"Good Things Go" /Gojo Satoru/ Jujutsu Kaisen

474 42 0
                                        

Inspirada en la canción "Good Things Go" del álbum From Zero (2024), Linkin Park

_-_-_-_-_-_

La lluvia caía estrepitosa por las calles; el tono lúgubre del cielo parecía combatir con las cálidas luces doradas del restobar para ver cual dominaba el ambiente y el sonido del jazz parecía ahogarse entre el ruido del aluvión y las conversaciones de los clientes. Yasu continuó preparando tragos, contestando a la conversa de sus habituales con mayor brevedad a la habitual: el clima le traía malos recuerdos, de esos que duelen en el pecho y te roban parte del aliento, aún si han pasado diez años.

-Nanami-Saludó, dejando un trago suave frente a su antiguo compañero.

-Parece irle bien al negocio después de todo, senpai-Murmuró, retirando sus lentes para poder ver como era debido a su superior.

-Deje de enseñarte hace muchos años ya, Nanami-Saludó a un nuevo comensal cuando sonó la puerta de entrada e indicó a uno de los meseros que lo atendiera-. Si, se estabilizó tras unos meses.

Le rellenó el vaso en cuanto se vació y preparó un par más de tragos antes de regresar con él.

-Shoko me dijo que Yaga intentó recontratarte-La mano de Yasu se detuvo ahí donde estaba, apretando el paño de pulir entre sus delgados dedos con un poco más de fuerza que la necesaria.

-Un chico fue reclutado... Pensaron que podría ayudarlo por mi experiencia-Fue un murmullo, pero era suficiente para que el otro escuchara.

- ¿Pensaron? -Fue sutil, consciente de que podía hacer molestar al contrario.

-Yaga y Satoru Gojo...

[...]

Se habían conocido a los doce; Satoru Gojo había sido, desde el día de su nacimiento, una verdadera deidad, capaz tanto de romper el equilibrio del mundo de la hechicería como de reestablecerlo. Yasu era un sirviente, o algo así. Su labor no tenía nombre: entrenaba sus rituales y sus modales como si fuera uno de ellos, pero debía de seguir órdenes, lavar ropa y recibir golpes. Ese día le asignaron la labor de entrenar al otro o, más bien, ser su muñeco de pruebas.

Satoru era un mocoso arrogante. Yasu un chiquillo sin pelos en la lengua. En su tiempo juntos, se llevaron más reprimendas y penitencias de las que podían contar, pero todas y cada una parecían valer la pena cuando se reían a carcajadas luego. Para los quince ya eran casi inseparables; el peliblanco, quizás usando sus influencias, había logrado que ambos fueran aceptados en la escuela de Tokio en vez de la de Kioto, y en esa escuela dejaron de ser un dueto para ser un cuarteto, con Geto y Shoko siempre a la siga de los problemas que ambos provocaban.

Junto a Satoru, Yasu se sentía imparable, capaz de detener maldiciones y mover edificios con solo sus manos. Y también se sentía enamorado, aun cuando sabía que al contrario eso no le parecería.

[...]

-¿Qué hay de ti, Nanami? ¿Cómo te ha tratado el trabajo?

El rubio bufó, como si la mera mención le diera dolor de cabeza.

-Apesta.

- ¿Por qué no laburas en el otro rubro?

-Apesta.

Un cliente regular se despidió por nombre mientras se retiraba, deseando un buen día. La lluvia afuera continuaba, pero en una gran ciudad como lo era Tokio, eso no detenía el flujo constante de gente por las calles.

- ¿Alguna pareja, Nanami? Ya estás en una buena edad, y no eres poco atractivo en absoluto-El menor se sonrojó solo un poco, a sabiendas de que el comentario no tenía ningún objetivo oculto.

OS Male! Reader / PedidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora