Enamorados

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Enamorados






Un acalorado jadeo se escapó de la garganta de Harry al momento en que Severus se apoderó febrilmente de sus labios. Cerró los ojos intercambiando succiones y sus lenguas se rozaban saboreándose.


De pronto sintió las manos de Severus sujetarlo de las caderas y girándolo para invertir posiciones. Al verse entre las piernas de su pareja, Harry sintió su corazón a punto de estallar, suspendió el beso para buscar la mirada oscura con ansias de encontrar una respuesta a sus dudas.


— ¿Supones que no hablaba en serio? —se burló Snape.

— No sé. —respondió titubeante—. ¿De verdad quieres esto?

— Mucho... ¿Porqué te cuesta tanto creerlo?

— Sinceramente no sé qué responderte, es sólo que nunca noté que algún día quisieras estar abajo.

"Estar abajo" —repitió con lentitud, esas palabras le representaban tanto placer como si ya estuviese siendo poseído—. Harry, nunca en mi vida había querido tanto algo como en este momento necesito que me tomes y me sometas a ti... Quiero ser tuyo en cuerpo y alma, quiero que me domines y te apoderes de mi ser. Me sentiría honrado de que te promulgues como mi Señor.

— Sev, te amo.

— Y yo a ti... Ahora es mi tiempo, Harry, es mi tiempo de decirte que soy tuyo.


Harry no necesitó de más, aunque tenía un pequeño nervio por no hacerlo bien, se esforzó por dejarlo de lado y concentrarse. Iba a darle a Severus tanto placer como él lo recibía cada que su amante le tocaba.


Empezó volviendo a besarlo, pero tomó las riendas desde el primer momento, colocó sus manos a ambos lados del rostro de Severus impidiéndole moverse, él haría todo y usó su lengua para recorrer y lamer cada rincón de aquella boca.


Severus mantenía sus manos en las caderas de Harry, esta vez estaba decidido a dejarse hacer cualquier cosa que a Harry se le antojara, que ya con eso seguramente sería delirante.


Su mente dejó de pensar, tan sólo sentía... y se sentía muy bien.


Sintió como Harry mordisqueó a placer sus delgados labios, sin contener ninguna exclamación y de su boca emergían unos ruiditos que eran la viva muestra de cuanto estaba disfrutando.


Lo que no sabía es que esos sonidos para Severus eran un estruendo de éxtasis y que sus pulsaciones aumentaban aceleradamente.


Severus ladeó su cabeza cuando Harry abandonó sus labios, le sintió deslizarse por su mejilla hasta detenerse en su cuello. Movió los dedos acariciando el hueso sobresaliente en la cadera de Harry, fue la única caricia que se permitió y la hacía inconscientemente, y a pesar de tener la ropa como obstáculo, podía percibir el calor que emanaba su amante.


El filo de unos dientes le arrancó un abrupto jadeo, arqueándose ante la estremecedora sensación de su piel humedecida por una voraz lengua que no perdía tiempo y le recorría saboreándole cada parte de su piel.


Ya sentía su miembro a punto de estallar, pero no lo iba a permitir, su cuerpo no mandaría, sería Harry quien diría cuándo y cómo correrse. Así que apretó fuerte los párpados, conteniéndose, aguantando y disfrutando de cada tormentosa caricia.


Le gustaba todo aquello, y le gustó cuando la mano de Harry se movió hacia la botonadura de su túnica sin dejar de besarle y mordisquearle. Él se dejó hacer, no opuso resistencia a ser desnudado lentamente. Sintió la mano de Harry escurrirse entre el espacio conseguido para poder introducirse bajo su ropa, y acariciarlo con las yemas de sus dedos.


"Más" pensó... quería más, pero ni siquiera podía hablar, tan sólo se removía intentando manifestar su impaciencia.


Probablemente Harry lo notó, porque Severus le sintió apartarse apoyando las palmas de sus manos a un lado de la cabeza del ojinegro, y en los verdes, Severus notó un deseo tan intenso como el que él sentía.


— Te amo. —susurró Harry antes de volver a besarlo por unos segundos.


Severus correspondió siguiéndole la pauta, muy complacido al notar que su pareja comenzaba a desvestirlo a una velocidad más acelerada.


En el momento en que el torso de Severus estuvo desnudo, Harry nuevamente abandonó sus labios y se corrió hacia la blanca piel que subía y bajaba al compás de una agitada respiración.


Cada músculo facial de Severus se tensó al sentir uno de sus pezones ser succionados hasta formar unos pequeños montículos rosáceos que se irguieron erotizados. Sus dedos se hundieron en las piernas de Harry mientras gemía ante el exquisito dolor que le provocaba la succión.


Pero enseguida fue compensado con una sedosa lengua masajeándole lo henchido de su piel, jugueteando con la roquita formada, amándola, mordiéndola con suavidad para enseguida volver a succionar desde una circunferencia mayor.


Abrió los ojos y miró a Harry removiéndose casi con desesperación, se le notaba entretenido paladeando de su tetilla, y cuando la dejó bien formada, se dirigió rápidamente a la otra para regalarle el mismo trato.


Los ruiditos de chupeteo iban directo a la entrepierna de Severus, volvió a cerrar los ojos para disfrutar más plenamente, tomó nota de aquello... iba a conseguir que Harry le succionara los pezones por lo menos una vez al día.


Casi estuvo a punto de protestar cuando el ojiverde abandonó sus pezones y deslizando su lengua por la línea media de su abdomen llegó hasta el ombligo. Entonces se olvidó de la maravillosa delicia en su tórax, su vientre también sabía disfrutar de las caricias, de la cálida y húmeda lengua esforzándose por entrar profundo en la pequeña cavidad.


"Mi Dios" pensó extasiado mientras un gemido le traducía sus sensaciones. "Es delicioso... Es... riquísimo... Embriagador"


Mordiéndose los labios sintió cuando Harry le desabrochó el pantalón y de un solo movimiento, sin dejar de follarle el ombligo, terminó por dejarlo completamente desnudo. De pronto una mano se aferró a su endurecido miembro haciéndole gritar de placer.


Volvió a abrir los ojos justo en el momento en que Harry finalmente renunciaba a su abdomen e iba más hacia abajo, todo su ser se concentró en la entrepierna de Severus. Éste le veía ladear la cabeza para besar su miembro en toda su longitud, succionando y mordiendo sin lastimar.


— Harry... —habló finalmente, sentía sus mejillas arder pero no tanto como tenía su miembro—... mételo... todo... boca.


Los labios de Harry se curvaron ligeramente ante la dificultosa manera de hablar de su pareja. Iba a complacerlo cuando notó una gotita escapando traviesa por el hoyito.


Severus se apoyó sobre sus codos para saber porqué aún no era mamado, y vio en ese momento que Harry sostenía su miembro con ambas manos y se acariciaba el rostro con él.


— ¿Qué... haces?... Me correré antes de tiempo.

— ¿Ah sí?... ¿y qué conseguiría con esto?


Con una mirada sumamente traviesa, Harry llevó su lengua al agujero que brillaba con las pequeñas gotas, le dibujó rodeándole por toda la extensión rosada que le circundaba.


Severus jadeó sensualmente ante la atrevida caricia. Ese fue el comienzo, Harry tomó aire y desde la punta fue bajando su cabeza introduciéndose todo el pene de Severus en su boca.


El ojinegro correspondió separando bien sus piernas y arqueando la espalda y cuello pues lo que siguió a continuación sabía que le iba a dejar sin fuerzas para nada más. Y no se equivocó, luego de unos segundos de profunda succión, Harry empezó a subir y bajar frenéticamente, sin soltarlo ni un segundo, sujetándole bien con sus manos por la base y aprovechando ocasionalmente para que sus dedos oprimiesen la delgada piel de los testículos.


Cuando Severus supuso que la gama de sensaciones que tenía estaba superando el límite de tolerancia, se removió.


— Harry... otro día te tardas todo lo que quieras... ahora fóllame ya.


La voz del ojinegro sonó cálida y suplicante, imposible negarse a ella, aunque Harry estaba disfrutando mucho su sabor.


Severus se giró sobre sí mismo en el momento en que fue liberado, y respingando su trasero, lo ofreció como un manjar único e inigualable. Escuchó el sonido de la ropa de Harry cayendo en otro lugar, giró a mirar y ver la polla erecta de su amante le estremeció.


— Métete hondo... ¡fuerte!


Sin embargo, no se sintió poseído de inmediato. Harry le sujetó las caderas con sus manos y lo que Severus sintió fue una lengua lamerle desde la implantación de sus testículos hasta el nacimiento de su espalda en un solo recorrido. Jadeó delatando cuánto le había gustado esa atrevida caricia.


Pero no fue lo único, la misma lengua que conocía ya a la perfección ahora le golpeteaba su esfínter intentando forzarlo.


— Ya me siento muy... húmedo, Harry... Entra.

— Aún no. Estás muy estrecho, Sev, te lastimaré. —advirtió sin dejar de lamer y lubricar.

— ¡Por todos los cielos, voy a correrme pronto! —exclamó casi alarmado.


Por toda respuesta, Harry le oprimió la base de su pene. Severus gruñó sabiendo que eso le detendría, y aunque provocaba dolor, era algo más que soportable... era realmente delirante.


Apretó los párpados e intentó concentrarse y continuar disfrutando de lo que la boca de Harry hacía en él, de las suaves mordeduras a sus nalgas, de las penetraciones de una atrevida lengua, las succiones de esos labios... de todo.


Una fuerte nalgada lo hizo sobresaltarse, pero ya no hubo tiempo de protestar, una firme dureza se había posicionado en su orificio.


"¡Al fin!" suspiró, y esas palabras fueron lo único que pudo pensar.


Lentamente algo fue adentrándose en su interior. Dolía... Dolía y ardía lo suficiente como para maldecir en silencio, pero al mismo tiempo le excitaba pensar que aquello que iba penetrándole era la poderosa polla de Harry, la que había probado infinidad de ocasiones y era suave y deliciosa.


Aunque ahora más que suave la sentía dura y turgente, más grande de lo que había tenido conciencia hasta ese momento.


Finalmente se sintió completado... totalmente lleno de Harry.


— Que... caliente. —jadeó extasiado el ojiverde—. Y tan apretado, delicioso... es excitante.

— Muévete... ahora.


Harry no le respondió, pero Severus sintió como fueron iniciando unas suaves embestidas. Primero lentas y rítmicas, y cuando se sintió más confiado, fueron intensificándose hasta el punto de que ambos se movían frenéticamente, gritaban de placer dejándose oír por encima del choque de sus caderas.


Severus sintió que la mano que estaba oprimiendo a su polla fue aflojándose, pero no le abandonó, al contrario, inició un bombeo tan veloz como sus empujes. Entonces supo que no iba a durar demasiado tiempo más.


Mordiéndose el labio inferior esperó a que su cuerpo por fin se liberara, y fue cuestión de algunos minutos para que sintiera que algo explotaba en su interior, incluso algunas gotas le humedecieron el rostro. Aún estaba convulsionándose de placer cuando de una fuerte estocada en su próstata, Harry le arrancó un gutural grito que indicaba la superación de cualquier paroxismo.


Su interior se sintió más que humedecido, estaba completamente inundado. Aún hubieron algunas embestidas más, ya más lentas y dulces hasta que finalmente se sintió abandonado y la humedad fue recorriendo por sus muslos.


Miró hacia esa parte y sonrió débilmente al ver los chorros perlados abandonar su cuerpo. Se giró cayendo de espaldas y permitiendo que Harry se recostara sobre él.


No dijeron nada, no había las suficientes fuerzas más que para abrazarse mientras sus respiraciones recobraban el ritmo habitual.


De pronto, Severus sintió que algo mojaba su cuello y sintió su corazón acelerarse nuevamente.


Con gran cariño apretó más el cuerpo de Harry contra el suyo. No podía creer ser tan afortunado de haber encontrado a alguien que ya alguna vez llorara de amor por él... y ahora lo hiciera de placer.


Él mismo sentía un nudo en la garganta, pero no dijo nada, aunque ni apretando los labios pudo conseguir que alguna que otra lágrima abandonara sus ojos.

Destellos de ternuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora