10. La jefa.

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Kara estaba tan sonriente y de buen humor que ese hecho no pasó desapercibido por Alex.

—Hasta que recuerdas sonreír, hermana. Estaba pensando que habían eliminado esa función de tu sistema.

—Muy graciosa, Alex.

—¿A qué debemos el no estar azotando puertas, sonreír y no enojarte por mis comentarios?

—Me siento más tranquila ahora.

—Me puedo dar cuenta de ello, pero deseo saber por qué.

—Eres muy curiosa.

—Sí, lo soy. Si fuera un gato ya estaría muerta.

—Dicen que tienen siete vidas.

—Sí, pero soy demasiado curiosa para que me rindieran esas vidas.

—Eso sí.

—Deja de estar evadiendo el tema, cuéntame.

—¿Qué cosa?

—No te hagas la loca. ¿Qué te tiene de mejor humor?

—Como tal, nada. Solo que había tenido una situación rara con Lena y ya pudimos hablar tranquilamente. Fuera de eso, seguimos tan vecinas como siempre.

—Admito que sí pensé en ella, pero con eso de que no se te podía decir nada, mejor decidí preguntar.

—Nunca te ha importado si algo me molesta o no, me lo dices igual.

—Siento que me pasé contigo la última vez... No quería herirte o lastimarte, solo que me desesperas en ocasiones... Lo lamento.

—Está bien, Alex. Solo quiero saber, ¿De verdad crees que yo no merecería su amor?

—No es que no merezcas a Lena, solo pienso que tal vez la has podido lastimar, sin intención y lo que quieras, pero la acción ahí está.

—No me gusta pensar que le he hecho daño. ¿Qué le pudo lastimar?

—No sé, pueden ser tantas cosas o tal vez ninguna. La he visto una vez en toda mi vida y fueron como cinco segundos, no es como que voy a saber qué pasa en su corazón.

—Necesito respuestas, Alex. Dame algo, por favor, aunque sea tus teorías sin sentido.

—Bueno, ¿Te dolió verla con la chica esa?

—¡Qué si no me dolió!, todavía me atormenta ese recuerdo.

—Pues a ese tipo de acciones me estoy refiriendo, Kara. Lena no la besó para lastimarte, ni siquiera sabe lo que te pasa con ella, pero igual te dolió. Te afectó de tal forma que hasta te estabas alejando de ella.

—Pues sí, me duele tenerla cerca y saber que le interesa alguien más.

—Exacto, de la misma forma que tú pensaste en alejarte de ella por esa razón, puede que algo así le haya pasado a Lena.

—¿Vas a seguir con la idea de que le gusto?

—Ahora no sé si le gustas o no, pero creo que al menos al principio sí estaba interesada en ti.

—¿Y por qué le dejé de gustar?

—Me temo que eso sólo lo sabe ella. Si quieres le pregunto.

—Ándale sí, ve y pregúntale si le gusto o no.

—Muy bien—Alex empezó a caminar hacia la puerta.

—Hey, tú. ¿A dónde crees que vas?

—Pues con Lena. ¿No quedamos en que le voy a preguntar si le gustas?

La chica del apartamento 512 (Supercorp).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora