Hoy te escribo a ti, mi compañera de vida
Eres el amor con el que todos sueñan, ese amor tierno, bonito que te saca miles de sonrisas, esas que se dibujan en mi rostro incluso cuando estoy enojada.
Eres la paz que todos desean, como cuando tengo un día malo y solo deseo llegar a casa porque sé que ahí estarás esperándome con un beso y los brazos abiertos.
Abrazarte me da paz, me deshago de las malas sensaciones cuando tus brazos se amoldan a mi cuerpo, rodeándome hasta sentir ese calorcito que desprende el contacto con tu piel y al cerrar los ojos respiro profundamente al menos unas tres veces hasta que ya el nudo en mi garganta se ha ido.
Tu mirada me dice tantas cosas, la forma en la que me miras me transmite el más puro amor que alguien puede sentir, me descoloca enormemente tu tierna mirada posada sobre mi rostro, observando detalladamente las comisuras de mis labios.
Eres la estabilidad que muchos envidiarían, me sostienes cuando el mundo se me viene abajo y no me dejas caer, aunque yo sea la persona más terca del mundo, tu siempre estás ahí para decirme que no debo rendirme jamás y eso es tan top.
Eres deseo, eres saciedad cuando se tiene sed, siempre dispuesta a complacerme en mis más profundos deseos, la llama ardiente que despierta mis sentidos, la caricia que se siente, que eriza la piel, que despierta sensaciones que jamás había sentido.
Eres mi fortaleza, mis ganas de soñar en grande, mis ganas de ser mejor, de levantarme cada día y cuestionarme que cosas puedo hacer para mejorar, para ser quien mereces, para ser la persona perfecta para tu vida.
Eres motivación, la que aplaude mis logros por muy pequeños que sean y eso es jodidamente hermoso, alegras mi alma cuando me dices que te sientes orgullosa de mi, aunque yo solo vea que no es nada, que solo aprendí a hacer algo mientras tú me aplaudes de pie.
Eres mis ganas de ser, de estar, de crear, de reinventarme una y mil veces, mis ganas de volar, de alzar los brazos y gritar de felicidad, eres lo que siempre soñé.
Amor bonito, de esos que ya no existen, de esos que ya no se ven y que se sueñan, los días de películas y café, las tardes de juegos y caricias, las noches de conversaciones incomodas necesarias para crecer.
Cuando el día acaba solo tengo en mente que tu estés ahí, al final del día junto a mí, como ahora que tengo a mi lado, aquí estoy viéndote mientras duermes a mi lado, tan apacible, tan serena y descansando de tu día, afirmando una vez lo afortunada que soy de tenerte, de poder compartir mi vida contigo, de que seas mi apoyo y mi norte.
Afortunada me siento de sentir tu piel suave, tu respiración, tu calor, el contacto de tus labios contra los míos.
Dejo un casto beso en tu espalda mientras mi mano pasa por tu cintura y respiro tu olor, respiro otra vez, serenando mis pensamientos, haciéndome sonreír y agrandando mi corazón.
Tu respiración es tranquila y me tranquiliza los sentidos, cierro los ojos para percibir los elementos de este momento, para nunca olvidar que mientras yo tenía insomnio, tu dormías en paz, entonces me dejo llevar y caigo en un profundo sueño abrazada a ti.
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SI DE AMOR HABLAMOS...
RomanceEL AMOR ES UN UNIVERSO DE EMOCIONES Y NOSOTROS LOS SERES HUMANOS ESTAMOS REPLETOS DE EMOCIONES
