Capitulo 33

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Muchas veces en el pasado había estado en reuniones y presentaciones junto a Franco, eran aquellos momentos dónde podían pasar el día juntos sin ser molestados por nadie, especialmente por su familia.

Era un lugar donde no era bienvenida su madre, las personas debían pedir permiso antes de poder entrar y podían disfrutar de la cercanía del otro mientras se robaban cálidos besos.

Ese día ambos estaban concentrados en las labores que se asignaron, Franco miraba su computadora mientras Sara leí algo en una de las carpetas, sin duda el tiempo pasaba mucho más rápido cuando no pensaba en ir corriendo en llegar a casa, solo tenía que alzar su vista y ya tenía a la mujer de sus días frente a él.

Franco se acomodo mejor en su silla para poder mirarla con un campo más amplio, podía ver cómo sus ojos cafés recorrían cada página con suma atención y seguramente ya estaba al tanto de todo.

Sarita estaba entendiendo un poco sobre el proyecto de ventas que  presentaba uno de los asistentes, ofrecía un plan de tres meses que garantizaría la expansión por algunas partes del país y prometía ingresos para todos los accionistas.

Cerró aquel archivo y lo dejo entre ambos, para poder devolverles las para nada discretas miradas que llevaba sobre ella, por alguna razón la faceta que usaba en la oficina siempre sería una de sus favoritas, era tan contraria a la que conocía y tan irresistible a la vez.

Franco siempre resaltaba que Sarita era una personas con sus empleados y otra cuando estaban a solas, cambiaba su temple cuando estaban juntos.

- Tienes la mayor eficiencia del día- Franco se quedó en la misma posición - La mejor empleada del mes.

- Me mantiene entretenida el trabajo, me hace olvidar lo que me abruma.

- A ver Andrés está seguramente volviendo loca a Quintina, tu abuelo irá hoy a la casa y tus hermanas están perfectamente bien, sacando a tu madre de la ecuación todo está bien.

- Es que me siento un poco egoísta, todos estamos juntos hasta tu y yo- Al parecer ser la última hija en dejarla creaba otra clase de peso - Y ella está sola, es un poco egoísta.

- Espera, que tú estés viviendo tu vida ¿ Te parece egoísta?- Jamás iba a poder romper el vínculo madre e hija que existía pero si podía recordarle los límites de ves en cuando- Jimena y Norma no han tenido ningún remordimiento desde que viven con mis hermanos.

- Son perspectivas distintas, mientras creíamos siempre existieron distintas relaciones- Algunas eran bastante evidentes- Norma siempre fue el centro de atención para mí mamá, Jimena era el de mi papá y yo simplemente era la unión entre ambos, me correspondía ser el balance- Aunque no lo quisiera ya era parte de si misma estar para su familia- Soy una mala hija.

- Sara ven acá- Franco le extendió su mano para poder acercarla y al cabo de unos segundos ya estaba sentada sobre una de sus piernas- Por primera vez en mucho estás poniéndote a ti misma como prioridad, haciendo lo quieres y con quiénes quieres- Con uno de sus dedos acaricio su barbilla- No te sientas mal por ser feliz.

- Debes pensar que soy una tonta- Cubrió su rostro con sus manos- Trato de evitarlo, te juro que si.

- Si te calma un poco puedo ir a hablar con Doña Gabriela.

A este punto ya no sabía si eso sería algo malo o bueno, no estaban en el mismo punto que el principio pero tampoco era como si ya fueran los mejores amigos.

- Sería bueno pero quiero esperar a escuchar al abuelo- Peino un poco el cabello de Franco- Él va a contarme con detalles lo que sucede en esa casa.

- Eso no lo dudo- Soltaría como un pajarito todo para su nieta- Y para cambiar tu ánimo quiero que veas algo.

Siempre seras tú Donde viven las historias. Descúbrelo ahora