Thirty Four

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Tres golpes en la puerta.

Yoongi se terminó de colocar la camisa del trabajo mientras se dirigía a atender. Se preguntó si Jungkook había olvidado su llave antes de irse a la universidad por la mañana. Para su sorpresa, lo que recibió no fue Jungkook.

Su corazón dio un vuelco de preocupación ante la imagen que tenía frente a él.

Jimin estaba al borde del pánico. Su mirada desenfocada en el pecho de Yoongi, su respiración estaba ligeramente agitada.

—Jim...

—No... No sabía con quién ir. Yo no sabía... No entiendo por qué... Yo...

Yoongi no lo soportó. No pudo ver el desastre que era Jimin, y se permitió acercarse y arrastrarlo en un abrazo por primera vez y, dios, el abrazo le supo perfecto. Pese a que los brazos de Jimin quedaron inmóviles a los costados, el chico enterró el rostro en su cuello y su casi hiperventilación empezó a desaparecer mientras respiraba en su piel.

Yoongi se estremeció y le apetecía hacer cosas poco propias para la situación, así que en su lugar solo recitó palabras de consuelo mientras acariciaba la espalda del menor.

—¿Te parece si entramos y hablamos mejor, bonito?

Jimin asintió despacio pero no se quitó. Yoongi los guio juntos al interior del departamento de Jungkook, luego ambos tomaron asiento en la sala.

—¿Te gustaría contarme?

Jimin arrastró sus manos por todo su rostro antes de dejarse caer en el respaldo, sus brazos alrededor de sí mismo le hacían ver más pequeño.

—Tenías razón —musitó con un hilo de voz. Sus ojos perdidos frente a él sin encarar a Yoongi—. Tenías razón.

Yoongi se tensó, casi suponiendo lo que estaba por confesar Jimin.

—Tú...

Jimin negó.

—No soy... N-No soy alfa —dijo y luego soltó un jadeo, sus ojos empezando a lagrimear. Parecía que estaba por hiperventilar de nuevo.

Así que Yoongi volvió a acercarse y lo tomó entre sus brazos. Esta vez, Jimin se aferró a su camisa y se escondió en su pecho, llorando sobre él.

Le partió el corazón. No pudo evitar soltar feromonas para intentar tranquilizarlo y hacerle sentir que estaba a salvo con él.

—¿C-Cómo pudo hacer algo así? No entiendo... No entiendo por qué... Creo que odio a mi madre, Yoongi —sollozó.

Yoongi lo apretó más contra sí.

—¿Hablaste con ella?

—No. No puedo encararla, siento que voy a explotar si voy ahora mismo con ella —explicó antes de separarse un poco, sus bonitos ojos mirando apenado al pecho de Yoongi—. Arruiné tu camisa.

—No me importa la camisa. Lo que me importa eres tú. ¿Cómo te sientes?

El rubio se encogió de hombros.

—Confundido. Enojado. Y tan perdido. Siento que no conozco nada de mí mismo. Yo sabía que era un poco diferente a otros alfas... pero ser omega...

—¿No es lo que quieres?

Jimin tardó algunos segundos en responder.

—Pienso en ello, e intentó imaginarlo... —negó de inmediato—. No puedo. Yo soy alfa. Toda mi vida fui alfa, no sé cómo ser algo más.

Yoongi asintió y le brindó una sonrisa comprensiva.

—¿Sabes de qué forma alteró tu asignación? Tal vez por ello tienes la necesidad de rechazar tu real designación.

Deliverance ❧KookTae❧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora