SENSACIÓN DE VACIO

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¿Cómo se le llamará a esa sensación que queda después de creer que lo tenías todo y de pronto pierdes una parte importante?

Nunca había sentido que mi vida marchaba tan bien, realmente bien. Me sentía plena, satisfecha, tranquila y en paz, como si a partir de ese momento mi vida empezaba a ser perfecta, al menos lo que llamo perfección para mí: Un empleo, estudios en buena marcha, mi familia con salud y tranquilidad, no me faltaba nada porque además había encontrado a mi media ameixa, el amor de mi vida y estaba conmigo, me sentía feliz y ya empezaba a planificar para dos, a pensar en pareja, a visualizar mi futuro con mi amor.

Esa sensación de plenitud, de sentir que nada te falta, es simplemente la celebración perfecta para el alma, tanto que quise compartir mi felicidad con mis amigos, esos días maravillosos al lado de esa persona era el paraíso, sentir que no es real pero al ver a esa persona frente a mí, que me abrazara, me hizo dar cuenta de cuán palpable era todo aquello que estaba viviendo.

Que al acostarte pienses y pienses... Buscándole una explicación lógica a todo aquello que estás sintiendo, te repites una y mil veces que no es real porque nunca haz vivido algo similar, pero al despertarte lees un mensaje de texto en tu celular, un mensaje de buenos días, el remitente es esa persona que ha llegado para desarmarte con tan solo decirte que te quiere, sonríes de manera tonta, te levantas con el mejor de los humores y la sonrisa más amplia que jamás fué provocada por alguien más, te emociona la idea de que vas a encontrarte con esa persona, aún tratando de entender cómo es que sucedió todo aquello, le das vueltas y vueltas a esos pensamientos mientras caminas con los nervios de punta porque vas a ver a esa persona tan irreal, te sudan frío las manos, tu corazón va a mil kilómetros por hora, saludas hasta al vecino que no soportas, haces obras de caridad durante la trayectoria, te sientes impaciente, ya quieres darle un abrazo y muchos besos, entonces aceleras el paso...

Al estar más cerca a tan solo un kilómetro, respiras profundo, cuántas veces sean necesarias para calmarte, al acercarte un poco más, ves a esa persona a distancia y entonces regresa esa sonrisa tonta y esos nervios que solo sientes cuando te mira fijamente con esa sonrisa tan imborrable, sientes que estás entrando en un verdadero paraíso donde solo reina el amor, esos sentimientos maravillosos que hostigan la adicción.

Te acercas lo suficiente hasta que ya la distancia no es un problema, ya nada se interpone, tomas entre tus brazos a esa persona, cierras los ojos inhalando su dulce aroma, sientes esa felicidad viva, auténtica y real...

Al ver su rostro tan cerca, sientes su respiración, su aliento y acortas la poca distancia que queda para finalmente besar sus labios y entonces te convences de que es real, que todo lo que tienes frente a tí es lo que buscas, es lo que necesitas y lo que te hace sentir plena, algo idóneo para el momento que vives, lo que te ha sacado del abismo en el que te encontrabas después de tantos fracasos.

Cuándo miras hacia atrás te das cuenta de por qué no te habías sentido así antes y es precisamente porque jamás habías encontrado a una persona como la que tienes frente a tí, es tu media ameixa y lo sabes.

Los días pasan y tu felicidad crece.... Tus sentimientos se expanden cada día más, cada mensaje de amor alimenta esa ilusión, cada llamada de madrugada y esas conversaciones interminables que usualmente cuesta romperlas, siempre hay tema de qué hablar, es tan sencillo que el tiempo no importa, solo quieres hacer de cada minuto el más hermoso de los recuerdos, cuentas las horas para ver a esa persona nuevamente, disfrutas escuchar sus anécdotas, te sientes feliz y eso te hace bien.

De la noche a la mañana todo cambia... Te sientes temerosa al ver cómo se marcha, así sin más, solo se va y no entiendes nada, no sabes qué decir, ni cómo actuar, no quieres que se vaya pero se está yendo, te está diciendo adiós y no sabes cómo hacerle comprender cuán feliz puede ser si se queda junto a tí.

Deseas que se quede, que su despiadado adiós no sea real, lloras por primera vez en público porque no puedes reprimir ese dolor que está dejando, sientes impotencia y solo anhelas correr hasta que tus pulmones no resistan más, hasta que tus piernas no soporten tanta tensión y desfallezcan, hasta que ya no sientas tanta miseria dentro de tí pero de momento solo puedes llorar desconsoladamente.

Pides una explicación a esa persona y llegas a la conclusión de que nunca te quiso porque se está rindiendo tan fácil a causa de algo tonto que tiene solución, lloras porque te niegas a creer que eso sea cierto, no puedes entender que se está yendo y no hay vuelta atrás...

Se fué dejando un vacío dentro de tí, ese vacío que sabes muy bien que nadie podrá llenar porque en el momento que se ha ido se ha llevado tus ganas de amar..

SI DE AMOR HABLAMOS...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora