Mi vida sin Harry

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Mi vida sin Harry





Habían pasado dos días, el mundo entero estaba de fiesta celebrando la victoria y clamaban gloria por el héroe desconocido que había llegado a salvarles la vida.


Todos los periódicos mencionaban a un "Harry" que de la noche a la mañana había librado al mundo mágico de su perdición. Todos los mortífagos que habían arruinado tantas vidas, ahora pagaban su condena en Azkaban junto a los Dementores que se alimentaban de sus escasos recuerdos felices.


Pero había un corazón que se sentía más perdido aún, más triste y desolado que nadie.


Severus Snape había permanecido encerrado en su habitación todo ese tiempo, pero finalmente la sensación asfixiante de saber que Harry jamás volvería a su lado le hizo salir a buscar un poco de aire fresco. Nadie se atrevió a interrumpirlo, pero le miraban de reojo con curiosidad.


Todos conocían su relación con Harry, todos creían saber cuan desdichado podía sentirse, pero en realidad sólo Severus era consciente de que la tristeza no tenía un límite.


Llegó hasta los márgenes del bosque, al que miró con nostalgia mientras se limpiaba una lágrima más de su pálido rostro. Luego giró de dirección, aún sin sentirse con el valor necesario para volver a aquellos lugares que le llenaban de recuerdos.


Caminó lentamente hasta el lago y a su memoria acudió el momento en que Harry le había besado luego de que Dumbledore vaciara los recuerdos de sus sentimientos. Suspiró pensando que, a pesar de que cada lugar estaba impregnado del recuerdo de Harry, el problema no era el colegio, pues a donde fuera seguiría pensando en él hasta el último día de su vida.


Se sentó cansado bajo el haya.


— Harry... —susurró mirando como el sol se reflejaba en brillantes chispas sobre el lago—... todo sería perfecto si estuvieses conmigo... ¿porqué tuvo que pasar esto? ¿porqué? Se suponía que cambiarías mi destino para hacerme feliz, pero no lo soy, y no creo poder serlo si no te vuelvo a ver.


Severus encogió sus piernas para abrazarlas y esconder su rostro entre sus rodillas y poder desahogar su pena con su interminable llanto silencioso.


Escuchó entonces unos pasos que se acercaban, no tuvo ánimo de nada, permaneció sin moverse pensando que nuevamente era Remus con su tonta idea de consolarlo.


Por eso se sorprendió cuando la persona que se sentó a su lado no dijo nada.


— Déjame solo, Lupin.

— No soy Remus.


Aquella voz sí que le impactó, nunca hubiese pensado que se atreviera a acercarse. Furioso, levantó la mirada sin importarle que el odioso de Black le descubriera llorando.


— Si no quieres que te rompa tu preciosa cara, lárgate. —le amenazó indignado.


Pero Sirius tenía una expresión que nunca antes le había visto, parecía realmente afectado por algo, sus ojos brillaban como si estuviese conteniendo lágrimas imposibles en aquellos ojos siempre tan despreocupados.


— Sólo quería decirte que lo lamento. —dijo sinceramente—. Snape, sé que me comporté como un bastardo contigo y con Harry, y me arrepiento de eso... Él realmente me agradaba pero no supe ser su amigo, fui cruel con él y...

— No me interesan tus disculpas, Black. —le interrumpió enfadado—. Es demasiado tarde para eso ¿Sabes?

— Es cierto. —aceptó titubeante—. Siento de todo corazón ya no poder remediar mis problemas con Harry... pero quisiera poder hacerlo contigo... Severus.


El entrecejo de Severus se frunció al escuchar su nombre pronunciado sin odio por esos labios que siempre tuvieron para él sólo desprecios y burlas.


— No debería creerte, es casi seguro que tan sólo estés planeando una estrategia para molestarme... pero no tengo ánimo de discutir. Si necesitas un "todo está olvidado" para dar el siguiente paso, entonces ya puedes hacerlo.

— No puedo culparte de que no confíes en mí, pero yo te demostraré que puedo madurar y... bueno, quizá sea demasiado pedir que seamos amigos, pero por lo menos podemos darle fin a las hostilidades.


Severus se limpió las lágrimas sin sentir ninguna vergüenza de ellas, las amaba como amaba a Harry aunque ni con ese llanto lograba sentirse tan vivo como cuando su pareja le miraba con esa dulzura que sólo él era capaz de prodigarle.


— Me siento cansado, Black... incluso para pelear contigo, dime ya qué es lo que realmente buscas.

— Hacer algo en honor a Harry. Me arrepiento por la forma en que lo traté y creo que lo más noble que puedo hacer es enalteciendo a lo que más amó él. Respeto que no quieras intentarlo, pero ojalá me dieras la oportunidad... Me gustaría agradecerle su acto de heroísmo siguiendo su ejemplo de paz. Pienso que si él te quiso tanto, es por algo, y sería divertido intentar encontrar qué es lo que le enamoró de ti.

— Espero que no pretendas cortejarme, Black. —dijo consiguiendo por fin una triste sonrisa.

— Hey, que una cosa es ser amable y otra tener malos gustos.


Para Severus aquella frase amistosamente agresiva le dio mucha más confianza, y por primera vez decidió hacer de lado sus reservas. Miró fijamente a los ojos grises y pensó en Harry, en todo lo feliz que hubiera sido al verlos fraternizando... volvió a sentir un nudo en la garganta, pero aun así, logró sonreír con más sinceridad.


Alargó su mano ofreciéndola de corazón. Sirius correspondió a la sonrisa, y sin dudarlo ni un segundo, enlazó su mano a la de Severus.


Desde las puertas del castillo, dos personas miraban aquello con perplejidad.


— O estoy soñando o me he vuelto loco de repente. —afirmó James frotándose los ojos sin lograr que aquella imagen desapareciera.

— Ni lo uno ni lo otro. —respondió Lily conmovida—. Me parece que nuestro Sirius ha madurado.

— Le afectó mucho enterarse de lo sucedido con ese chico Harry, me parece que aunque llegó a discutir con él fue porque en realidad le agradaba... No se me olvida la decepción que tuvo cuando supimos que iría a Slytherin.

— Sí, supongo que ya lo estaba planeando integrar a los merodeadores. —comentó divertida.

— Aunque no lo creas, pienso que sí. Le agradó desde el primer momento, me lo dijo bien claro.

— Y no lo culpo, también a mí me agradaba.

— Yo ni siquiera lo traté demasiado... ¡y pensar que todos le debemos la vida!

— Si algún día tengo un hijo, creo que le llamaré "Harry"


James se giró a mirar a su novia mientras enrojecía y musitaba un "Sí, también quisiera un hijo llamado Harry"

Destellos de ternuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora