Four

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Taehyung estaba jugando una pequeña flor diente de león cuando unos pasos se detuvieron a su lado. Una sonrisa abrió paso en su rostro en el momento que un vaso apareció en su vista.

Con la simple presencia de su mejor amigo, sus preocupaciones que habían estado abrumándolo volvieron a resguardarse en un cajón.

—Vas a engordarme a este paso —dijo Tae mientras lo tomaba. Nieve de chocolate amargo y nuez.

—Si no lo quieres, dámelo —respondió Jungkook tomando asiento a su lado.

—Ni loco —murmuró con la boca ya llena de su primera cucharada.

—¿Estás bien? —preguntó Jungkook con la mirada preocupada, arrancando pequeños trocitos del pasto distraídamente. Ese día había vuelto a sostener su cabello azul en un medio moño.

—¿Por qué lo preguntas? —intentó disimular.

—Por la misma razón que te traje esa nieve, que estás sentado bajo este deprimente árbol y que te saltaste la última clase.

—¿Cómo supiste...? Jimin —suspiró.

Jungkook asintió.

—Entonces, ¿qué pasó? Ayer por la mañana parecías estar bien antes de irte de mí apartamento.

Taehyung no respondió por unos segundos, fingiendo estar distraído mientras comía su nieve. Recién se daba cuenta que Jungkook no había comprado nada para él.

—Tenías razón —confesó finalmente—. Sobre mi papá y ese tonto alfa de la fiesta.

Jungkook se tensó un poco.

—¿Qué?

—Quiere tomar la carta de boda por conveniencia y toda esa mierda.

—No puede hacer eso —espetó Jungkook.

Taehyung lo miró, y su mejor amigo se sonrojó un poco por el tono de su voz. Había salido un poco ahogado y precipitado.

—Estoy tan molesto como tu —aceptó el peliclaro—. Pero intentaron endulzarlo con que al final sería mi elección.

—¿Y crees que lo decían en serio?

—Papá Joohin sí. En cuanto a mi padre HyunBin... —soltó un suspiro y se llevó una cucharada de nieve con molestia a su boca como si ese delicioso postre tuviese la culpa de sus conflictos—. Estoy seguro que se las arreglará para que funcione.

Así era HyunBin. Controlador. Imparable. Deseoso de obtener más y más que a veces no reparaba en las consecuencias.

Jungkook desvió la mirada. Algo pesado parecía irradiar de él, pero Tae no estaba muy seguro de qué era.

—Debe haber una opción, ¿no? —Jungkook regresó sus ojos en él, el ceño fuertemente fruncido mientras continuaba arrancando hojas de pasto, pero con más ímpetu—. Tu papá Joohin podría convencerlo.

Taehyung mostró una sonrisa triste.

—La última vez que intenté que mi papá pusiera a padre HyunBin en razón cuando no quise que me mandara a una universidad extranjera casi terminan divorciados. Tal vez logré quedarme en Corea, pero aprendí que no debería ponerlos en posiciones diferentes, porque sé que mi papá Joohin le importa demasiado mi bienestar mientras que mi padre le importa demasiado la empresa... y su esposo.

Hubo un tiempo muy lejano, recuerdos de la infancia de Tae que ahora parecían meros sueños, donde HyunBin lo había querido y se había preocupado por él. Pero ya no estaba seguro si eso era real.

En los últimos años, Taehyung de alguna forma empezó a sentir que el corazón de HyunBin únicamente tenía cabida para su esposo, amándolo como lo había hecho desde el principio. Su padre si se había enamorado genuinamente de Joohin, un omega que venía de una familia de escasos recursos y que salvó cuando su familia estaba prácticamente sin nada. HyunBin amaba a su esposo omega, ¿pero a Taehyung? ¿Cómo podría haber perdurado el amor que alguna vez sintió por él? Si después del nacimiento de Taehyung, su papá Joohin presentó problemas de concepción que al cumplir los siete meses y medio se puso tan grave que Tae tuvo que nacer prematuro para salvar ambas vidas, pero Joohin había estado en tal grado critico que las esperanzas de HyunBin decayeron por completo cuando los médicos les dijeron que su esposo se había vuelto infértil. No iban a poder tener más hijos

Sin importar que su esposo se hubiera vuelto infértil, HyunBin no lo abandonó. No los abandonó ya que amaba a Joohin y... seguramente esperaba amar también a su hijo omega. Y pese a sus intentos, Taehyung sabía que HyunBin siempre sintió una especie de rencor por no poder controlar en él la única cosa que más le era importante: su designación. HyunBin quería un alfa. Y Taehyung le arrebató ese objetivo.

—Tae... No deberías hablar así —empezó a decir Jungkook trayéndolo a la realidad, su voz era suave, pero con un deje de reprensión por la manera que el mayor dijo esposo y no familia.

No obstante, ambos sabían cuál era la realidad, Taehyung había pasado muchas noches llorando en el pecho de Jungkook por ello a través de los años.

—Solo no quiero más problemas. Ambos se aman demasiado, ¿sabes? —Y esa era la realidad. A veces se sentía tan excluido de su propia familia por mucho que Joohin demostrara que él si lo amaba—. Aunque mi padre no tome las mejores decisiones y tenga prioridades diferentes a las que se espera de un padre.

Jungkook suspiró y se acercó a lado del omega para atraerlo hacia él. Tae se recargó en su pecho y continuó comiendo su helado sin mucho ánimo, mientras ambos miraban hacia los edificios del campus universitario, varios estudiantes caminando de aquí para allá ajenos al conflicto de esos dos omegas.

Cada uno sufriendo por distintas razones.

—Pero tengo un plan —dijo Taehyung después de unos minutos de cómodo silencio en el que su mejor amigo lo consolaba con su mera presencia y compañía—. Lo que está decidido definitivamente es que no voy a casarme con ese alfa... Pero estoy consciente que mi papá no descansara hasta que yo tomé la oportunidad. Así que eso haré, intentaré salir con el chico y haré mi mejor esfuerzo para no dormirme en las citas —contó con una pequeña risita cansada. Pero Jungkook no se rio, más bien se había vuelto a tensar un poco alrededor de Taehyung. El peliclaro supuso que todo el asunto que le desagradaba tanto como él. Siempre habían sido protectores el uno con el otro.

—Citas —repitió Jungkook con voz grave como si probara una palabra terriblemente amarga.

—Pero será solo para que mi padre se quedé tranquilo viendo que lo intenté, aunque obviamente nada de eso funcionará. Luego le diré que no somos nada compatibles y podrá dejarme en paz. —Solo podía rezar que así fuera.

—¿Y crees que eso lo convenza? ¿Se rendirá fácilmente? —cuestionó mientras recogía el pequeño diente de león que Tae había sostenido antes.

—Solo queda esperar —murmuró Tae con un fuerte suspiro. Su boca estaba tan cerca de la mano de Jungkook que logró desvanecer el diente de león, las minúsculas hojitas desprendiéndose y volando en el aire antes de desaparecer.

Taehyung pensó que le encantaría que sus preocupaciones desaparecieran así de rápido, en solo un suspiro.

Taehyung pensó que le encantaría que sus preocupaciones desaparecieran así de rápido, en solo un suspiro

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Deliverance ❧KookTae❧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora