Listos para partir

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Listos para partir





Sirius no supo ni cómo fue pero de repente su forma animaga fue atacada por un feroz lobo blanco, ambos rodaron por la colina luchando. Sus gruñidos espantaron una bandada de pájaros que dormitaban en los árboles cercanos. La pelea era a muerte, unos filosos colmillos brillaron con la luna en el momento en que estaban a punto de enterrarse en la garganta del enorme perro negro.


El lobo blanco era fuerte, ya lo tenía dominado, y los ojos negros del perro dejaron ver el terror ante la proximidad de su muerte. Pero entonces, un imponente ciervo llegó a su auxilio y de una embestida lanzó al lobo a varios metros de distancia, alejándolo de su amigo.


Los gemidos de dolor del animal llegaron hasta oídos del licántropo y al ver que el ciervo corría hacia él en busca de terminarlo, corrió y se impuso amenazante en su camino. Enseñó sus poderosos colmillos mientras gruñía y un hilo de baba resbalaba de su fiero hocico.


Instintivamente el ciervo retrocedió hasta donde el perro negro intentaba trabajosamente ponerse en pie. Ambos miraron el extraño comportamiento de hombre lobo, quien fuera siempre su compañero de aventuras ahora defendiendo a alguien más.


Guardaron la precavida distancia mientras observaban como el licántropo se dirigía a donde había caído el lobo, y con suavidad le empujaba con su hocico, gimiendo lastimosamente, como si él fuera el herido.


El lobo blanco fue reaccionando lentamente hasta que por fin se pudo poner en pie. Luego de unir su nariz a la de su compañero, fijó sus ojos dorados en sus atacantes, pero fue sólo unos segundos antes de sentirse lo suficientemente fuerte y junto con Remus salieron corriendo hasta las profundidades del bosque.


Al quedarse solos, James retomó su lado humano y se inclinó hacia Sirius, quien aún continuaba tambaleándose herido, en ese momento no pudo más y volvió a caer al piso.


— Sirius... ¿Te sientes mal? Será mejor que regreses a tu forma original, amigo.


Sirius no respondió, su cabeza cayó de lado ante la angustia del Gryffindor. Peter llegó en ese momento y James se olvidó de reclamarle por haber permanecido alejado, lo único que le importaba era ayudar a su amigo, hizo un hechizo que ayudó a que Sirius regresara a ser un humano y entonces, entre los dos pudieron llevarlo de regreso hasta Hogwarts. En esa forma, James había logrado verle una herida que sangraba de su vientre.

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Harry y Severus habían terminado de limpiarse y con magia consiguieron secar y calentar la colchoneta en que estaban, lo cual les ayudó a quedarse dormidos en poco tiempo, con las piernas y los brazos entrelazados, sin haberse tomado el tiempo para vestirse.


Era medianoche cuando Harry despertó, había tenido un hermoso sueño en el que estaba con Severus siempre, en que no tenía que marcharse de ese lugar. Se acurrucó más en el caliente cuerpo que continuaba envolviéndole y sin querer, provocó que su pareja despertara.


— No me digas que vuelves a tener ganas, Harry, porque todo tiene un límite en esta vida. —bromeó.

— No. —rió—. Bueno, sí, pero no es eso, es que soñé algo bonito.

— ¿Quieres contarme?

— No, prefiero que tú me cuentes algo de ti.

— ¿Cómo qué?

— Como cuáles son tus sueños ahora.

— Para serte sincero, no los tengo claros. —reconoció luego de un prolongado suspiro—. Antes podía visualizarme cerca de personajes que me servirían para triunfar, ahora no sé, acepto que la tentación de ese poder sigue rondando mi cabeza, pero no quiero ir solo... y supongo que tú no querrás venir conmigo ¿verdad?

— Lo lamento, Sev, ese camino no es para mí. Sé que te refieres a los mortífagos, pero por favor, pase lo que pase, no te unas a ellos, no quiero que sufras y algo me dice que esas personas tan sólo quieren usarte, no les permitas hacerlo.

— ¿Qué podría pasar?... voy contigo, o no voy, eso es lo único que tengo claro.


Severus se abrazó más de Harry, no quería darle más vueltas al asunto, quizá porque él mismo aún no estaba tan seguro de poder renunciar para siempre a las promesas de fortuna y poder que venían incluidas en el círculo de mortífagos.

Destellos de ternuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora