A la mañana siguiente, Felix despertó con un inmenso dolor de cabeza. Comenzaba a recordar lo que sucedió anoche, pero quería convencerse de que fue un sueño.
— Cariño, ya despertaste. Te traje de almorzar.
—Su padre entro con una bandeja con la comida de anoche y unos medicamentos a lado.
— Papá, ¿que pasó? —El grisáceo se sostenía la cabeza, sentía que no podía con ella.
— Anoche llegaste muy agitado, fuiste a tu habitación y te desmayaste.
Definitivamente no había sido un sueño.
— Dios, papá. Me explota la cabeza.
— Toma esta medicina, te sentirás mejor, también deberías descansar. ¿Dónde estuviste anoche?
— Fuí al monte un rato y luego...
¿Debería contarle? ¿Su padre le creería? Y es que estaba la posibilidad de que estuviese alucinando, tal vez lo que vió no fue real. O tal vez si, pero se negaba a creer eso.
— ¿Y luego?
— Y luego baje muy rápido la montaña, fue cuando el perro me persiguió, sí eso. —Farid lo miró extrañado, pero su hijo nunca le mentiría, le creyó.
— Debes tener cuidado cuando vas al monte, más si estás solo.
— Si papá, lo tendré.
— Ahora descansa, come algo. Iré a trabajar, pero cualquier cosa tu madre está aquí.
— ¿Eso es ayuda? —Dijo sarcástico.
— Tu madre no dejará que mueras, eso es seguro. —Farid le dejo un beso en la frente—; Te amo, hijo.
— Yo también, papá.
Felix comía tranquilo, pensando seriamente en volver a el lugar, pero vamos, ¿cuántas son las posibilidades de que lo vuelva a ver? ¿una de catorce mil seiscientos cinco? Probablemente. Sentía miedo, capaz se estaba enfermando de esquizofrenia, después de tantos relatos escuchados no se sorprendería volverse loco. Pero también tenía curiosidad, si está la casualidad de que sea real lo que vió, estaba dispuesto de descubrirlo. Porque ya era bastante coincidencia todo lo que sucedía, y sentía, muy en el fondo, que toda está complejidad era de él.
Bien su padre dijo que tenía que descansar, más no le prohibió salir. Quería despejar su mente un poco, en la noche se preocuparía por aquella ave humana. De las únicas cosas que le calmaba era estar con Seungmin, pero el castaño volvía hasta mañana, tampoco había forma de comunicarse, así que haría cosas que Seungmin hiciese si estuviera con él.
Felix jamás se imagino yendo a una tienda de cuarzos o esas cosas que según eran mágicas, pero eran cosas que el castaño hacía. El pecoso estaba viendo la variedad de piedras preciosas que había, entendía por qué Seungmin pasaba tanto tiempo comprando esas cosas.
— ¿Busca algo en especial, joven? —Un chico de complejo musculoso y cabello negro se acercó a Felix.
— No exactamente, solamente estaba viendo. Muchas gracias aún así.
— Si ocupa ayuda hábleme, puedo recomendarle más cuarzos como el que cuelga de su cuello. —Oh, el cuarzo de Seungmin.
— ¿E-en verdad son mágicos?
— Son mágicos si decides creer, puedo ayudarte a activarlo si deseas. Hay una gran variedad si quieres ver también.
— ¿Hay alguno de protección? —No puedo creer que este pidiendo esto. Pensó el chico.
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𝖧𝗂𝗃𝗈 𝖣𝖾 𝖫𝖺 𝖫𝗎𝗇𝖺 - 𝖧𝗒𝗎𝗇𝗅𝗂𝗑
Fantasía❝ 𝘛𝘰𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢, 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘭𝘦𝘺𝘦𝘯𝘥𝘢: 𝘲𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘦𝘮𝘣𝘳𝘢 𝘨𝘪𝘵𝘢𝘯𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘫𝘶𝘳𝘰́ 𝘢 𝘭𝘢 𝘭𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘢𝘯𝘦𝘤𝘦𝘳, 𝘭𝘭𝘰𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘥𝘪̀𝘢, 𝘢𝘭 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝘪...
