¿Quiénes son?

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¿Quiénes son?


Harry y Draco guardaron silencio al escuchar un ruido, voltearon hacia la entrada de la cueva justo en el momento en que un perplejo Remus aparecía ante sus ojos. El modo en que los miraba a ambos, pero predominantemente a Draco, les confirmaba que había alcanzado a escuchar algo de lo que hablaron.


— Remus... —susurró Draco sin saber qué decir, el ojimiel le miró directamente y en su mirada se notaba la enorme ansiedad que sentía.

— Harry... —le llamó sin apartar la vista del rubio—... Severus escuchó, se fue corriendo hacia el castillo.


Remus no tuvo qué decir más, el ojiverde salió apresurado de la cueva, su prioridad era encontrar a Severus y aclararle en todo lo posible esa situación.


Al quedarse solos, Draco se obligó a mantener la mirada en alto, pese a que no se sentía con la conciencia tranquila, no iba a mostrarse débil ante nadie, ni siquiera aunque su propio corazón era el que más sufría. En silencio se sentó sobre su colchoneta, junto a la chimenea falsa. Remus fue hacia él, decidido a no quedarse sin ninguna explicación.


— ¿Escuché bien?... ¿Quiénes son ustedes?

— Mi nombre es Draco Lucius Malfoy. —respondió Draco girándose para mirarle de frente, notó la sorpresa de Remus al obtener esa respuesta, no supo si era por el nombre dado, o porque no se esperaba una contestación tan directa y fácil.

— ¿Eres familiar de Lucius Malfoy?

— Es mi padre.


Remus respiró agitado, no podía creer todavía que hubiera algo relacionado con viajes en el tiempo, se le hacía absurdo y completamente imposible... quería creer que era una broma o de lo contrario, iba a escuchar verdades que dolerían demasiado.


— ¿Y Harry?

— Harry Potter, hijo de James Potter y Lily Evans.

— ¡Oh, Merlín!... ¡¿Pero porqué ocultaron algo así?! —preguntó angustiado, tanto por él como por Severus.

— Se supone que nadie debía saber nuestras verdaderas identidades, pero nos relacionamos demasiado, eso ha sido nuestro error. —aceptó Draco sin mostrar en ningún momento lo difícil que le era hablar sobre aquello—. Sin embargo, eso ya no tiene importancia, hemos encontrado el modo de volver a nuestro tiempo y lo haremos. Dumbledore está de acuerdo en que tú y Severus deberán ser desmemorizados para que no recuerden más allá de lo prudente.

— ¿Borrarán nuestra memoria? —cuestionó indignado—. ¡Ni pienses que lo permitiré, y no creo que Severus opine diferente!

— Ustedes no pueden opinar, es muy importante que no cambiemos el destino, Remus, y te aseguro que es mejor que te olvides de mí.

— ¡Eres mi pareja!

— No, no lo soy... hay alguien más destinado para ti, alguien a quien amarás y que te dará un hijo.

— ¿Un hijo?

— Así es ¿Ahora entiendes, Remus? Hay personas destinadas para tí.

— No, no puedo creerlo. —respondió confundido—. Yo no puedo unirme a nadie más... ¡es imposible!

— Nymphadora Tonks, ella será tu esposa y tendrás una familia a su lado.

— ¿Nymphadora? ¿La hija de Andrómeda?... ¡Pero es una bebé!

— Crecerá y te enamorarás de ella, yo lo vi.


Remus no dijo nada, por más que intentaba imaginarse al lado de alguien que no fuera Draco, simplemente le era imposible. Su respiración era muy agitada, contrastando notablemente con la tranquilidad que aparentemente tenía el rubio.


— ¿A qué vinieron? —preguntó finalmente.

— Fue un error, no debimos viajar a este tiempo, y eso no tiene caso que lo hablemos.

— ¿Y... no pueden quedarse?

— No, eso es imposible.


La firmeza en la respuesta de Draco le hizo saber a Remus que había algo más por saber, pero no tenía la menor idea de cómo preguntarlo... ¡ni siquiera sabía qué debía preguntar!


— El futuro del reino mágico está en juego. —dijo Draco, ayudándole con sus pensamientos.

— ¿Cómo?

— Harry Potter no es alguien cualquiera, él se ha encargado de terminar con una era de terror, destruyó al señor Oscuro unos meses antes de que hiciéramos el viaje a este tiempo.


Remus agradeció estar sentado porque de lo contrario las piernas no hubieran podido sostenerlo, ya había sido testigo de que la magia de Harry era fuera de lo normal, pero jamás se imaginó esos extremos... ¿cómo iba a ser posible que alguien tan joven y tímido hubiese destruido al mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos?

Destellos de ternuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora