El cuerpo de Nayeon se sentía confuso.
Por una parte aún podía sentir la rabia hirviéndole la sangre, sentía esos deseos incontrolables de tirar a Sana al suelo y gritarle que ella no haría lo que ella quisiera solo por ofrecerse de esa manera; y por otra parte sentía que las palabras de aquella chica habían logrado volverla completamente loca de lujuria.
Podía sentir sus manos sobre los muslos de Sana, podía sentir su aliento contra sus labios, podía sentir el sabor de Sana aún en su lengua, el peso de Sana contra la puerta.
No podía negar que la situación la había calentado de sobremanera. Más luego de la tímida petición de Sana.
- Suficiente.- finalmente decidió decir Nayeon, mientras dejaba ir el peso de la malcriada chica de sus brazos, quien con cuidado tocó el suelo.
- ¿Acaso no le gustó el beso señorita Im?- preguntó con sucias intenciones la menor.
- Si crees que puedes lograr convencerme solo porque finges ofrecerme sexo, estás equivocada.- habló Nayeon para luego agacharse lentamente y recoger su cartera y llaves del suelo. La mirada de Sana la seguía atentamente y entonces decidió jugar su juego también.
Nayeon se arrodilló en el suelo y posó sus manos en las caderas de Sana, quien reaccionó a su tacto con sorpresa, para luego sentir como Nayeon acercaba su rostro a su entrepierna.
Sana sintió sus piernas temblar al ver la exquisita escena de Nayeon arrodillada frente a ella, pero la mayor comenzó arrastrar su nariz suavemente por el cuerpo de la menor, rozando su vientre, el valle de sus senos, su cuello, hasta llegar a la nariz de la contraria, haciendo que Sana sintiera su corazón reventarse de nerviosismo, mientras una corriente recorría su columna vertebral encallando en su entrepierna.
- ¿Ya terminaste con tu espectáculo, Minatozaki?- preguntó Nayeon con calma, mientras se acercaba lentamente a los labios de Sana.- Ya te dije que no me gustan las chicas malcriadas.- jadeó suavemente la asesora, para luego tomar la manilla de la puerta y abrirla.- Tal vez si fueses más obediente, te follaría alguna vez.
- Enséñame a ser obediente para ti entonces...- jadeó suavemente Sana.- No te vayas y prometo ser muy obediente para ti.
- Las chicas como tú, malcriadas y mal educadas, no creo que puedan aprender a obedecer.- insistió Nayeon, para luego bajar su rostro hasta el cuello de Sana.- Va contra tu naturaleza de niñita mimada, Minatozaki.- suspiró lujuriosamente contra el cuello de la menor, haciendo que ésta temblara de deseo.
- Por favor...- jadeó excitada Sana, aún sin saber por qué.
Porque la verdad era que ella solo había decidido besar a Nayeon para mantenerla unos minutos más en su casa y poder convencerla de seguir trabajando, pero nunca pensó que la forma en que su asesora la besaba, arrancaría de su boca aquellas palabras: "Al menos fóllame antes de irte".
Y es que aquellas palabras habían emergido de lo más oculto de su subconsciente, de sus más oscuros y lujuriosos deseos. Y lo peor era que no estaba nada arrepentida, quería que Nayeon la follara, porque por primera vez su asesora la había tratado como verdaderamente le nacía hacerlo, pudo sentir la rabia de Nayeon por primera vez y le pareció extraordinario.
Y es que siempre Sana buscó que la mayor perdiera el control, porque ya era demasiado aburrido ese papel de sirvienta y la verdad es que quería volverla loca solo para descubrir lo que escondía Nayeon.
- No.- habló Nayeon suavemente contra el oído de Sana, para luego morder con fuerza el lóbulo de su oreja, arrancándole un fuerte suspiro a la menor.- Ahora quítate de la pasada y déjame ver qué tan obediente puedes ser.
Sana se apartó de la pasada, sin entender muy bien el por qué, era como si su cuerpo obedeciera cada cosa que su asesora le decía. Notó cómo los labios de Nayeon se torcían en una sonrisa, y eso solo hizo que se excitara aún más. ¿Acaso había logrado complacer a Nayeon con su obediencia?
- Buena chica.- dijo la mayor antes de abrir la puerta, sin dejar un solo segundo de mirar a Sana a los ojos, para luego admirar sus labios boquiabiertos.- Espera mi carta de renuncia.- dijo para salir de aquella mansión, sin mirar atrás.
- ¿Q-Qué?- preguntó Sana boquiabierta.- ¿¡Igual piensas renunciar!? ¡Im Nayeon!
••••
- ¡Dios!- rió Jeongyeon ante la historia que acababa de contarle la mayor.- Bueno, al menos te sabroseaste a la hija de tu jefe.
- No me lo repitas.- rió con nerviosismo Nayeon.- ¡Como iba a pensar que esa niña malcriada haría algo así!- continuó mientras agitaba su húmedo cabello con una toalla.- Además, ella me besó primero.
- Claro, tú solo te dejaste querer.- se burló también Jihyo.
- Ni siquiera sé por qué las llamo para contarles esto.- suspiró Nayeon frente a la cámara de su celular.- En fin, tengo que redactar la carta de renuncia y luego de eso planeo tomarme unas buenas vacaciones.
- Me parece bien.- intervino Jihyo que se encontraba acostada en su cama, acariciando a su gatito.- Podríamos organizarnos e ir Jeju al menos un par de días, ¿qué les parece?
- Sí, sería lindo.- estuvo de acuerdo Jeongyeon, quien se encontraba cocinando.- Obviamente espero que pagues todo tú, Nayeon.
- No te pases de lista.- se rió Nayeon, mientras se dirigía a la cocina y se servía una gran copa de vino.- De todos modos, creo que es una gran opción salir de Seúl unos días.
- Así te olvidas de mal rato que Sana te hizo pasar.- se rió Jihyo con fuerza.
- Mal rato ni que nada, de seguro le encantó, es una pervertida.- se burló también Jeongyeon.
- No estuvo mal.- rió también Nayeon.- Y me siento halagada, pero de verdad ya me cansé de lidiar con ella.- continuó mientras se sentaba en su sofá.
De pronto, su celular interrumpió la llamada con sus amigas y en pleno centro de su pantalla el nombre "Evil child 👿" irrumpía su paz.
- No puede ser, me está llamando Sana.- dio un pequeño gritito Nayeon, por primera vez en su vida se sentía nerviosa.
- Contesta, contesta.- dijeron sus amigas al unísono.- Adiós, luego nos cuentas.- y ambas chicas se desconectaron de la llamada.
Nayeon sentía como su teléfono vibraba con insistencia en su mano y recolectó toda su calma con para aceptar la llamada.
- ¿Qué?
- Señorita Im, necesito hablar con Ud, estoy afuera de su departamento.- la voz de Sana sonaba calmada.- Tengo una oferta para Ud.
- No estoy interesada en ninguna oferta que puedas hacerme.- contestó con rapidez.- Es más, justo estoy terminando de escribir mi carta de renuncia, mañana a primera hora la tendrá su padre.
- Negociemos, tengo un trato que podría interesarle.- insistió Sana.- Sé que si me escucha y me deja pasar a explicárselo, quedará muy gratamente sorprendida.
- Mmm...- suspiró levemente Nayeon para luego beber un sorbo de vino.- Estoy en pijama, podemos hablarlo mañana.
- Verdaderamente no puedo esperar a mañana, señorita Im.- insistió Sana.- Tiene que ser hoy.
- ¿Ahora?
- Al menos déjeme subir y entregarle el documento con lo que le propongo, ¿está bien?
- Está bien, puedes subir.
••••
A/N: Buenas, buenas. Aquí les dejo otro capítulo, espero que les guste y me tengan paciencia con la actualización. Esta historia me gusta mucho escribirla, pero así que puedo subir capítulos de un día para otro puedo actualizar de un mes para otro, así que ténganme paciencia por fis 🥺
Gracias por leer mi historia y por sus amorosos mensajes de cariño, les tkm 💖
Pd: ya se viene el smut, no desesperen. 😏
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The Brat Tamer [+18] [SaNayeon]
Historia CortaSana es la hija del CEO de una gran compañía de entretenimiento, y sus escándalos han empezado a dañar la reputación de su padre. Su padre, decide contratar a una abogada que logre salvar su empresa, haciendo todo lo posible para domar a su malcriad...
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