Epilogue

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Taehyung abrió la puerta de su casa y salió al porche, tomando asiento en su habitual silla mecedora a lado de unas macetas.

Acababa de tener una reunión vía videollamada con los directivos de la empresa pues requerían de su decisión sobre unos asuntos importantes que normalmente siempre confíaba a Park Seojoon para resolverlos como reciente director, quien sabía muy bien llevar un manejo adecuado de estos en ausencia de Tae. Pese a que Taehyung dejó el puesto físico para dedicarle tiempo a su familia, seguía siendo accionista mayoritario por lo que de vez en cuando debía ir a supervisar las cosas o, como en este caso, hacerlo a la distancia cuando lo requerían.

Recargando su cabeza en la silla, apreció la vista de lo que se había convertido en su hogar desde hace algunos años, aquella casa vecina de la de Wooseok a las afueras de la ciudad, donde actualmente vivían Yoongi y Jimin después de que su tío se la heredara. Tuvieron la fortuna de encontrarla en venta y no lo pensaron dos veces para comprarla. Pese a que técnicamente eran vecinos, los separaban más de un kilómetro entre las casas, por no mencionar que compartían el mismo bosque en el que Yoongi había crecido.

Sintió un pinchazo en su vientre y sonrió mientras colocaba su mano en el pequeño bulto que empezaba a formarse.

-¿También extrañas a papá, princesa? -canturreó con cariño. Estuvo acariciando su vientre y regalándole bonitas palabras a la personita que había estado formándose en su interior desde hace cinco meses.

Jungkook se había puesto eufórico cuando les notificaron que sería una niña y actualmente Taehyung no podía detenerlo de que, cada vez que volvía de su trabajo como maestro universitario y que actualmente se preparaba para el doctorado, en sus manos siempre había un moño para su princesa. Al menos una vez a la semana.

Taehyung no sabía qué hacer con tantos de ellos, tenía al menos dos de cada color existente posible pero no podía sentirse menos enternecido y feliz porque su compañero de vida amara tanto a su hija.

-Volverán pronto, lo prometo -le aseguró antes de levantarse y entrar de nuevo a su hogar y revisó rápidamente si estaban listas esas galletas favoritas para su persona especial.

Las sacó y las colocó en un plato antes de volver al exterior, excepto que se detuvo un momento en el estante de su sala de estar. Ahí, entre los libros y artículos que Jungkook había publicado a través de los años que había ayudado a que poco a poco se difundiera la importancia de la seguridad de todas las razas (aun había demasiado camino por delante pero Tae ya estaba muy orgulloso de todo lo que había conseguido su pareja), estaban las fotos que él siempre se tomaba el tiempo de apreciar de vez en cuando.

Una era del momento más dulce de su vida, él y Jungkook el día que aceptaron permanecer en la vida del otro por siempre; otra era de ellos con sus amigos en una de las muchas escapadas vacacionales que habían tenido juntos; otra era de los padres de Jungkook, otra más de Tae y Joohin y finalmente una de la familia de Taehyung, su favorita. Y después se exhibía un montón de fotos más de su persona especial a través de su crecimiento.

La misma persona lo sacó de su ensoñación cuando lo vio acercarse desde el bosque seguido de su otra persona favorita. Taehyung sonrió y salió a recibirlos.

Una pequeña y tierna bola de pelos a la distancia se acercó hasta que se hizo más visible como un cachorro de lobo gris. Detrás venía su copia pero cinco veces más grande.

-¿Te divertiste Junsangie? -Taehyung se agachó para acariciar a su eufórico lobito.

-Se está acostumbrando bastante rápido -Jungkook acarició a su cachorro con la nariz-. Estuvo jugando un rato con el tío Yoon pero Jimin le gritó que era hora de la comida.

Deliverance ❧KookTae❧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora