45: Para mayores

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Luego de que la cena terminara todos volvieron al salón entre risas. El evento estaba pasando con normalidad, aunque algunas personas eran mal educadas y pasaban de largo, ignorando al omega del futuro rey.

— Así que Park Jimin. — una voz espantó al omega que había regresado a la mesa de comida en busca de algún cóctel para tomar.  Giró la cabeza y se encontró con Chung-hwa que lograba mantenerse parada gracias a ese bastón. — Lo estuve pensando y recordé a unos conocidos. ¿Vienes fuera de la capital? — el omega un poco dudoso asintió. — Oh, entonces que felicidad, ya decía yo que tu apellido se me hacía conocido. Me sorprende, no sabia que los Park tenían hijo, ya que son muy dedicados a sus negocios, pero resulta que lo tenían bien escondidito. Apuesto que eres un regalo de ellos hacia el príncipe ¿no es así? 

— ¿Disculpe? — preguntó Jimin indignado por sus últimas palabras. Y ahora esa mujer que estaba delirando. 

— Porque ellos no son de involucrarse mucho en este tipo de cosas, siempre han sido reservados. — siguió hablando ignorando la expresión indignada del omega. 

— Disculpe, señora Min. No se a que se está refiriendo, pero yo no soy ningún objeto para ser regalado.

La mujer rió completamente divertida, aquella risa molestó mucho al menor. No pudo evitar hacer una mueca. — Oh, querido. ¿Eres inocente o e haces? Cuando un omega es comprometido con el futuro heredero a la corona es considerado un regalo. Al igual que mi hermana, ella fue un regalo de mis padres hacia el rey.

La cara del menor cambió por completo, no podía creer las horribles palabras que salían de la boca de la mujer, peor que hablaba tan mal de su propia hermana. — No, disculpe, se está confundiendo. Mi familia no tiene nada que ver con esto. Y su negocio ni siquiera es tan grande. Y en mi vida la había visto, sin ofender.

La mayor negó sonriente y con su mano le restó importancia. — No ofendes, solo he viajado a Kusan dos veces, ya que soy originaria de aquí y por mi condición no puedo movilizarme mucho.

— ¿Kusan? ¿Qué-? — ahora si que la mujer estaba delirando. ¿Cuándo dijo que era de ahí? — No. Señora, usted está confundida, yo no soy de Kusan.

La cara de la mayor cambió de una feliz a confundida. — ¿Cómo no eres de Kusan?

— No, soy de Busan. Y mi familia solo tiene un negocio en una gran panadería. Así que no tengo idea de lo me está hablando.

Ahora su expresión era una de terror, completamente. — ¿D-Dijiste panadería? — preguntó como si la cosa fuera la más terrorífica. — ¿Dijiste que tus padres son panaderos?

Jimin suspiró y asintió. No podía creer que esa señora era tan dramática. — Eh, sí. Lo son, y muy conocidos, por cierto. — sonrió inocente al final, recordando como siempre sus padres tenían bastante clientela.

— ¿Qué tontería es esta? — preguntó moleta, dando un paso hacia atrás, como di no quisiera estar cerca del omega. — ¿Cómo el hijo de unos panaderos es el omega de mi sobrino? — y esas palabras tan despectivas molestaron de sobre manera al omega. 

 — ¿Cómo? — Jimin soltó aire con una sonrisa. — ¿Acaso cree que está mal que sea hijo de unos panaderos?

— Obviamente. Gentuza pobre que seguro no tiene ni educación. Apuesto que estas aquí solo para quitarle el dinero a mi pobre sobrino y alimentar la ratonera que tiene como familia.

Mochi gruñó completamente molesto, sus fuertes feromonas se esparcieron por el lugar indicando que Jimin estaba furioso por lo que había escuchado. Su cara se tornó  roja y el calor cubrió su cuerpo.

DESTINO ; 윤민 [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora