IV

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Nayeon se encontraba apretando el volante de su auto con toda la rabia y desgano que podía sentir.

Nuevamente Sana la hacía sentir como una estúpida, como una tonta sirvienta.

Y es que hace una hora que estaba esperándola a la salida de la malditamente enorme mansión de su amiga Hirai.

- Maldita sea.- gruñó mientras sentía deseos de tocar la bocina del auto sin detenerse, pero bien sabía que no podía demostrarle a la malcriada chica ningún signo de derrota, así que solo miró el reloj que se encontraba en su muñeca y suspiró.

Con aburrimiento miró su teléfono, revisó sus redes sociales- que básicamente solo eran cosas de empresas- para luego meterse en su rollo de fotos.

Siempre hacia lo mismo.

Bajó y bajó en toda su galería para admirar la única foto que quedaba de ellas.

Bajó y bajó en toda su galería para admirar la única foto que quedaba de ellas

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La única foto que quedaba de Mina en su teléfono.

No sabía por qué, pero siempre que se encontraba sola con sus pensamientos, la única necesidad que sentía su cuerpo era verla. Admirar la foto como si nada más importara.

Nayeon siempre disfrutaba mirar a Mina.

De pronto el ruido de la puerta de su auto la tomó por sorpresa y sin quererlo se sobresaltó, soltando su teléfono, que para mala suerte de ella, cayó en el suelo del puesto del copiloto.

- Im Nayeon...- la voz de Sana sonaba ebria y chillona, cosa que logró alterar en un segundo la breve calma de Nayeon.- ¿Tardé demasiado?- preguntó con esa sonrisa burlona que tanto detestaba la mayor.

- Por lo general, las personas educadas son bastante puntuales.- respondió con calma la abogada.- Así que no me sorprende su retraso señorita Minatozaki.- la mirada de Nayeon se encontraba fija en el suelo de su copiloto, tratando de encontrar con la mirada, la ubicación exacta de su tonto teléfono.

- ¿Acaso crees que no soy educada?- batalló Sana ante el "insulto" que había percibido de su niñera.- Te estoy hablando y solo miras mis piernas, ¿que clase de pervertida eres Im Nayeon?

Nayeon cerró sus ojos y con desgano suspiró. Procuró mirar a Sana a los ojos y con suma tranquilidad, volvió a hablar.

- No estoy mirando sus piernas señorita Minatozaki.- respondió con molestia mientras sus ojos se encontraban fijos en los de la malcriada chica.- Mi teléfono cayó debajo de su asiento y estoy tratando de buscarlo.

- ¿Tu teléfono?- preguntó Sana mientras se agachaba y con su mano buscaba bajo su asiento el teléfono.- Lo toco, pero no logro alcanzarlo del todo bien.

- Descuide señorita Minatozaki.- habló con suavidad Nayeon.- Lo recogeré cuando ud baje del auto, ahora solo póngase su cinturón por favor.

The Brat Tamer [+18] [SaNayeon]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora