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- Im Nayeon...- su voz sonó tímidamente en la sala, intentando llamar la atención de su niñera que estaba amontonando un par de cojines en el sofá.

- ¿Necesita algo señorita Minatozaki?- preguntó la mayor mientras se detenía y observaba a una semidesnuda Sana.- ¿Necesita un pijama, señorita Minatozaki?

- Yo...- titubeó Sana. La verdad era que quería dormir con Nayeon, quería estar junto a ella, ya no le importaba si era completamente vestida o desnuda, solo quería estar con ella. Llámenlo aftercare o como quieran, pero en este momento la necesitaba.

La mayor caminó hasta la habitación que hace minutos habían desordenado, Sana la siguió de cerca, cerrando la puerta detrás de ella.

Nayeon miró de reojo como Sana parecía encerrarla con ella dentro, pero decidió seguir buscándole ropa dentro de su armario.

- Im Nayeon...- nuevamente un susurro.

- Tenga.- habló Nayeon con un pijama en su mano, el cual le acercó a la menor.- ¿Necesita algo más?

- Duerme conmigo.- sonó triste, necesitado, casi suplicante.- Luego de eso podemos volver a actuar como si nada hubiese pasado... por favor.

Nayeon observó a la menor por un momento. Sana no parecía ser la chica de hace unos minutos atrás, esta Sana era suave, frágil, tímida, parecía inocente, tranquila.

- ¿Quiere que duerma con ud, señorita Minatozaki?- preguntó la asesora con calma, tomando asiento en el borde de su cama.

- Sana.- susurró nuevamente.- Por favor dime Sana, solo por hoy, solo por lo que queda de noche.

El corazón de Nayeon pareció romperse en mil pedazos. ¿Por qué se sentía tan doloroso todo aquello que hablaba la menor? ¿Por qué Nayeon sentía lástima por la chica? ¿Acaso se arrepentía de lo que habían hecho? ¿Acaso había ido muy lejos? ¿La había lastimado? ¿La había maltratado?

Con rapidez Nayeon se levantó de su antigua posición y tomó la fría mano de Sana, le dio un pequeño apretón para que la menor la mirara.

- Sana...- susurró la mayor con suavidad.- Vamos a dormir.- continuó con calma Nayeon, mientras desabotonaba uno a uno los botones del pijama que le había ofrecido a la menor. Con tranquilidad esperó que Sana se vistiera con aquella ropa más cómoda y volvió a hablarle.- ¿Tiene algún lugar de preferencia para dormir?

- ¿Eh?

- Me refiero si prefiere el lado izquierdo o derecho.- habló con naturalidad Nayeon, obteniendo una pequeña risita de la menor.- ¿Qué?

- Eres extraña Im Nayeon.- sonrió Sana.- Pero escogeré el lado que tú no escojas, tranquila.

- Entonces deberá dormir de este lado.- dijo Nayeon apuntando el lado derecho de la cama.

Sana asintió y se acostó con calma en la fría cama de Nayeon. La mayor la imitó, recostó su cuerpo con profunda lentitud, para luego quedarse mirando el techo de la habitación en silencio.

Habían pasado 2 años desde que Nayeon había compartido su cama con alguien más que no fuese Mina. Pudo sentir aquellos recuerdos inundarle la memoria con rapidez, pudo recordar la última noche que pasaron juntas, recordó la forma desesperada que se aferró al cuerpo de Mina, y la ligereza con que Mina se levantó para marcharse.

Recordó como quiso rogarle que no se marchara, como quiso pedirle que no aceptara ese trabajo, que no la dejara, suplicarle porque no se marchara. Recordó como Mina dormía en el mismo lado donde ahora Sana dormía, recordó como Mina solía rociar su perfume antes de dormir, como acomodaba su cabello en una hermosa trenza, como le decía que se durmiera y no olvidara programar la alarma para mañana. También recordó como Mina se volteaba y dormía dándole la espalda.

Nayeon volteó su cabeza hacia su derecha, notando como Sana descansaba a su lado, su rostro enfrentándola, su cuerpo a una ínfima distancia.

Sana no era Mina bajo ningún aspecto.

El cabello de Sana se esparcía revoltoso sobre la almohada, uno que otro mechón le cubría el rostro, y desprendía aquel olor floral que tanto le encantaba, sin siquiera esparcir una gota de perfume sobre la cama.

- Im Nayeon...- nuevamente un susurro.- ¿Estas dormida?

- No.- suspiró con lentitud.- ¿Necesita algo?

- ¿Estás incómoda conmigo aquí?- la pregunta sonaba sincera, hasta triste.

- No.- su respuesta fue instantánea, obteniendo una pequeña sonrisa en los labios de Sana.

- ¿Puedo...- titubeó nerviosa Sana. Y es que por primera vez en su vida había decidido pasar la noche con alguien con quien había tenido sexo. Solía escapar rápidamente de cualquier lugar, tal vez por eso habían tantas fotos de ella saliendo de casas de hombres en las revistas, pero por primera vez quiso quedarse.

No pudo continuar con su pregunta ya que el cuerpo de Nayeon se enderezaba y la atraía hacia ella. Con suavidad Sana acomodó su cuerpo contra el de la mayor, reposó su cabeza contra el pecho de Nayeon y su pierna derecha la dejó sobre el vientre de su asesora, mientras sentía como su niñera la abrazaba con sus brazos y sus labios quedaban contra su frente.

No fueron más de 10 segundos. No más de 10 segundos lo que les tomó acomodarse y adoptar esa posición.

¿Era normal sentir deseos de llorar? ¿Era normal esta sensación que se anidaba en el pecho de Sana? ¿Aquel nudo en la garganta, aquellas lágrimas en sus ojos, aquel latir inquieto en su corazón? ¿Era normal sentir todo eso por alguien que solo te volvía loca? ¿Que solo te regañaba y molestaba con que eres una malcriada?

- Im Nayeon...- su voz sonaba perdida. Y es que verdaderamente lo estaba, estaba completamente perdida ante todo lo que había ocurrido.

- Mañana hablaremos, ahora solo descanse.- interrumpió la mayor con calma, para luego acariciar suavemente la espalda de la chica acoplada a su cuerpo.- ¿Esta bien?

Sana extendió su cuello, elevando su mirada hasta el rostro de Nayeon, quien se encontraba con sus ojos cerrados y algo dentro de ella volvió a vibrar.

- ¿Puedes besarme una última vez, Im Nayeon?

Nayeon abrió sus ojos para notar como la menor la miraba con timidez. ¿Por qué Sana la hacía sentir así? ¿Por qué la menor había decidido pasar de ser una mocosa insoportable a esta indefensa chica? ¿Acaso sabía la debilidad que sentía Nayeon por cuidarla?

- Señorita Minatozaki...- forzó sus palabras, sintiendo como su corazón dolía ante la reacción de Sana.- Es mejor que se duerma ahora.

- Tienes razón Im Nayeon.- suspiró Sana con pesar.- Buenas noches.- finalizó para desanclar su cuerpo de la mayor y finalmente dormir como solía dormir Mina, dándole la espalda.

- Descanse...- susurró por última vez, mientras sentía un nudo en la garganta, que de seguro no la dejaría dormir.

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A/N: ¡Holi! Decidí seguir con esta historia, porque le tengo cariño y veo que uds también. La verdad es que cambiaré la trama de la historia, tendrá smut pero esporádico, verdaderamente quiero escribir esta historia pensando en el desarrollo de los personajes. Espero no decepcionarles. Y si esperaban más smut, lo siento. 🥺
Y a los que la sigan leyendo, gracias. Les tkm 💖

The Brat Tamer [+18] [SaNayeon]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora