¡Advertencias!
Marinette y Adrien con Bitch Behavior
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Se acomodó en la cama una vez más, acurrucado contra sus almohadas y abrazado a sus sábanas, y miró a la ventana, aguantando el diminuto sollozo que se le quiso escapar. Cuanto extrañaba Aisne.
Tikki le abrazó la mejilla y murmuró que todo mejoraría y, aún cuando su tono no era seguro, aún cuando el chico lucía absolutamente hundido en su miseria, decidió creerlo.
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La familia de Hugo se había mudado de Aisne a toda prisa para asentarse en una mansión en París, esto luego de que el alcalde de la capital intentara adquirir, de mala forma, una propiedad que pertenecía a los De Villiers y fuera descubierto por Raphael, el marido de Collette y su padrastro, lo que llevo el caso al ámbito legal y judicial, por lo que tenía entendido el menor.
El cambio, aunque abrupto, parecía haber sentado bien con Hugo, quien, demasiado introvertido y poco amigable, no había perdido amistades de ningún tipo al dejar la región de Champagne. Lo único verdaderamente molesto de todo aquello, había sido perder la rutina que tanto habían pulido los años y el haber tenido que empacar y desempacar toda su habitación.
No fue sino hasta el octavo día en ese lugar que la puerta de su nuevo hogar sonó; tres elegantes golpes, ahogados no solo por la distancia, sino que por los guantes que posiblemente utilizaba el visitante. Cuando abrieron la puerta, los ojos de los mayores se concentraron en Gabriel Agreste, que con elegante rectitud saludaba y se hacía paso a la sala de estar; los ojos del menor, sin embargo, se encontraron con dos luceros verdes que le miraban con una emoción casi impropia, como si esa fuera la primera vez de Adrien fuera de casa.
Recuerda que esa tarde se pasó casi demasiado rápido, y que a esa visita la siguieron muchas más, tantas que, para el final del verano, ya conocían del otro todo lo que había por conocer, y las sonrisas eran nerviosas, y los abrazos, duraderos.
Entonces llegó el primer día de clases, y Adrien se enteró de que, a diferencia suya, Hugo si asistiría a la escuela. No quiso enojarse, el castaño no era quien decidió que podía ir, tampoco quien le prohibía a él salir de casa, de verdad no quiso molestarse, pero en el surgía una frustración casi incontrolable al ver que, incluso si consideraba a Hugo su igual, aquel que lo entendía como nadie más podía, había una diferencia demasiado obvia: sus padres lo tomaban en cuenta.
Y quizás esa fue la primera grieta en su relación.
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- ¿Adrien? - La puerta del baño había estado bloqueada por quince minutos ya, y el rubio dentro se mantenía demasiado silencioso como para darle calma-... Adrien, abre la puerta, por favor...
La puerta se abrió justo cuando Raphael le anunciaba que habían llegado por el contrario. Lo apartó del camino con suavidad, pero sin mirarlo, y recogió sus cosas, retirándose de la habitación y bajando las escaleras en silencio. Hugo creyó haber visto un par de lágrimas en sus ojos.
Cuando se cerró la puerta y su padre le preguntó que sucedía, no tuvo respuesta, tampoco entendió lo que había pasado, pero sentía que necesitaba disculparse. Y así lo hizo.
Al día siguiente se levantó más temprano de lo planeado y le pidió al conductor que hiciera un desvío en su camino a la escuela; su auto se detuvo frente a la mansión Agreste y llamó a la puerta, confiando en que estuvieran todos de pie para recibirlo. Ahora, convencer a Nathalie para hablar con Gabriel fue difícil, pero no tanto como lo fue convencer al mayor de dejar a Adrien ir a la escuela; le prometió mil cosas, le juro cien más, y llamó a sus padres para que lo ayudaran. Para cuando Gabriel Agreste dio el visto verde, faltaba menos de un minuto para la primera clase.
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OS Male! Reader / Pedidos
Fanfiction"Lo fantástico de la escritura es que puedes crear mundos de colores con tan solo el negro de la tinta y el blanco del papel" YA NO SE ACEPTARAN PEDIDOS QUE INVLUCREN RELACIONES SEXUALES EXPLÍCITAS (esto para evitar problemas con las nuevas normas d...
