PURAS MATEMÁTICAS

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Así pues, a las 8:00 entramos al edificio y comenzamos la primera clase; matemáticas. Un coñazo. Me la paso toda la hora dandole vueltas a un tema. Él. De todos los peces que hay en el mar, va y me enamoro de una medusa. De esas que son bonitas pero peligrosas. En fin...

Acaba la hora y, tal y como yo predecía, Mario se acerca a mi.

-¿Te has enterado de algo? -Dice con una carcajada. Mi música favorita.

-La verdad es que no.-Le sonrío.-Yo y las matemáticas no nos llevamos.

-Una cosa más en común. Deberíamos estar juntos.

"¿Qué?"

-¿Qué?

Entre las matemáticas y él me van a volver loca. Son problemas sin soluciones. Soluciones que a menos que las ponga yo, nadie lo hará por mi.

-Lo que has oído. Que deberíamos estar juntos.-Responde.

-Te recuerdo que estas saliendo con... una... chica.

-Si, con Lissa, ¿y?

-¡Pues que estas con ella y coqueteando conmigo a la vez!

Entonces suelta otra carcajada. ¿He dicho algo gracioso?

-¿Quién dice que esté coqueteando contigo?

¿Qué? ¡Si! ¡Lo estaba haciendo! ¿No?

Hablaba de estar juntos. Eso es coquetear. Bueno, no, pero mas o menos.

-Yo...-Empiezo a decir, pero me interrumpe.

-A ti lo que te hace falta es relajarte.

Esto es realmente humillante. No es que no me guste hablar con él. Al contrario. Es prácticamente una fantasía. Pero con su actitud no llegamos a ningún lado...

-Tengo una idea.-Anuncia.-Estate a la salida en la entrada de los baños. Nos vemos allí.

Me dispongo a rechazarlo cuando entonces se gira y se va. A llegado el próximo profesor.

¿Y qué querrá ahora?

¡Eyy! Me gustas...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora