Dos destellos

1K 103 0
                                        


Dos Destellos





— ¿Sabes?... —dijo Harry sonriéndole—... Creo que puedo responderte las dos cosas al mismo tiempo, mi motivo de buscarte y mi motivo para amarte.


Severus asintió, acomodó más a Harry entre sus piernas para que no resbalara. Éste mantuvo su cuerpo girado hacia su novio, quería estarle mirando mientras le hablaba.


— Cuando te conocí el día en que entré a estudiar en Hogwarts, me pareció que tus ojos eran los más fríos del mundo. Nunca encontré en ellos ninguna señal de haberme equivocado y creí que eras el ser más inhumano posible. No parecías albergar ningún sentimiento por nadie, por lo menos nada diferente al odio... Era cuando tus ojos me observaban y veía en ellos desgarradores destellos de odio que notaba que estabas vivo y que sí podías sentir.


>> Me estremecía sobremanera cuando vislumbraba ese profundo sentimiento en ti. En cierta forma era reconfortante saber que tu corazón era humano.


— Lo lamento, lamento mucho haber sido cruel contigo.

— ¿Porqué te disculpas? Tú aún no lo has hecho. Pero cada cosa que sucedió me ayudó mucho. En aquel momento, cuando dejamos de vernos... —continuó, y su voz se tornó ahogada al recordar la muerte de Severus Snape, éste entendió enseguida a qué momento se refería y asintió—... me pediste que te mirara a los ojos y pude verlos, Severus, pude ver destellos de ternura infinita haciéndose paso entre una gruesa capa de hielo.

— ¿Ternura?

— No lo sabía entonces, me impactó tanto encontrar tal sentimiento justamente en quien menos lo pensé, que no pude más que quedarme callado. Dejé que te fueras sin decirte que...


Harry calló, tenía un doloroso nudo en la garganta que era imposible de seguir ignorando. Severus acercó su rostro al suyo, frotándolo en consuelo.


— No digas más si te lastima... no es necesario saber nada.

— Yo sólo quería pedirte que jamás te rindieras. —musitó ya con lágrimas escapando de sus ojos, humedeciéndolos a ambos—. Verte morir era para mí algo desconcertante, te había conocido por siete años y nunca pude saber quién eras realmente, y sin embargo, formaste parte importante de mi vida... para bien o para mal, siempre se sentía tu presencia, y algo me decía que si no eras un sobreviviente, el mundo quedaría con un vacío... Yo me quedaría con un vacío.

>> Y en ese momento, recién estaba descubriendo que había algo más tras de tu mirada, y quería seguir viéndolo... necesitaba averiguar qué te inspiraba tanto cariño. Ese día me regalaste tus recuerdos y supe que era el cariño a mi madre lo que más te lo inspiraba.

>> Ese amor te hizo convertirte en mi brújula, sin ti yo me sentiría perdido. No importaba si estabas lejos, siempre había una acción tuya guiando mi destino. No lo comprendí por completo hasta que me sumergí en tus recuerdos, entonces pude entender lo que estaba gritándome mi corazón. Era un grito de absoluta necesidad por ti.

>> Yo supe entonces porqué deseaba con toda el alma pedirte que no te rindieras, que necesitaba que hubiese un Severus Snape después de la guerra.


— Harry...

— Pero no lo dije. —sollozó enjugándose las lágrimas—. Guardé silencio porque no me entendía, y cuando lo supe, ya era demasiado tarde, pero quiero decírtelo ahora. Aún quiero que haya un Severus Snape después de la guerra... ¿me prometes que sobrevivirás, que no volverás a marcharte?

— Te lo prometo. —afirmó, aún a sabiendas que era una promesa que ningún mortal debía formular, pero por Harry era capaz de cualquier cosa.


Harry lo agradeció con una sincera sonrisa mientras se limpiaba el resto de sus lágrimas.


— Yo quería decírtelo personalmente, por eso le pedí ayuda a Hermione, quería estar de nuevo frente a ti y pedirte que no te rindieras nunca... que lucharas contra todo como lo habías hecho siempre, que era muy importante para mí que el hombre que me enseñó a ser fuerte me demostrara que también él podía serlo.

— Lo haré... Te reitero mi promesa y te aseguro que no me rendiré jamás.


Aproximándose a su pareja, Harry besó brevemente la mejilla que tenía tan cerca para enseguida volver a repasar con las puntas de sus dedos las facciones de Severus.


— Aquí conocí a otro Severus, a aquel que se había ocultado por años... volví a ver en tus ojos los destellos de ternura y me enamoré de ti.

— Pero, fui cruel contigo, no creo haber sido amable en ningún momento, Harry.

— Tal vez no conscientemente, pero hiciste mucho por mí desde el primer momento, desde cosas triviales como ayudarme a abrocharme la capa o sostener mi mano al bajar las escaleras cubiertas de escarcha, hasta pasar horas ayudándome en mis tareas.

— ¿Por esas nimiedades te enamoraste?... lo hacía tan sólo porque Dumbledore me lo ordenó.

— Sev, cuando me llevaste la cena a la habitación, aquella primera vez, dijiste que fue por una orden directa de Dumbledore ¿cierto?

— Así es. —afirmó avergonzado.

— ¿Y cómo fue que te ordenó eso?


Severus esquivó la mirada y sus mejillas se tornaron rosadas abruptamente.


— Yo... le dije que no habías cenado y que alguien debería obligarte a ser más cuidadoso con tu salud. —respondió apenado.

— ¿Y porqué lo hiciste?

— No sé, creo que...

— Te preocupaste por mí. —concluyó Harry, Severus no respondió verbalmente pero su cabeza se movió afirmando—. Me lo imaginé, no era tu deber quedarte a hacerme compañía, ni a verificar si estaba cómodo en la habitación... Esa noche me gustó verte buscando la manera de que nada me faltara. Así no es el Severus Snape que cualquiera pensaría encontrarse. ¿Y te acuerdas de la primera vez que me ayudaste con Pociones? En esa ocasión no éramos ni amigos y te habías preocupado de que estuviese bien, me diste esa poción creyendo que estaba enfermo.

— ¿No lo estabas?

—Si me sentía caliente no era por fiebre. —afirmó sonrojándose.

— Eres un travieso.

— Ese día fue maravilloso. —le dijo luego de reír brevemente—. Me gustó el juego de la pestaña, me revelaste tus aspiraciones abriendo tu corazón, eso es algo que no puede dejar de apreciarse.

— Me sobrevaloras.

— No, ahora es justo cuando reconozco tu valor.


Severus se sentía avergonzado por cada enumeración que Harry hacía sobre detalles que él ni siquiera había tomado en cuenta pero que para el chico habían representado situaciones importantes. No creía merecerlo.


— Te me hacías débil. —se excusó avergonzado.

— Eso me irritaba a veces. —rió ligeramente—. Aunque también reconozco que me gustaba, era excitante que no estuvieras mirando a un héroe de guerra, sino a un chico delicado. Algo morboso de mi parte tengo que admitirlo, y en ese momento no lo aceptaba en su totalidad, pero sentía mucho calor cuando rodeabas mi cintura como si fuese de porcelana.

— ¿Te gusta eso? —cuestionó arqueando las cejas.

— Bueno, tampoco es que pretenda que pongas tu túnica en el suelo para que yo camine sobre ella. —rió—. Pero es excitante saber que sí pondrías tu cuerpo frente al mío para cobijarme.

— No lo dudes nunca, Harry.


Harry asintió, volvió su vista al lago por un momento y se recargó en el pecho de Severus, disfrutando de su abrazo.


— Y cuando empezamos a estar juntos, tú aún amabas a otra persona y sin embargo fuiste dulce y comprensivo conmigo.

— Por favor, no recuerdes eso, fui egoísta, tan sólo miraba por mis propios intereses al tener a alguien que me deseara.

— Si fuese sólo así, entonces me habrías tomado desde el primer día. Pero no lo hiciste, Severus, fuiste paciente y cariñoso... te convertiste primero en un verdadero amigo. Y esos días fueron maravillosos, recuerdo la forma en que te enfrentaste al profesor de vuelo, o incluso a Dumbledore, y todo por ayudarme.

— Fueron injustos. —aseguró frunciendo el ceño, aún estaba molesto por eso.

— ¿Y recuerdas nuestra boda en la fiesta de San Valentín?... Aceptaste hacerla, sin embargo no es algo que te guste.

— Es probable, pero creí que a ti te agradaría.

— Esa es la mejor respuesta sobre el porqué me enamoré de ti. Imposible no terminar babeando por alguien que te sorprende a cada segundo.


Severus rió por las palabras en que Harry expresó sus conclusiones y lo apretó más hacia su cuerpo, adorándole hasta la última célula de su cuerpo.


— Yo también babeo por ti, y seguramente lo haré hasta mi muerte, que será dentro de muchísimos años más de lo planeado.

— Más te vale. —afirmó sin dejar de sonreír—. Y ahora... ¿qué te parece un baño a la luz de la luna?


Sin darle tiempo de responder ni de reaccionar, Harry se dejó caer hacia atrás llevándose consigo a Severus. El agua chispoteó escandalosamente con su caída al lago, y al cabo de unos segundos volvían a emerger, Harry colgado del cuello de Severus.


— ¡Está helada! —se quejó el ojinegro, aunque sin poder mostrarse enfadado.

— Sólo un poco. —respondió Harry quitándose los humedecidos anteojos para arrojarlos en tierra segura y volver a afianzarse de su pareja, él tampoco podía dejar de titiritar pero tampoco de sonreír.

— ¡Nos dará pulmonía, Harry Po...!


El rostro de Severus se ensombreció ligeramente, y buscando la mirada esmeralda encontró que seguía imperturbable a pesar de haber notado el titubeo.


— ¿Cómo deberé llamarte ahora? —preguntó confundido—. ¿Harry Potherie... o Harry Potter?

— ¿Qué te parece... "Harry Snape"?... después de todo, estamos casados.


Harry colocó su mano entre ambos rostros mostrando orgulloso el anillo obtenido en el festival de San Valentín. Severus sonrió y sacando su mano del agua mostró el suyo también.


Enlazaron sus dedos antes de unirse en un beso, olvidándose de la frialdad del agua con el calor que se desprendía de sus cuerpos.

Destellos de ternuraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora