23: Día de compras

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— Usted es igualito a Taehyung. — comentó el castaño dándole un sorbo a su café.

— Hey, te escuché. — dijo el alfa entrando a su cuarto.

Jimin rio para posteriormente darle una mordida a su hamburguesa. — ¿Por qué dices eso?

— Por que los dos son unos burlones, resentidos y rencorosos de primera. Aunque usted se de cuenta de las cosas primer. — se acercó y hablo en voz alta. — ¡Porque Tae es idiota y no lo hace después de tiempo!

— ¡¿Jungkook lo estas haciendo para fastidiarme?! — los omegas empezaron a reír al  escuchar sus quejas.

— ¿Burlones? — preguntó el rubio— ¿Por qué te pregunté por Hoseok?-

— ¡¡Cállate!! — las mejillas del castaño empezaron a tomar color al recordar como el rubio lo molestaba anoche.

— Uy... mira, ya te pusiste rojito~

— ¡¡Hyung!!

— ¿Y este olor? — olfateó exageradamente el lugar— Te emocionas con solo escuchar su nombr-

— LALALALA AQUÍ NO PASA NADA, AQUÍ NO SE HABLA NADA, ¡LAPUTAMADRE! 

Jimin empezó a retorcerse de la risa al ver lo nervioso y rojo que se había puesto, así que se disculpó, molestarlo si que lo había alegrado el día. — Hyung, no lo diga en voz alta, Taehyung está en el cuarto y lo puede escuchar.... Sabe que es un celoso. — hizo un puchero.

— Ok, ok, lo siento. Pero tu me das ideas para molestarte. Si tan solo no te pusieras rojo...

— Pero no es mi culpa, mi lobo se emociona y no puedo hacer nada. — gruñó.

El rubio frunció el ceño. — ¿Se emociona? 

— Sí, ni yo lo entiendo. Cada vez que está cerca o viene a saludarme, Kookie se emociona y empieza a dar vueltas y correr en círculos. Creo que le cae muy bien por eso su comportamiento. — se removió en su silla con la cabeza agachada.

Jimin lo miró unos segundos, no quería hacerse malas ideas sobre el que puede estar pasando. — Sí... seguro le cae bien, además él parece muy alegre y amigable, se han de llevar bien ¿no? 

Asintió. — Sí, parece un solcito cargado de alegría cuando está alrededor tuyo. — sus mejillas volvieron a tomar color. — Es muy amable y comedido. Hay veces donde va hasta mi salón y me acompaña hasta la salida, ya que ahí se va con Min. Es entretenido estar... a su lado. — el omega mayor miró atentamente los movimientos de nerviosismo del menor. Hizo una mueca frunciendo el ceño. — Oh que bien, entonces — llevó su mano hasta su nariz y con su dedo picó esta— Pero recuerda que Taehyung es tu alfa y el te ama mucho, intenta no ponerte así, cualquiera puede malentender las cosas. Y no queremos eso ¿no? — el menor negó. — Bien... — agarró su taza vacía y se levantó hacía el fregadero.


✧❀✧


Taehyung notó que el mayor estaba arreglado; habían terminado de almorzar hace unos minutos y no se esperaba verlo así. — ¿Saldrás? — el omega lo miró y asintió.

— Necesito más ropa, pienso ir al centro comercial; quiero ver si hay algo que me guste, y que necesite también. 

El alfa asintió dejando de lado el libro que tenía. Le preguntó si quería compañía, pero este se negó, quería conocer el lugar por él mismo, tal vez en otra ocasión puedan ir los tres de compras. Jimin salió del edificio y tomo un autobús que lo dejaría cerca del lugar. Aunque casi se pierde y se dirigía por la dirección contraria, luego de preguntar, pudo al fin llegar. El lugar era grande y muy bonito; las tiendas eran muy llamativas con sus coloridos carteles. El lugar era muy espacioso, parecía que había varios sectores ya que, para él, el lugar nunca terminaba. <<Creo me perderé y nunca saldré de aquí>> se dijo entrando a nos pasillos; así dejando atrás el despejado lugar. Siguió caminando mirando muchos lugares de ropa o de cosméticos; entraba y salía de los lugares, a veces con bolsitas en mano o sin nada. Hacía mucho que no quedaba satisfecho con sus compras, al igual que estaba sorprendido por los elevados precios de estas. Pero aún así valía la pena. Subió las escaleras eléctricas mirando de un lado a otro; estas se ubicaban dentro de un gran tragaluz, haciendo que los pisos superiores formen un gran hueco donde las personas de hallaban reposadas en los barandales hablando o mirando los pisos inferiores. 

— ...¿Algo más, mamá? — preguntó con sarcasmo, caminando entre la gente, esquivándolos, intentando no arrugar el saco.

— Sí, compra una funda.

Se detuvo cerca de unos barandales de vidrio, mirando hacía los primeros pisos. — ¿Para que quieres eso? Las sillas tienen muchas...

— Pero ahora que trajeron el nuevo sillón quiero uno de color celeste oscuro, o crema. Escoge el que guste, a parte de que tú duermes ahí cuando vas.

— ¿Es enserio?

— Sí, todo tuyo campeón, te veo allá. — y cortó la llamada. Yoongi no entendía el comportamiento de su primo, había veces donde actuaba como una señora que le gustaba decorar su casa y comprar cosas  innecesarias, pero quien era él para juzgarlo. Retomó su camino, no quería subir y bajar con tal de buscar una fundas así que siguió de frente esperando a que la suerte lo acompañe.

Jimin salió de otra tienda, en esta ocasión no compró muchas cosa por su elevado precio, pero pudo comprar un paquete de mascarillas para que así su rostro quede más bonito de lo que ya era. Su mirada captó un lindo peluche de osito, siendo exhibida fuera de una tienda. No había necesidad de comprarla, pero sabía que si no lo obtenía se iba a arrepentir después. Así que sus impulsos lo llevaron a entrar a esa tienda con la idea de comprarlo. Empujó las puertas de vidrio, mirando curioso el lindo lugar. Se adentró y caminó hacia la zona de peluches, ahí lo captó, corrió hacia este y lo tomó sonriente.

— ¿En que puedo ayudarte? — una suave voz sonó detrás suyo.

— Eh... me gustaría si hay más de estos. — la chica sonrió y se le acercó.

— ¿Busca de este modelo o de otros? Ya que si nos ha terminado de esa colección.— explicó mientras sostenía uno que otro cojín.

Jimin miró el que ella tenía en mano; le había gustado más que el que había visto. Era de una galleta marrón. Le parecía muy pero muy tierno. Y la joven lo notó. — Oh, parece que Shooky le ha llamado la atención— sonrió— estos modelos recién han salido, son en total siete muñequitos, si quiere verlos puede seguirme. — Jimin miró del peluche galleta al peluche de oso, dejó la ultima en su sitió y siguió a la chica.

Las puertas del lugar se volvieron a abrir, ahora dejando ver a un alfa. Entro al lugar y se dirigió hacia una de las trabajadoras preguntando lo que quería, está asintió y lo llevó por el lugar para que pueda elegir lo que necesitaba. Buscó lo que más le gustaría, eligiendo por ultimo una gran funda de color crema, era muy suave y a Yoongi le gustaba mucho. La trabajadora asintió y le indicó que en caja le entregarían. Eso había sido fácil y rápido, así que se dirigió a la caja; en su camino notó un perrito amarillo con la lengua afuera. Algo en el lo hizo llenarse de ternura e inevitablemente lo agarró y se dirigió a caja con la gran cabeza amarrilla.

Jimin estaba haciendo cola mientras sostenía, o intentaba sostener, seis peluches. Por un lado estaba feliz y por otro no. Había encontrado los peluches más bonitos del mundo, y no había dudado en querer comprarlos; pero estos tenían un precio demasiado elevado haciendo que su compra sea casi imposible. Había mirado su billetera rogando que le alcance para los siete pero lamentablemente solo daba para cinco, así que se entristeció; la chica al verlo triste le dijo que podían hacerle una leve rebaja para que así pueda llevarse al menos seis peluches. Aunque no eran todos al menos solo le faltaba uno, ya después lo compraría. Ahora el problema era ¿Quién será el desafortunado en quedarse? Miró los peluches rápidamente y los separó eligiendo cual iba a llevar, hasta que quedaron dos, las alpaca y el perrito. Los miró seriamente y cuidadosamente; el perrito era adorable, con su lengüita afuera y todo, pero la alpaca parecía que decía "llévame" así que sin poder ante sus encantos (y sus lindas chapas) agarró el peluche blanco. 

Se balanceaba levemente de adelante hacia atrás esperando a que la señora que estaba en caja terminara de una vez para que luego la pareja delante suyo pague, de ahí él y así se vaya contento por su día de compras.

Al querer mirar uno de los peluches cayeron al piso, asustándolo. Intentó recogerlo, pero parecía una embarazada intentando agacharse, así que se resignó. La cola avanzó haciendo que se asuste y mire a alguien en busca de su ayuda. Cuando iba a llamar a la pareja de adelante, una mano levantó el peluche celeste. Jimin volteó y miró al joven que lo había ayudado, y sonrió agradecido. — ¿Puedes ponerlo encima? — se volteó para que lo ponga encima de los otros peluches, el chico lo hizo y se colocó mejor los lentes oscuros. — Gracias— Jimin sonrió y se volteó para seguir esperando, más tranquilo.

— Me alegra que estés mas contento... — escuchó y su sonrisa se borró de golpe.

DESTINO ; 윤민 [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora