Capitulo 9

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La mañana siguiente ninguno supo cómo responder al otro sobre aquel beso, por lo que no fue un tema que se hablara. Ambos sabían que de no ser por su hijo las cosas habían subido de tono y no sabían cómo sentirse al respecto, era como revivir todas aquellas emociones que habían comenzado su historia y del mismo modo las mismas que la habían terminado. Lo que estaba claro para cada uno es que toda esa chispa, podía convertirse en algo más grande si lo permitían nuevamente, ese beso se había sentido lo más natural del mundo.

Franco se encontraba acomodando su traje para ir a la oficina, la noche anterior le había cedido su habitación a Sarita y Andrés luego de verificar que ambos estaban dormidos , se fue a la que seguía, aunque se moría por quedarse, no sabía si Sarita se sentiría cómoda así que decidió no hacerlo.

Para él estaba claro que aún la seguía queriendo quizás un poco más que antes, comenzar a experimentar la paternidad junto a ella, era una de las cosas que siempre había querido y haberla besado, lo hizo pensar en que deseaba que su vida siempre estuviera juntó a ellos.

Se miró por última vez, verificando que la corbata estuviera en su sitio y se dispuso a salir pero un pequeño sonido lo detuvo. Por un momento pensó que se trataba de los juguetes de Andrés pero luego de encontrar el lugar de dónde venía, encontró el teléfono de Sarita debajo de la cama.

Alguien estaba llamando, primero decidió no contestar pero luego del tercer timbre pensó que se trataba de algo importante, miró la pantalla verificando de quién se trataba.

Rafael

Por un impulso contesto la llamada para luego colocar el teléfono en su oído, sabiendo que no debía hacerlo.

- Buenos días, Sara- No sabía de quién era aquel hombre- Se que ayer te dije que te llamaría,  pero lo olvide por completo, un poco después de que te fuistes, encontré algo que puede interesarte- Lo escucho muy contentó- Te parece si te invito el almuerzo y te cuento.

Franco se quedó en silencio, escuchando todo lo que él tenía que decir.

- ¿ Sara, me escuchas?¿Puedes venir a mi oficina hoy?.- Seguía hablando pero él decidió colgar aquella llamada.

No sé consideraba alguien celoso y mucho menos consideraba que debía serlo con Sarita, ya que no tenían una relación más allá de ser los padres de Andrés pero aquello le había hecho amargar su día, borrando la sonrisa de recordar como esos labios habían sido suyos tan fugazmente y de una forma increíble.

Y de su cabeza no podía sacar que Sarita había estado ayer con ese hombre, pensó en la prisa que llevaba y comprendió que se debía a aquello. En su tiempo juntos estaba seguro que ella no tenía ojos para nadie más pero era consiente de que había estado lejos de su vida por mucho tiempo y Sara era una mujer joven y hermosa, que podría rehacer su vida, si ella lo deseara, pero aquella llamada no le agradaba.

Tomó aquel teléfono y lo guardo en su bolsillo, cuando regresará de la oficina le haría llegar a sus manos el aparato.

Ya por la hora sabía que no podría hacerle llegar el mensaje a Sarita de aquella invitación.

Así que ella no podría asistir al almuerzo y mucho menos a la oficina de ese tal Rafael.

Por lo que se dirigió tranquilamente a su trabajo....

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Supo en cuanto llegó que el escándalo de su madre venía en camino, Gabriela estaba en total desacuerdo de que Andrés y Sara hubieran pasado la noche fuera y aunque no entendía como siendo una mujer adulta tenía que aún inventar excusas , le dijo que habían dormido en casa de Norma, lo cual pareció tranquilizarla.

Siempre seras tú Donde viven las historias. Descúbrelo ahora