Johanna Constantine

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Cuando Myra volvió a despertar, se sentía mucho mejor de lo que había estado antes

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Cuando Myra volvió a despertar, se sentía mucho mejor de lo que había estado antes. Una manta había sido colocada sobre ella y una almohada bajo su cabeza.

Era de noche en el mundo de los sueños, con las estrellas brillando en el cielo. El sonido de un aleteo llegó hasta sus oídos. ¿Un cuervo?

Myra abrió los ojos y dejó que se acostumbraran a la oscuridad de la biblioteca, donde la única luz venía de un par de velas colocadas sobre la mesa.

El cuervo, completamente negro, voló hasta el reposo de la silla.

-Mi señora -saludó con una pequeña inclinación descoordinada.

-Matthew -murmuró colocándose en posición sentada, recordando el nombre del nuevo siervo del reino-. ¿Dónde está Morfeo? ¿Y Lucienne?

-Han ido a llamar a las Parcas. Lord Morfeo no quería dejarla a usted sola, y Lucienne no quería dejarlo solo a él, así que me pidió que la vigilara mientras estaba fuera.

Myra pasó las manos por su cara, intentando recuperarse del sueño.

-Las Parcas cuestan un ojo de la cara, y él no tiene la fuerza suficiente como para llamarlas. ¿Cómo lo ha hecho?

Aquí Matthew se vio un poco más incómodo.

-Tomó algo que él creo.

Inconscientemente, o más bien, por lógica, Myra alcanzó su brazalete plateado, pero este seguía ahí.

-¿Qué cogió? -preguntó teniendo una idea de lo que Matthew respondería.

-A Gregory.

-La gárgola de Caín y Abel -dijo Myra en un susurro cortado-. Está bien, voy a buscarlos.

-Eh, señora. Se suponía que iba a descansar por un par de horas más -comentó Matthew saltando al hombro de la mujer-. Y que yo iba a vigilarla.

-Quiero ver si Morfeo está bien. Aparte, si va a buscar sus bártulos, no quiero que lo haga solo. Puedes acompañarme, así seguirás observándome.

Matthew se lo pensó un rato antes de asentir; sin embargo, en ese mismo instante Lucienne caminó por las puertas de la biblioteca.

-Oh, ya estás despierta. ¿Cómo te encuentras? -preguntó intentando revisar el estado de Myra-. Deberías descansar más.

-¿Se ha ido sin un cuervo? -cuestionó la mujer intentando cambiar de tema.

Lucienne suspiró cansada.

-Al parecer no quiere tener otro cuervo. Tras lo de Jessamy... -murmuró.

-Sí, es comprensible, pero tampoco debería ir él solo. ¿Qué le han dicho las Parcas? -quiso saber Myra.

-Su bolsa con arena la tiene una maga llamada Johanna Constantine, que está en Londres. El yelmo lo tiene un demonio y su rubí pasó de madre a hijo.

Myra chasqueó la lengua.

Only In Dreams (Sandman x Oc)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora