Pedido Por Privado [Perdón la tardanza. Al final del pedido están mis razones]
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Lo miré con ira. Su nariz sangraba a borbotones y sus ojos parecían cristalizarse. Mi mano hormigueaba, probablemente torcida, por toda la fuerza que había implementado para hacer que me soltara... Pero de nada servía. Ya se las habían llevado.
Mis pequeñas niñas habían sido llevadas a la Habitación Roja.
-No te entiendo ya-Gruñó mientras se limpiaba la sangre con la manga de su ropa.
Nos encontrábamos ya solos en aquel espacio abierto, él quejándose de su dolor y yo llorando por el mío.
-Son mis hijas-Balbuceé con los dientes apretados.
-No, no lo son-Aclaró-. Nunca lo fueron y nunca lo ser-...
Mi pie encajó en su boca de manera casi perfecta, cosa que me enfureció más, pues buscaba romperle la mandíbula con el movimiento. Quise patearlo entonces con la otra pierna, pero me la afirmó con su monstruosa fuerza antes de poder hacer mucho y me lanzó con facilidad unos buenos metros. La pierna que había estado en su agarre tronó y supe que se había dislocado.
-Éramos una familia-Le dije entre sollozos heridos-. Éramos felices...
-Fuimos agentes encubiertos. Soldados con un objetivo...-Aguantó un grito y escupió un diente cubierto de saliva y sangre.
Se marchó sin más hacia la base, dejándome allí en el suelo, llorando de pena y de culpa por lo que les había hecho deparar a mis pequeñas.
Sujeté entre mis dedos la muñeca que tenía cubierta por los brazaletes de tanto Natasha como Yelena me habían hecho a lo largo de esos años juntos. Me aovillé bajo el sol agresivo, sintiendo mortal frío por el abandono que no estaba preparado para enfrentar.
(...)
Sonreí mínimamente mientras veía la televisión; mi pequeña Natasha era toda una heroína. Veía las grabaciones de ella ayudando a derrotar aquella invasión alienígena nuevamente. Habían pasado ya años desde aquello, y sin embargo aún no podía contener el orgullo de ver a quien consideraba mi hija surgir y triunfar como lo que ella deseaba.
Pero entonces surgió la ya conocida inquietud, el miedo; ¿dónde estaría Yelena? ¿Sería libre? Mis lágrimas surgieron una vez más, principalmente porque sabía que aquello no era cierto. Ninguno de nosotros era realmente libre, a fin de cuentas.
Natasha era ahora perseguida por el gobierno estadounidense por participar en la guerra civil de los que una vez fueron llamados Vengadores. Yelena se encontraba, muy probablemente, entre las garras de la Habitación Roja. Alexei estaba en prisión, siendo custodiado por más guardias de los que podría él haber llegado a pensar. Y yo me encontraba bajo amenaza por la organización, siendo ya no partícipe de sus proyectos, pero si un silencioso rehén al que matarían si se volvía a involucrar directamente.
La noche se tornó nuevamente helada, y temblé en silencio.
(...)
Agonizaba.
Mi mente me desgastaba la existencia tanto como lo hacía mi cuerpo. Tantos años siendo cada vez más consciente de que había condenado, no sólo a quienes llegué a considerar mis hijas una vez, sino que a cientos de niñas que ya habían perecido o lo harían pronto a manos de la Habitación Roja.
-Perdóname, Padre, porque he pecado...-Murmuré de rodillas frente al confesionario.
El padre Adolf permaneció en silencio, como solía hacerlo cuando era yo quien iba de rodillas a confesar.
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OS Male! Reader / Pedidos
Fanfiction"Lo fantástico de la escritura es que puedes crear mundos de colores con tan solo el negro de la tinta y el blanco del papel" YA NO SE ACEPTARAN PEDIDOS QUE INVLUCREN RELACIONES SEXUALES EXPLÍCITAS (esto para evitar problemas con las nuevas normas d...
