One

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Una helada brisa meció suavemente los claros mechones de su cabello, sus ojos no paraban de recorrer las luces que la ciudad ofrecía esa noche en los altos edificios. Con las estrellas brillando en el cielo, la vista era maravillosa y daba un aire inspirador. Kim Taehyung podría quedarse horas disfrutando de esa tranquilidad si no fuera por la realidad que lo esperaba a sus espaldas.

Su soledad se vio interrumpida cuando alguien salió al balcón en donde él había estado escondiéndose. Un pequeño rastro de aroma hizo que Taehyung se relajara ante la nueva presencia conocida.

—¿Huyendo de tu padre? —Park Jimin se detuvo a su lado, extendió una de las copas hacia él de un aburrido champagne del que Tae no había querido degustar. Tomó la bebida de todas formas.

—¿Cuándo no lo hago? —respondió el omega llevando la copa a sus labios.

El alfa sonrió, sus ojos reflejando un atisbo de comprensión. Ventaja de ser uno de sus mejores amigos; Jimin de alguna manera entendía el suplicio que ahogaba a Taehyung cuando se trataba de su padre y los "deberes" que le encomendaba. Misma razón por la que necesitó un respiro de la fiesta que estaba en su pleno auge, aquella que había dado lugar en uno de los salones más elegantes de un lujoso hotel en el corazón de Seúl, brindando las mejores vistas. Taehyung había sido arrastrado a asistir a ese evento de recaudación. El propósito era bueno, pero su padre lo había arrastrado no precisamente para esparcir bondad, siempre tenía un objetivo cuando se trataba de Taehyung.

—Te hizo conocer al hijo de los Park, ¿cierto? —preguntó Jimin con un rastro de pena en su voz. Sabía cuánto odiaba Taehyung socializar por obligación, sobre todo con aquellos esnobs que asistían sólo para hacer alarde de sus billeteras y fingir que hacían un bien a la humanidad solo para ser socialmente aceptados.

—Duré un total de treinta minutos tratando de aguantar su estúpido aroma alfa. Me escabullí en cuanto tuve oportunidad —expresó frustrado, tomándose el resto de la bebida con una mueca disgustada. Necesitaba algo de ron. Tal vez vodka estaría mejor.

Jimin soltó una risita.

—Si, vi tu cara de tortura desde el otro lado del salón.

Taehyung se giró a verlo entrecerrando sus ojos.

—Que gran amigo eres, Jimin-ah. ¿Viste lo mal que estaba pasando y no te atreviste a rescatar a tu mejor amigo? —dijo Tae con indignación.

El alfa se encogió de hombros.

—Sabía que podías manejarlo.

—Por supuesto. Lo manejé perfecto -su voz se tiñó de claro sarcasmo.

Jimin fue salvado por el sonido de notificación del teléfono de Tae. El omega lo tomó y miró la pantalla, sonriendo en cuanto leyó de quien se trataba y se dispuso a contestar rápidamente, lo suficientemente distraído para pasar desapercibido la forma en que el alfa rodó los ojos.

—¿Es tu sanguijuela? —A pesar de que era pregunta, lo expresó como afirmación sobre todo.

Taehyung terminó de responder y guardó el aparato en su saco.

—Deja de llamarnos así. Sabes cómo se pone Jungkook con tus comentarios burdos.

—Jungkook se molesta por cada cosa que sale de mi boca. Eso no quita que mis comentarios burdos sean verdad.

Taehyung sonrió divertido, negando con la cabeza.

—Me preguntó cuándo será el día en el que ustedes puedan estar en paz y tranquilos en el mismo espacio.

Jimin se encogió de hombros, su mirada parecía reflejar algo que Taehyung no logró descifrar.

—Tal vez cuando Jungkook deje de ser tan cobarde.

Deliverance ❧KookTae❧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora