Un cambio de vida
En la que fuera su cama hasta hace unos días, Harry se encontraba sentado abrazado de sus rodillas, pero había algo diferente en él. Los ojos verdes se dirigieron al recién llegado, no le avergonzaba mostrar esa lágrima que resbaló por su mejilla mientras mostraba sus manos... unas manos que junto con todo su cuerpo iban desvaneciéndose poco a poco
— ¿Qué está pasando? —preguntó Draco acercándose.
Harry simplemente se encogió de hombros y volvió a abrazar sus piernas escondiendo el rostro entre sus rodillas.
— ¡Responde, Potter!
Draco quiso zarandearlo para que contestara pero aterrado vió como sus manos parecían estar traspasando el aire.
— ¡Potter! —le gritó exasperado—. ¡Dime qué demonios es lo que está pasándote!
— Me voy. —dijo débilmente.
— ¡Pero eso no es posible, no tienes la poción aún!
— No así. Convencí a mi madre de que hablara con Severus.
— ¡¿Que hiciste qué?!
Harry volvió a guardar silencio, apenas sintió cuando Draco salió corriendo pero no hizo caso, no tenía idea de lo que planeaba el rubio pero tampoco importaba. Tan sólo debía esperar a que todo tomara un nuevo camino, entonces desaparecería. Además, ni siquiera dolía, por lo menos no físicamente.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Draco corrió hacia la habitación de Severus, no se sorprendió al no encontrarlo, simplemente fue directamente hacia el baúl de Harry y extrajo el mapa del merodeador, ya lo había visto hacerlo funcionar así que no le costó trabajo averiguar en pocos segundos que Severus y la pelirroja estaban solos en uno de los solarios contiguos al invernadero.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
— No sé porqué me dices eso. —respondió Snape luego de que Lily, sentada a su lado en aquella fría banca le asegurara querer salvar su amistad—. Tú siempre preferirás a esos Gryffindor, tal vez porque en ellos encontraste la popularidad y la diversión que conmigo no tendrías.
— No hables de ese modo, Sev, porque no es verdad. Yo no comprendo porqué no puedo ser amiga de ambos lados, no me agrada que me pongan a elegir.
— Eso no es problema para ti. Si ellos te piden que elijas, te quedarás a su lado porque te convencerían de la mala compañía que represento, si yo lo hago, te alejarás de mí diciendo que soy un egoísta.
— ¿Ves como eres, Severus? Yo estoy aquí tratando de solucionar las cosas, pero no quieres ceder ni un poco.
— ¿Qué conseguiríamos, Lily?
— Volver a estar juntos... como antes.
— Si te interesaba, me habrías apoyado hoy por la mañana, pero sin siquiera preocuparte por conocer cómo estaban las cosas, de inmediato los apoyaste a ellos.
— Porque tú estabas a punto de maldecir a Sirius.
— ¡Ese mal nacido se merece morir de la peor manera! ¡Lo odio, y más con lo que le hizo a...!
— Basta, Severus, son simples rencillas que no debes de tomar en cuenta. Ignóralo si te molesta, pero no permitas que afecte tu vida.
— "Simples rencillas" —repitió indignado—. No te pareció lo mismo cuando Mulciber...
— No hablemos de ese idiota. —le atajó molesta pero enseguida respiró hondo para tranquilizarse y sonreír—. Estamos aquí para hablar sólo de nosotros.
Lily alargó su mano para sujetar la de Severus, éste le miró a los ojos y le fue imposible no sonreír, por primera vez en toda esa conversación realmente quiso confiar en la esperanza que tenía en su corazón. Suavemente acarició la mano de la pelirroja obteniendo en respuesta un cálido apretón que estremeció su alma.
A pesar de las penumbras podía ver sus ojos verdes brillando de aquella manera que siempre le cautivaron, un resplandor de alegría que últimamente sólo le veía cuando estaba con los merodeadores... y ahora volvía a ser suyo.
Era extraño, porque a pesar de haber pasado mucho tiempo sin disfrutar de ese brillo, tenía la impresión de que acababa de sentirlo. Los mismos ojos, pero con un rostro diferente aparecieron de pronto en su memoria, pensó en Harry.
Y en su mirada diferente, eso no cambiaba, en Lily no encontraba ese sentimiento que brotaba a raudales de Harry.
— ¿Sabes? —le llamó Lily, acomodándose recargada en el pecho de Severus sin soltar su mano, el ojinegro la abrazó y aunque era una sensación agradable percibir el perfume de su amiga, ahora sentía como que algo faltaba—. Siempre creí que los Slytherin no eran de fiar, sobre todo viendo a tus amigos, pero ahora sé que también en ellos puedes encontrar a gente que vale la pena.
— ¿Ah sí? ¿Y qué te hizo cambiar de opinión? —le cuestionó inclinándose para hablarle muy cerca al oído.
— Harry. Creo que él es precisamente el tipo de chicos con quien deberías juntarte más. Se nota que tiene un corazón enorme y soy muy feliz de haber seguido su consejo.
— ¿Consejo, de qué consejo hablas?
— Me pidió que hablara contigo, y tenía razón al decir que valía la pena hacer el intento.
— ¿Harry te pidió eso?
Lily asintió en silencio mientras Severus se ponía intempestivamente serio. Se sentía intrigado de la conducta de Harry, pero además, la dulzura del momento se le agrió cuando comprendió que Lily no habría querido hablar con él si no fuera por esa petición... y la reconciliación perdió mucho de su encanto.
— Cielos, no me imaginé encontrarme con una escenita tan cursi.
Severus se volvió hacia donde provenía la voz con esa entonación burlona, Lily hizo lo mismo y frente a ellos se encontraron a Draco apoyado en una columna.
— ¿Qué haces aquí, Draco?
— Te buscaba. —respondió dando un par de pasos hacia ellos mientras la pareja se separaba—. Siento mucho la interrupción pero... creí que odiabas a los Gryffindor.
— ¿Qué es lo que querías? —insistió Severus.
— Me parece que ya no tiene caso decírtelo. Mi impresión era que salías con Harry desde que le pediste que se mudara contigo, pero es obvio que me equivoqué.
— ¿Sales con Harry? —preguntó Lily sorprendida, y Severus no supo qué responder.
— No, claro que no. —dijo Draco en su lugar fingiendo inocencia—. Como dije, de seguro que cometí un error, como igual cometió Black al decirme que tú salías con Potter.
— Yo no he salido con James. —respondió Lily, sus ojos se entornaron suspicazmente mirando al rubio frene a ella.
— Pues por lo menos eso fue lo que dijo Black, si existe un malentendido deberías arreglarlo, Evans, o se pueden correr rumores muy feos sobre ti... De hecho, creo que ya hay alguno que otro.
— ¿Rumores de mí?
— Todo mundo sabe que te gusta James, y que hace unos minutos peleaste con él.
— ¡Yo no peleé con James!
— Entonces los rumores de Hogwarts ya no son tan confiables. Y se me ocurre que para acallarlos podríamos ir ventilando lo que pasa entre ustedes, de esa forma, si Harry o James tienen alguna idea equivocada, pues entonces la aclararemos.
— ¡Pero no pasa nada entre nosotros, Malfatti! —protestó Lily empezando a enfadarse—. Si no quieres rumores, deja de fomentarlos.
Severus frunció el ceño y poniéndose de pie se alejó de Lily para colocarse al lado del rubio, quien apenas podía contener una sonrisa y seguir con una expresión de perplejidad que no tenía en lo absoluto.
— ¿Por eso me has buscado, verdad? —reclamó Severus—. Tan sólo para desquitarte de tu querido James.
— ¡No es verdad, ni siquiera hemos discutido! ¡Tú mismo viste que somos amigos!
— Pues te felicito por ir progresando en tu relación, esa no te da pena aceptarla.
— ¿De qué demonios estás hablando, Severus?
— Ni siquiera pudiste ocultar tu desagrado cuando Draco sugirió dar a conocer que estamos juntos.
— ¡Pero es que eso tampoco es verdad! Creo que me has malentendido.
— ¿Y entonces qué es verdad para ti, Lily?
Lily guardó silencio, no podía aceptar que sí le preocupaba lo que pensara James de aquello, en ese momento se dio cuenta que su opinión sí le importaba más de lo que jamás creyó posible. Había sentido algo bonito ante una posibilidad de recuperar la compañía de Severus, pero no era con él con quien quería estar por siempre.
— Lo que es verdad para mí, es que no me gustan estas situaciones. Ya entendí que no tiene caso insistir contigo, Severus, sigues en la misma postura rígida e intolerante.
— En ese caso no hagas tanto esfuerzo por mí, vive feliz con quien se te pegue la gana.
— Eso haré, gracias por el consejo.
Lily abandonó el solario decidida a no dar marcha atrás, su amistad con Severus se había terminado desde hace mucho, ahora era el momento de aceptar que ya no tenían nada en común.
— ¿A qué se debió todo esto? —cuestionó Severus sentándose de nuevo, mirando a Draco con desconfianza.
— A nada. —aseguró encogiéndose de hombros—. Espero que no estés enfadado conmigo.
— Extrañamente no. A pesar de que hace mucho deseaba que Lily se mostrara interesada por recuperar nuestra amistad, no sé porqué no pude creerle.
— Es obvio que te gusta esa pelirroja, Severus, pero ella no es para ti.
— Lo sé... Aunque por unos minutos llegué a creer que sí. ¡Que idiota! ¿Verdad?
— Si he de serte sincero, pues sí. Hay alguien que sí te quiere, Severus, que te quiere tanto como para sacrificarse por tu felicidad, no sé qué más estás buscando en otras personas cuando tienes al alcance de tu mano aquello que necesitas.
Severus se puso de pie, y mirando hacia la salida curvó sus labios en una torpe sonrisa.
— Voy a verlo. —dijo al final.
— Lo encontrarás en mi habitación, me parece que no se sentía muy bien.
— ¡¿Y porqué demonios no me dijiste eso desde un principio?!
El ojinegro salió corriendo, Draco rió por un segundo antes de volver a ensombrecer su rostro, de pronto ya no pudo más, y por primera vez en mucho tiempo, sollozó mientras permitía que las lágrimas que había estado conteniendo le intentaran dar un poco de alivio.
Se dejó caer al suelo, apoyando la cabeza en la banca, se mordió el labio inferior en un intento de controlarse pero no pudo.
De repente, algo en su hombro lo hizo sobresaltarse y rápidamente se deslizó lo más lejos posible como si tuviera frente a él al mismo señor Tenebroso.
— ¡Lupin! —exclamó escondiendo tras de una máscara de furia, aquel terror de verse sorprendido llorando—. ¡¿Me estás siguiendo o qué?!
— No... bueno, en realidad algo así. Te vi salir de castillo y quería hablar contigo, y me tocó ver lo que sucedió.
— ¡Te advierto que si dices algo te vas a arrepentir los dos segundos que te queden de vida!
— No diré nada. —aseguró y caminando sobre sus rodillas quiso acercarse.
— ¡Detente ahí, no quiero que vuelvas a tocarme!
— ¿Porqué no le dices a Severus lo que sientes? —preguntó mientras obedecía quedándose en su lugar, Draco volvió a encogerse sobre sí mismo abrazando sus piernas.
— No sé de qué hablas.
— Estás enamorado, no puedes negarlo.
Draco mordió nuevamente su labio conteniéndose de ponerse a llorar como niño, escondió el rostro entre sus rodillas pensando en Severus ¿cómo no lo iba a amar si toda la vida le protegió, si fue capaz de asesinar por ayudarlo, si arriesgó su vida con la promesa inquebrantable que le hizo a su madre? Y ahora, conociéndole cómo era antes de que su vida fuera manchada por los mortífagos, era imposible no disfrutar de sus charlas, de ir descubriendo de cuantas cosas tenían en común... y para cerrar con broche de oro, a su lado había vivido la noche más plena de su vida.
Remus notó su quebranto y arriesgándose a un rechazo, se acercó. Pero esta vez Draco continuó en su sitio permitiendo de pronto sentirse rodeado por un cálido abrazo. No supo qué fue lo que le impulsó a hacerlo, pero ahí estaba el arrogante Malfoy llorando quedamente, refugiado en el pecho del insignificante licántropo.
— ¿Qué puedes deberle a Harry como para sacrificarte de esta manera?
Ese cuestionamiento hizo reaccionar a Draco, no le agradaba esa posición, y limpiándose las lágrimas con agresividad, empujó a Remus lejos de él.
— ¡Yo no le debo nada, es sólo un maldito suertudo, eso es todo!
— ¿Porqué haces lo que haces, entonces?
— ¡¿Es que eso a ti qué te interesa?!... ¡Tal vez es sólo que va más de acuerdo a mis intereses, imbécil! ¡No entiendes nada!
Haciéndole a un lado, Draco pasó por sobre Lupin para marcharse, si algo no soportaba es que le tuvieran lástima y eso era lo único que podía inspirar un llorón, por eso se prometió no volver a caer en la debilidad.
Remus suspiró mirándole marchar. Acongojado se recargó en la banca dejando caer su cabeza hacia atrás.
— Te entiendo bien, Draco... —murmuró—... al igual que a ti, me gusta alguien que parece imposible.
ESTÁS LEYENDO
Destellos de ternura
FanfictionLa guerra ha terminado, pero el mundo no puede considerarse agradable, por lo menos no para Harry quien aún no ha logrado sobreponerse a una de las pérdidas humanas que jamás pensó que lloraría. Tenía algo que decirle, pero no lo hizo. Eso lo lleva...
