Mi eterna musa

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Hace un tiempo que no escribo sobre tí tratando de hacerte a un lado, de no pensante, de no vivirte ni sentirte en el pecho, como se siente la champán cuando entra en la boca, delicioso y refrescante, pero si te soy  sincera esto me queda grande, hablar de amor es hablar de tí y no voy a engañarme diciendo que no te he pensado porque en realidad te llevo conmigo a diario, cuando me despierto por las mañanas con un clima frío y  me preparo una taza de café, cuando escucho mis canciones favoritas y son mis favoritas porque hablan de  tí o de lo que siento, estás presente  en cada noche que miro la luna,  en cada tarde de lluvia, en cada película que habla de amor, en mis pensamientos más sinceros, en mis anhelos más apreciados, siempre tu.

Tuve un sueño días atrás... Soñé que caminaba hacia tu casa y al verme me recibías sonriente, yo extendí mis manos para que las tomaras y entonces me acerqué y te besé, cerré los ojos como aquella vez y sentí exactamente lo mismo, lentamente abrí los ojos, admiré tu lindo rostro, al fin pude sostenerte la mirada, hasta que te abracé y mis fosas nasales se impregnaron de tu olor, pero solo fue un sueño, en ese instante desperté en mi realidad, una realidad en la que tu no existes.

Eres mi musa, las palabras más hermosas las he escrito cuando te pienso, eres ese ser único que todos quieren conocer, con una rareza interna tan hermosa, eres mi café por las mañanas, mis pulsaciones rápidas, mis sonrisas inesperadas, mis deseos más profundos, mis pensamientos más intensos, mis más grandes suspiros, mis manos frías, eres ese temblor en los labios, esos escalofríos con piel erizada, eres esas ganas de vivir, de experimentar, de sentir, de creer, de soñar, de crear, de ser, eres mucho y eres más, eres mucho más que solo un querer mi eterna musa.

SI DE AMOR HABLAMOS...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora