cuando no había quedado ninguna en mi mano.

Malditas palomitas...jamás las volvería a ver con los mismos ojos...

-¿Quieres? - Preguntó Aidan.

-Sí... - Respondí hipnotizada.

Aidan tomó una simple palomita, y se la colocó entre los labios, después se acercó a mí y como pudo, dijo;

-Toma... - Fue un murmuro que bien había entendido, con los ojos como platos miré a Aidan, quien era capaz de hacerme perder la cabeza.

Lo odiaba.

¿De verdad? Me pregunté a mí misma.

Nadie respondió.

Sólo podía mirar aquella palomita, que estaba rogando ser comida por mí, y por él...porque sería una palomita con suerte, una palomita compartida.

Me incliné un poco, y tomé la palomita con los dientes, arrebatándosela a Aidan, sonreí dichosa y me iba a retirar, cuando sentí la mano de Aidan en mi nuca.

𝐔𝐧𝐚 𝐃𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐃𝐢𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞 [ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ](𝓐𝓲𝓭𝓪𝓷 𝓖.) [✔︎] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora