Twenty Nine

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Jeon Hyejin contempló su celular y deseó sentir una pizca de felicidad que su hijo parecía expresar en la imagen que le había enviado esa tarde: una selfie de Jungkook y Taehyung, ambos sonrientes y con el mayor recargando su cabeza en el hombro de su hijo; las comisuras de los ojos de Jungkook estaban levemente arrugadas y había cierto brillo en ellos que incluso a través de una pantalla Hyejin pudo notar.

Un brillo que siempre notó en Jungkook.

Al principio, durante algunos años, no se había dado cuenta de la razón de ello, pero no necesitó mucho tiempo para empezar a comprender el por qué. Taehyung.

Con un suspiro le respondió un mensaje rápido a Jungkook diciéndole que se divirtieran y, sobre todo, se cuidara, luego apagó la pantalla y dejó su celular en el sofá donde estaba sentada. Arrastró sus manos por su rostro, preguntándose si debía estar arrepentida o no por dejar que la amistad de ellos hubiera continuado.

A veces pensaba que debió alejar a Jungkook cuando tuvo la oportunidad. En el momento que empezó a notar cierta conexión entre ellos, Hyejin debió volver a huir con su hijo si no quería tomar más riesgos.

¿Pero cómo podía arrebatarle la felicidad de esa forma a su hijo?

Suficientes cosas le había arrebatado ya.

Se puso de pie y caminó hacia el estante donde se encontraba la foto de su familia. Su pecho se apretó cuando tomó la foto de su amado. El omega de Hyejin aulló de dolor como cada vez que sentía la constante perdida de su alfa.

—¿Me equivoqué Junsangie? ¿Me equivoqué con nuestro hijo? —murmuró con ojos acuosos—. Sé que ambos queríamos su seguridad, pero ahora no sé si fue lo correcto.

Hyejin habló desde el dolor que mantuvo por años y años y que cada vez que miraba a Jungkook, recordando la vida que había enfrentado Jungsang, simplemente todo empeoraba.

Y pese a que su alfa no estaba más con ella para poder hacer frente a todas sus dudas y errores, Hyejin sentía que la respuesta era exactamente la que temió toda su vida.

❧❧❧

Cuando salieron del acuario, tuvieron que regresar al hotel pues HyunBin había recibido una llamada para una reunión en una sede que estaba en Osaka. Ninguno estaba particularmente sorprendido de que se ausentara en un viaje familiar pues Taehyung siempre sabía que sus viajes eran todo menos familiares.

Los mejores amigos y Joohin partieron al hotel y por petición del papá de Tae, decidieron pasar un rato en la alberca del lugar.

Jungkook y Tae habían actuado con normalidad (en cuanto a fingir su relación si es que eso podía llamarse normal), y no mencionaron nada acerca del repentino beso que Tae le había dado a su mejor amigo.

No obstante, eso no quitaba que Jungkook se sintiera un poco confundido por el actuar del mayor, que cada vez parecía más complejo y difícil de entender.

Jungkook tenía suficientes desastres en su mente y en su interior para añadirle más interrogantes.

Sentado en una silla cómoda debajo de una sombrilla, alcanzó a divisar a Joohin sentado en una tumbona no muy lejos de ellos, su risa resonaba cada rato debido a la llamada que estaba teniendo mientras aprovechaba a tomar el sol.

Jungkook suspiró, tocando sus sientes al sentir la constante molestia en su cabeza que había iniciado hace un par de horas. Volvía a sentirse un poco sensible y se aseguró de conseguir unos buenos lentes de sol para evitar los rayos directos.

Tamborileó sus dedos en el reposabrazos de su silla, buscando por su mejor amigo que había ido por un poco de bloqueador a su habitación. Sin embargo, sus ojos lo capturaron de inmediato cuando lo notó acercarse hacia él. Sus dedos ahora apretaban su asiento cuando reconoció que el omega volvía ahora con unos pequeños pantalones cortos color amarillo. Una camisa blanca semi transparente que le quedaba grande por lo que se deslizaba por su hombro.

Deliverance ❧KookTae❧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora