La Historia Perdida
Severus colocó en un frasco de cristal los ingredientes que había estado cortando desde su llegada a ese remoto pueblo en el África. Aprovechó que se encontraba solo para salir a tomar aire, así que salió de la pequeña cabaña donde se hospedaba junto con Lucius. No tenía idea de dónde se encontraba el rubio pero en ese momento no le interesaba, agradecía esos pequeños momentos a solas para relajar su mente y poder pensar en lo que quisiera.
Caminó por una vereda tapizada de piedras encaladas que lo llevaron hacia donde corría un río. El sitio estaba rodeado de gran cantidad de vegetación clásica de la montaña, cuando Severus llegó por primera vez experimentó la sensación de encontrarse en la prehistoria, con tantas plantas de enormes hojas y árboles de gran altura. Se sentó sobre una roca disfrutando de escuchar de los ruidos de los animales. Durante los pocos días que llevaba ahí había logrado apreciar una colonia de gorilas un poco más alejados de donde estaban acampando, pero como buen pocionista lo que más le llamaba la atención era las plantas que crecían al por mayor.
Había logrado encontrar especímenes muy raros y que tenía bajo custodia, desde violetas albinas hasta extrañas raíces de plantas aéreas que jamás encontraría en el bosque de Hogwarts.
Pero a pesar de su preciada nueva colección, su labor era concentrarse en encontrar más de aquellas semillas de una planta grisácea desconocida. Había estado estudiándola para encontrar sus propiedades, aunque a Lucius le interesaba más que pudiera mezclarla con una serie de ingredientes que él mismo le conseguía.
Severus decidió olvidarse por un segundo de las plantas, miró el agua cristalina correr entre las piedras del río. La escasa luz que lograba filtrarse por esa vegetación le mostró un par de piedras que parecían destellar reflejos verdosos, sonrió recordando unos bellos ojos a los que extrañaba con el alma.
De repente, su sonrisa melancólica se tornó divertida cuando una imagen se sobrepuso en un área de agua estancada. Levantó la mirada y se encontró con un travieso bonobo que colgaba de una rama sobre el riachuelo. De inmediato recordó a Harry cuando estuvo a punto de caer de su escoba durante un partido de quidditch en su primer año y al compararlo con el pequeño chimpancé, no pudo contener la risa. Ante el ruido, el animalito se espantó y salió huyendo sin importar el llamado de Severus que hubiera querido mirarle un poco más.
— Lástima. —se lamentó cuando las hojas de los árboles dejaron de moverse—. Harry, creo que te hubiera gustado mucho este lugar, tanto como a mí si estuvieras conmigo.
Con sumo cuidado se introdujo dentro del agua disfrutando de la frescura del líquido. Hacía mucho calor, ese clima húmedo le hacía sudar demasiado, así que tuvo que olvidarse de sus túnicas de costumbre y adoptar vestimentas muggle, además, era mejor no despertar sospechas, aunque las personas con las que trataban eran mínimas.
El riachuelo no era profundo, sólo le llegó el agua a las rodillas y tuvo que inclinarse para refrescarse el rostro. Luego tomó una de las piedras que le habían llamado la atención desde su lugar en la orilla. Notó que el color no era verde como había pensado, sino tan sólo era una simple roca como cualquier otra. Pero eso no le desanimó, la guardó en su bolsillo y decidió regresar a la cabaña antes de que Lucius llegara.
Sin embargo, cuando entró a la cabaña el rubio ya estaba ahí, dándole indicaciones sobre la cena de ese día a la elfina que había llevado con ellos para que les procurara el servicio.
— ¿Dónde andabas? —preguntó cuando Severus se sentó sobre una mecedora para disfrutar del clima fresco dentro del interior de la habitación gracias a un hechizo.
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Al calor de tu amor
FanfictionUn corazón puro y noble tan sólo esperaba la prueba final para poder liberarse de la misión que le impusieron al año de edad... Pero el destino le cambió todo, ahora tendrá que enfrentarse y superar algo que jamás se imaginó, algo para lo que no se...
